miércoles, 16 de julio de 2014

Técnicas de conducción: lluvia en verano

Para muchos, la presencia de la lluvia equivale a dejar la moto o scooter aparcado. Lo cierto es que, precisamente cuando llueve, es cuando mayores atascos se forman y cuando más podemos aprovechar nuestras ventajas en agilidad y facilidad de aparcamiento, sobre todo si vamos en scooter, que ofrece una protección muy superior (no te mojas los pies, en moto la rueda delantera se encarga de empaparlos y lo suyo es ir con botas). Sin embargo, ir en moto con lluvia tiene sus contrapartidas: la incomodidad del agua (y frío) y el menor agarre del suelo. El frío y la humedad se combaten con buen equipamiento: desde que existe el Gore-Tex y membranas equivalentes no hemos vuelto a pasar frío ni mojarnos cuando llueve, así que invierte (porque duran muchos años, es una inversión) en una chaqueta y guantes apropiados si no lo has hecho ya. Eso, un pantalón de agua sencillo (plástico, para scooter incluso uno barato de Decathlon sirve) y por supuesto casco integral (nunca recomendamos usar abierto, pero si llueve obviamente menos).
Que el suelo resbala más es evidente, y en algunas zonas lisas, cuando ya en seco no agarra mucho, con agua se convierten en hielo: eso, y que los coches que nos acompañan en el tráfico «ven menos» por culpa del agua, nos debe hacer ser mucho más prudentes de lo normal. Deberemos ser suaves en nuestra conducción, y deberemos tener mayores márgenes y estar más atentos a los movimientos de quienes nos rodean. Pero debemos evitar ir «con miedo»: tómate la lluvia como lo que es, un elemento natural con el que hay que contar.

Prohibido pisar ahí

Hay una serie de superficies que ya en seco «dan respeto» por su poco agarre, pero que con agua se convierten en zonas muy deslizantes, tanto que pueden ser como hielo. Algunas son ya muy populares: las líneas blancas (señalización horizontal) son, todavía con muy contadas excepciones sólo, la amenaza mayor y más presente en todas las calles y carreteras. Cuidado, pues, con todo lo metálico (tapas, rejillas) o superficies pintadas, todo lo que sea «liso». Algunos pasos de cebra permiten «apuntar» para evitar pisar la pintura, pero en otros casos no hay forma (por no hablar de los «criminales» de algunos ayuntamientos, pintados enteros a dos colores). Cuando pase eso, que no quede más remedio que pasar por una zona muy deslizante, pásala «suelto», sin frenar, ni acelerar, ni girar. No hagas movimientos extraños que puedan hacerte perder la adherencia.


Sin miedo

Conducir agarrotado o «con miedo» porque está lloviendo o todo mojado, puede ser peor que hacerlo con demasiada «fogosidad» en estas condiciones. Procura conducir «suelto», las brusquedades fruto del miedo son muy malas: suavidad y calma son las claves de una conducción segura en agua. Imagina que «te están mirando» y que pretendes parecer muy seguro de lo que haces. Para perder el miedo, pon a prueba el agarre frenando con fuerza, primero con el trasero para ver con qué facilidad bloquea y cuánto agarre tienes realmente (suele ser más del que crees, pero a veces menos del que parece), pero también con el freno delantero: si no pruebas cuánto puedes frenar en esas condiciones, no lo sabrás y no podrás estimar cuáles son tus márgenes de seguridad reales. La prueba del freno trasero da mucha confianza y buena idea de cómo están las cosas.

Charcos: cuidado

Las motos, debido a la estrechez de los neumáticos (la «huella» tiene forma de elipse) y su pequeña zona de contacto con el suelo, son mucho menos propensas a sufrir «acuaplaning»: en coche es fácil sentir que alguna rueda está «flotando» sobre el agua en cuanto ésta se encharca ligeramente, perdiendo todo control en ese punto, más ahora que está tan de moda llevar ruedas anchísimas en los coches incluso ligeros (poco peso y mucha rueda igual a problemas en mojado). Pero incluso una moto con neumáticos anchos, sólo «pisa» esa pequeña zona ovalada que evacua bien el agua. Así que no tengas miedo si vas a pasar por un charco. Eso sí, el problema puede estar oculto bajo el agua: un bache o agujero, una rejilla u otro elemento deslizante… cuando estés atravesando esa zona, no hagas brusquedades, pasa con precaución por si encuentras un obstáculo escondido.


Sin visibilidad

Es posible que el mayor problema que tengas si llueve, sobre todo viajando, no sea si resbala más el asfalto mojado, sino que, sencillamente, no tengas visibilidad, y no nos referimos sólo a cuando otro vehículo te salpica. Es un gran problema, que además debe solucionarse «por anticipado»: si donde vives, o donde vas a viajar, suele llover, usa una visera nueva sin arañazos (evitan eliminar homogéneamente el agua y crean deslumbramientos de noche), y es buena idea usar «X-Rain» por fuera si tu visera lo admite (el agua «resbalará» dejándote ver bien), y «pin-lock» para evitar empañamiento por dentro. Si además usas gafas y la cosa se pone fea, mejor párate un rato a descansar: recuerda que una retirada a tiempo es una victoria…

El truco

Además de «olvidarse» de la incómoda lluvia y concentrarse en conducir suave y sin miedo, el mejor truco para conducir en mojado es poner a prueba la adherencia del suelo que pisamos. Un piloto de MotoGP sólo necesita hacerlo una vez porque rueda en circuito, pero nosotros pasamos por calles y carreteras variadas, con firmes de diferente tipo y en diferente estado de conservación. Es imprescindible que aprendas el «truco» de usar tu freno trasero para bloquear un instante esa rueda y así poder determinar cómo está el agarre, y adaptar tu ritmo y distancias de seguridad en consecuencia. Descubrirás la mayor parte de las veces que el agarre es mayor del que creías, buenas noticias, pero también de vez en cuando que hay zonas en las que hay que andarse con muchísimo cuidado…


  • Las ruedas es lo único que nos une al asfalto. Siempre insistimos en su importancia, y en la de llevarlos correctamente hinchados, pero si llueve, «más». Una rueda gastada y aparentemente «suficiente» en seco nos puede dar un serio disgusto en mojado, y cuesta poco dinero cambiarlas (al contrario que en muchas motos).
  • Presiones: si eres de los que la mira con frecuencia, ya sabes lo importantes que son y cuánto se notan. En agua puede ser una buena idea llevarlas ligeramente bajas (en su presión, pero en la parte «baja»), apenas perderemos agilidad y precisión y ganaremos agarre. Ojo, que si bajas más el resultado será peor, y además correrás mayor riesgo de acuaplaning (menos presión igual a más acuaplaning).
  • Evita pisar lo que no sea asfalto limpio y rugoso. Huye de líneas blancas, tapas, rejillas, etcétera, que con agua son «hielo».
  • Conduce suave: como si estrenaras tu moto o scooter, trata los mandos con suavidad y mimo.
  • Sé suave, pero decidido: si vas con miedo y agarrotado, cometerás más errores. Es peor eso que ir «demasiado alegre».
  • Buena visión: no «aproveches» las pantallas del casco si están arañadas, y usa productos que ayudan a mejorar la visibilidad en mojado. El «X-Rain» es tan milagroso como anuncian, en serio.
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martes, 8 de julio de 2014

Técnicas de conducción: riesgos ocultos

El famoso dicho popular que «es mejor prevenir que curar» no puede ser más cierto, ni de mayor aplicación que en el caso de la circulación en moto o scooter: sobre dos ruedas se necesita cierta anticipación para poder evitar con seguridad una situación de riesgo. Por eso es muy importante tener un buen nivel de atención a lo que ocurre alrededor nuestro, y sobre todo saber cómo está el tráfico algo por delante, para ganar esos instantes de anticipación que nos darán ventaja a la hora de decidir una maniobra evasiva por seguridad. Si en línea recta eso es relativamente sencillo, ante un giro o cambio de sentido no lo es tanto: es importante «abrirse» antes de girar para poder contar con un mayor y mejor campo de visión, y eso no sólo se aplica en carretera o en esquinas de ciudad, sino en calles estrechas con salidas de callejones o aparcamientos, donde deberemos ir cambiando ligeramente de lado para poder contar con la mejor visibilidad posible, siempre.
Otro lugar donde hay abundancia de «trampas ocultas» son las gasolineras. Sobre dos ruedas tenemos que visitar con frecuencia las estaciones de servicio ya que nuestros depósitos son pequeños, y allí cada gota de combustible derramado puede darnos un buen susto al frenar o apoyar los pies.

Esquinas ciegas

Camiones o furgonetas de reparto aparcados en una zona de carga y descarga, autocares esperando viajeros… son varios los posibles obstáculos que te puedes encontrar y que te impidan ver hacia dónde te diriges cuando doblas una esquina. Es posible que luego tengas peatones cruzando en un paso de cebra (o sin él), que de la otra calle esté saliendo un vehículo… una situación que si no puedes ver, no podrás prevenir. Para evitarlo en lo posible, no te ciñas demasiado al lado hacia el que vas a girar: abre la trayectoria antes, y eso te permitirá contar con un campo de visión más amplio. Y lo que puedas ver, podrás prevenirlo. En general, intenta abrir la trayectoria antes de una curva o un giro, porque eso forzará menos tu posición en la salida, y te permitirá ver antes lo que te espera.


Incorporaciones repentinas

Es un problema para alguien con un coche de morro largo salir de una incorporación estrecha o con mala visibilidad: tienen que «asomarse» y meter la parte delantera de su vehículo en la calzada para llegar a ver si disponen o no de paso… y es posible que tú estés llegando a esa zona y se crucen en tu trayectoria, poniéndote en una situación de riesgo. Igual que en una curva conviene no ir ceñido a la parte interior de ésta antes de trazarla, para tener mejor campo de visión tampoco es bueno andar por las calles arrimado a un lado (ya sea el derecho o izquierdo) sino centrarnos para disponer de más visibilidad, especialmente donde veas que hay accesos: callejones, salidas de aparcamientos, etcétera.

Regueros deslizantes

Al acercarnos, o dirigirnos, a una estación de servicio, nos metemos en una zona llena de «sorpresas»: los camiones cisterna dejan a veces regueros de combustible al entrar o salir, los camiones y autocares de todo tipo tiene a veces depósitos cuyos tapones no son nada herméticos y al salir tras llenar dejan sus propias «huellas» de gasoil, y por último en el mismo surtidor habrá manchas de quien haya insistido demasiado en un llenado, o al descolgar la manguera… Todas las manchas de combustible resbalan mucho, las de gasoil las que más (y encima tarda mucho en evaporar y secar), y en especial cuando además caen gotas esas zonas patinan como el hielo: mucho cuidado. Atención, pues, al andar cerca de una gasolinera con esos posibles regueros después de ésta, en recta y sobre todo si hay glorietas u otros giros cerca, y cuidado dónde frenamos y dónde apoyamos los pies al parar a repostar.


Tapas y registros

La ciudad también existe por debajo del asfalto de las calles, y los accesos al subsuelo pueden esconder desagradables trampas para quienes andamos sobre dos ruedas. Tapas de alcantarilla, registros de teléfonos o electricidad, rejillas de ventilación de aparcamientos o metro… Todos suelen estar realizados en metal, y el metal resbala seco, y patina muchísimo si está húmedo; pero además de resbalar, lo peor es que algunas veces esos registros no están bien asegurados, y pueden esconder una trampa todavía peor que un resbalón. Tú no puedes saber si minutos antes un pesado camión ha pasado por allí agrietando el soporte y si bajo el (no tan poco) peso de tu moto puede vencerse… Evita, por tanto, siempre que sea posible pasar por encima de estas tapas, rejillas y registros, y ten mucha atención si debes pasar por ellos.

El truco

A veces, lo veas antes o no, te encuentras sobre una de esas «trampas invisibles», una zona de agarre desconocido. Un buen truco es usar el freno trasero para «tantear» ese agarre: sin frenada combinada obviamente (si contamos con ella en nuestro scooter, tenemos más seguridad si hay que frenar pero no podemos usar este truco), usaremos la maneta izquierda (o el pedal derecho en una moto) para frenar bruscamente provocando un momentáneo y breve bloqueo de la rueda trasera. No necesitarás mucha práctica para conocer cómo se bloquea la rueda en condiciones de agarre normal, y por lo tanto de darás cuenta enseguida de cómo está el agarre en comparación: pruébalo varias veces antes de encontrarte en esa situación y aprenderás a tener esa sensibilidad, que por otra parte se adquiere fácilmente. Descubrirás que muchos asfaltos aún con agua (lluvia, riego) agarran más de lo que parece, y que otros más pulidos ni siquiera en seco ofrecen un agarre muy bueno.

No te olvides


  • Para andar más seguros sobre dos ruedas debemos anticiparnos a los posibles riesgos que aparezcan para poder reaccionar a tiempo y evitarlos.
  • No empieces a trazar una curva desde la parte interior de ésta: «ábrete» siempre antes para tener mejor perspectiva de lo que viene detrás.
  • Cuidado con circular demasiado pegado a un lado de nuestro carril: si alguien «asoma» en un callejón o salida de aparcamiento nos lo encontraremos en mitad de nuestro camino.
  • Atención al acercarte circulando a una estación de servicio, sobre todo a su salida: los vehículos recién llenados pueden echar combustible y debes evitar pasar por esos regueros.
  • Lo peor son los restos de gasoil: tarda en evaporarse y con agua es una mezcla que patina más que el hielo… Cuidado pues en aquellas gasolineras donde repostan camiones y autocares, y luego tengan alguna glorieta o curva.
  • Las gasolineras están llenas de posibles trampas: las manchas de combustible patinan mucho, cuidado donde apoyas los pies, y cuidado dónde va tu rueda delantera cuando frenes.
  • Evita pasar por encima de tapas, rejillas o registros en las calles: podrían no estar bien asegurados y ser una trampa.
  • Si no te queda más remedio, cuidado al pisar esas tapas metálicas: patinan muchísimo, especialmente cuando están húmedas.
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lunes, 30 de junio de 2014

Técnicas de conducción: frenar con seguridad

El problema de las motos y scooter es que tienen poca superficie de contacto (y presión) de las ruedas con el suelo, de forma que es bastante fácil bloquearlas en una frenada, no digamos si es de emergencia. Una rueda bloqueada no puede ser «dirigida»: si es la trasera tenderá a adelantar a la delantera y la moto se «cruzará» desestabilizándonos, y si es la delantera provocará un par de reacción fuerte en el manillar que normalmente lo girará y nos desequilibrará, llegando a provocar una caída. Pero hay que apoyarse siempre en el freno delantero, es el que nos detendrá lo antes posible (ver recuadro «el truco»).
La tecnología ha mejorado mucho la «seguridad activa» (la que evita un accidente) y en los modelos con ABS frenar rápido y seguro es tan sencillo como tirar a fondo de las manetas o pedal. Los sistemas de frenada combinada (maneta izquierda en muchos scooter) «imitan» cómo frena un piloto experto, que se ayuda un poco del freno trasero al usar el delantero para estabilizar la moto y reducir el espacio de frenada, pero normalmente
frenas antes si, además, también «tiras» de maneta delantera.

Cuidado cuando el suelo resbala (lluvia, asfalto sucio), ahí hay que dar más preponderancia al freno trasero, algo especialmente cierto en el caso de scooter (reparto de peso atrasado) y por supuesto más aún al andar con pasajero.
Veamos algunos casos habituales en los que deberemos frenar fuerte, y cómo evitar que se conviertan en una situación de riesgo.

Salida de emergencia

Por más bien que sepamos frenar, a veces nos faltarán metros para detenernos. La moto roja iba mal: muy cerca del vehículo que la precede, justo en medio, y al frenar se ha bloqueado mentalmente. La azul, al contrario, circulaba pensando en que podía tener que frenar de golpe, más cerca de una «escapatoria»; y al frenar ha seguido mirando hacia dónde iba buscando evitar colisionar con otro vehículo. Una buena forma si no queda más remedio es meterse entre los coches, evitaremos un brusco (y feo) golpe seco frontal, y es posible que no lleguemos ni siquiera a rozar ni tocar ninguno de los coches. En el peor caso, les haríamos alguna pequeña abolladura y rasguños, pero nosotros y nuestra moto nos mantendríamos prácticamente intactos: puedes llegar hasta a casi caerte y quedarte en pie sujeto por los coches...


Cuidado con lo blanco

No sólo hay que estar atento a los demás vehículos cuando frenemos, el suelo que pisamos es igualmente muy importante para la seguridad de nuestra frenada. Acostúmbrate, como si fuera una «manía», a no pisar nunca la parte pintada de los pasos de cebra, ni las flechas de señalización, ni la mayoría de pintura en el asfalto. Desde luego, evita pisar todo eso cuando tengas que frenar fuerte, porque el bloqueo será seguramente inevitable (o, con ABS, se alargará la frenada mucho). Si es imposible evitar pisarlo, actúa «de ABS» y suelta los frenos para no bloquear. En nuestra «escena» la moto azul se ha fijado hacia dónde iba y ha elegido una zona de buen agarre para detenerse, mientras la roja no se ha fijado y le espera una «sorpresa» en forma de típica trampa urbana.

Cosas imprevisibles

Otra cosa que nos enseña la experiencia es que... «piensa mal y acertarás». Si ves unos niños jugando en una acera, cuidado porque pueden salir corriendo (por supuesto sin mirar) hacia la calle. Si juegan a la pelota, lo que puede aparecer de repente es la pelota… seguramente seguida de un niño persiguiéndola. Si hay un perro suelto en la acera, no es en absoluto imposible que le dé por salir corriendo a la calle cuando te vea en tu moto (¿por qué les llaman tanto al atención?). Estos son sólo algunos ejemplos de «imprevistos» que, como ves, no lo son tanto pues son comportamientos bastante previsibles («harán algo»), y por lo tanto cuando
andemos por ciudad y veamos alguna de estas u otras cosas alrededor nuestro, sabremos que debemos extremar las precauciones, porque en cualquier momento tendremos que hacer esa frenada de emergencia.



Con pasajero

Cuando lleves pasajero debes extremar las precauciones que normalmente tomas: no eres responsable sólo de tu propia integridad, y de los que te rodean, sino que lo eres y mucho de quien te acompaña. El peso del pasajero cambiará el comportamiento de tu moto o scooter notablemente, haciéndolo menos ágil, y la forma de frenar, pues llevamos mucho más peso sobre la rueda trasera y ese freno puede tomar más protagonismo. Enséñale antes de nada a quien te acompañe cómo debe colocarse para no entorpecer tus movimientos y estar cómodo y seguro, y recuerda que en esos momentos es cuando menos necesitas «demostrar» nada, si acaso que eres capaz de conducir con fluidez, suavidad y eficacia.

El truco

Mucha gente tiene un gran «miedo» al bloqueo de la rueda delantera y evita usar ese freno por ello, pero ése es un gran error porque cuando frenamos el peso de la moto (y el nuestro) se transfiere justamente a esa rueda, de forma que es la que tiene más agarre y mejores posibilidades de detenernos: hay que usarlo siempre, y hay que aprender dónde está el límite de agarre de la rueda delantera y qué pasa cuando lo superamos. Basta probarlo en una calle con piso normal y sin tráfico, a velocidad media y sujetando siempre firmemente el manillar con ambas manos para evitar que, si se bloquea, se mueva: aprieta la maneta un poco para que «muerda» y se cargue la suspensión, y empieza a apretar con más fuerza, con suavidad (no de golpe) pero cada vez más fuerte. La rueda empezará a chirriar: estás en el límite de su agarre, y si aprietas algo más (o el suelo cambia un poco) se bloqueará y empezará a patinar; sujetando firmemente el manillar verás como esto ocurre de forma un poco brusca y te llega una reacción que tiende a mover el manillar, pero «no pasa nada», sólo has sentido de forma controlada lo que ocurre cuando ante un imprevisto se «tira» demasiado de maneta derecha, la rueda se bloquea y te vas al suelo, sólo que ahora sabes «a cámara lenta» qué ocurre y cómo evitarlo (mantener el manillar firme). Y también conoces mejor dónde está el límite de frenada de tu moto o scooter: practica.


  • La experiencia, y la pericia adquirida con ella, son claves y marcan la diferencia entre un susto, una anécdota, y algo más aunque sólo sea una pequeña caída o golpe. Créeme, lo veo a diario...
  • Practica, practica, practica: haz frenadas fuertes sin gente alrededor para asimilar hasta dónde puedes apretar tus manetas, y el día de una emergencia, sin tiempo para pensar, lo harás lo mejor posible.
  • Llevar uno o dos dedos puestos SIEMPRE en la maneta de freno, especialmente cuando delante nuestro hay «movimiento», nos hará ganar unas décimas de segundo preciosas si pasa algo: frenaremos a tiempo, y otra anécdota superada.
  • La rueda delantera «manda» en las frenadas: no te olvides de la maneta derecha, es tu auténtica «amiga» y no algo «a temer» por si bloqueas de delante.
  • Si tu scooter tiene frenada combinada, practica para aprender cuál es su límite: la maneta izquierda detendrá el scooter rápidamente y de forma estable, pero al límite bloqueará la rueda trasera y no frenará mucho de delante.
  • Si tu scooter o moto tiene ABS, entrénate para mantener las manetas apretadas frenando al límite, sin dejar de prestar atención al tráfico para poder esquivar algo. Para eso sirve el ABS, para poder seguir dirigiendo nuestro vehículo mientras frenamos muy fuerte.
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miércoles, 25 de junio de 2014

Técnicas de conducción: los adelantamientos

Gracias a su bajo peso y al poco espacio que ocupan las motos y scooter son vehículos muy ágiles, mucho más que los demás con quienes compartimos calles y carreteras, e incluso los 125 cc, con unas prestaciones menos exhuberantes que modelos de mayor cilindrada, tienen que pasar la mayor parte de sus recorridos superando coches, autobuses o camiones, dentro y también fuera de la ciudad.
Si siempre circuláramos en solitario apenas viviríamos ninguna situación de riesgo, pero como vamos sobre dos ruedas justamente por lo contrario (tráfico denso que queremos evitar) vamos a tener que conducir siempre adelantando: en ciudad, simplemente circular ya implicará estar dejando atrás la mayoría del tráfico, pero cada vez que pasemos un coche debemos estar seguros que ése no será el que nos meta en un lío; son gestos que quienes vamos sobre dos ruedas acabamos asimilando y hacemos inconscientemente, pero que conviene ejercitar y desarrollar a base de «gimnasia mental» viendo qué hace y cómo conduce el que va delante nuestro. Es el famoso «sexto sentido» de los motoristas: veamos cómo desarrollarlo en las situaciones más habituales y cómo superarlas sin ningún riesgo.

Ciudad, por la izquierda

Incluso si el conductor de un coche «quiere» prestar atención al tráfico que le rodea –que no siempre es el caso, por desgracia- existen zonas «ciegas» para el conductor, las más importantes desde ambos retrovisores laterales (si están desplegados y correctamente colocados) hacia atrás y en la parte cercana al coche. Cuando vayas a adelantar un coche evita pasar por esas zonas, porque allí eres invisible y si ocurre algún imprevisto no te verán, y además estarás situado demasiado cerca del «contrario» como para poder esquivarle fácilmente si las circunstancias te obligan a ello. Atención cuando pasas por la izquierda un coche y en tu carril haya entradas de garajes o calles en ese sentido próximas, pues ese conductor podría querer ir hacia allí sin avisar y se te llevaría por delante.


Ciudad, por la derecha

Al igual que en el caso anterior, debemos evitar circular por las zonas «muertas» del coche que estamos pasando por su derecha. Atención pues todavía hay en circulación coches sin espejo exterior en ese lado (antiguamente no era obligatorio), y muchos lo llevan plegado (aparcan, lo pliegan al bajarse y se les olvida al subir y, al estar lejos del puesto de conducción, «pasan»), así que por su derecha muchos conductores tienen claramente menos visión de lo que ocurre. Otro motivo para tener más cuidado por este lado es que es más posible que haya entradas a garajes, tiendas, o que lleguen calles por las que desviarse, y el conductor posiblemente no espera (mal porque estás en tu derecho) que vayas a pasar tú con tu moto por allí. Puedes y debes pasar por la derecha cuando el tráfico así lo requiera, pero por ahí conviene aumentar la atención.

Vías rápidas

Si la superior agilidad de cualquier moto o scooter en ciudad es indiscutible, cuando la vía es más rápida la cosa puede cambiar. Sobre un 125 el crucero máximo rondará los 100- 120 km/h, y aunque la ley no lo permita la realidad es que el tráfico se mueve algo más rápido: circularemos pues por nuestro carril derecho, prestando atención al tráfico que nos persigue además del de delante nuestro, y usaremos el carril izquierdo para adelantar cuando alcancemos vehículos más lentos que nosotros. Como siempre, pero con más motivo dada la velocidad a la que rodamos, evitaremos colocarnos justo detrás de quien nos precede: colócate siempre en un lado por el que, si frena de repente, puedas esquivarlo con un suave movimiento, y donde de paso puedas ver qué ocurre por delante (justo detrás no verás nada más que sus luces de freno... si funcionan).


Atención a los rebufos

Como comentamos en el recuadro «el truco», a veces es importante aprovechar que otros vehículos nos abren paso en el aire para progresar en el tráfico: adelantar a otro vehículo cuya velocidad sea prácticamente igual a la nuestra se eterniza y es arriesgado (llegarán por detrás conductores más rápidos), pero con la ayuda del aire podemos conseguir esos km/h extra. Cuidado sin embargo al superar la parte delantera del otro vehículo: chocaremos con el aire que está apartando y eso nos puede desestabilizar, sobre todo si además hay viento lateral. Evítalo abriendo un poco la trayectoria mientras le estás adelantando, de forma que al llegar a superar su parte delantera «esquives» ese frente de aire antes de incorporarte al carril derecho.

El truco

La velocidad máxima de cualquier vehículo viene dada por su penetración aerodinámica y la potencia que es capaz de desarrollar su motor: cuanta mayor penetración y potencia, más velocidad. Pero el aire no es un elemento estático, bien al contrario, así que para una moto o scooter dado, de velocidad máxima conocida «con aire en reposo», siempre es posible conseguir algunos km/h extra con viento a favor y si alguien nos abre camino a través suyo: ahí está la clave para poder aprovechar el llamado «rebufo», el vacío que deja tras de sí cualquier vehículo que está moviéndose en el aire. Un ejemplo: un scooter 125 capaz de 110km/h, cuando alcance un autobús que viaja a 100 km/h, podrá alcanzar durante unos instantes 115 km/h, que le servirán para pasar con autoridad a ese autobús y dejarlo atrás con seguridad. El truco para hacerlo bien es acercarse justo en medio para empezar a pasarle desde cerca de su esquina trasera (momento crítico de seguridad donde debemos estar muy atentos a cualquier eventualidad del tráfico delante nuestro).

No te olvides


  • Cuando vas sobre dos ruedas eres la parte más frágil del tráfico: aunque tengas una gran ventaja en agilidad no olvides evitar meterte en situaciones arriesgadas (los adelantamientos de cualquier tipo lo pueden ser).
  • Señaliza tus maniobras (intermintentes o mano izquierda, breve ráfaga) para que los demás sepan qué vas a hacer, o para anticiparte: aun teniendo alguien delante siguiendo otro vehículo más lento, si tú pones el intermitente antes tienes derecho a empezar antes el adelantamiento que quien te precede.
  • Siempre debes «mirar» bien al coche que vas a pasar y analizarlo: ¿lleva todos los espejos? ¿Están bien colocados? ¿el conductor va acompañado y discute? ¿Habla por teléfono? ¿Fuma? ¿Mira los portales y parece desorientado? Estos y otros detalles te permitirán anticipar una maniobra imprevista suya.
  • No es menos importante que tus propios espejos estén bien orientados: debes estar seguro que nadie viene por el carril que vas a ocupar para adelantar, y debes mantener siempre vigilada tu parte trasera .
  • Cuidado con el viento al adelantar autobuses y camiones. Si antes de llegar a su rebufo había viento, éste no ha cesado por arte de magia: el otro vehículo te está protegiendo, pero en cuanto le pases volverás a recibir el impacto del aire.
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Técnicas de conducción: parada de emergencia

SI andar sobre dos ruedas entre el cada días más agresivo tráfico te parece algo con cierto riesgo, existe una situación mucho más arriesgada que esa: cuando en lugar de circular lo que estás es detenido, parado, en mitad de esa vorágine. Son varios los motivos por los que podemos quedarnos parados, es decir, por los que tenemos que parar obligatoriamente, porque lo que desde luego no es buena idea es detenerse voluntariamente (para hablar por teléfono, por ejemplo) salvo en zonas preparadas para ello, arcenes muy amplios, etcétera. Entre los motivos más comunes que pueden obligarnos a parar están los pinchazos y el quedarse sin gasolina. Los pequeños depósitos en el segundo caso, que nunca conviene apurar precisamente por ello, y la falta de estabilidad en el primero (un coche pinchado puede seguir circulando relativamente bien a baja velocidad, una moto no), son los motivos de eso. También es (menos) posible que suframos alguna avería (una moto bien mantenida evita esas sorpresas), o que hayamos sufrido una pequeña caída o golpe fortuito con otro vehículo.
Sea lo que sea lo que te obligue a parar, recuerda siempre que estar detenido es algo muy peligroso porque otro vehículo te puede llevar por delante. Veamos qué hacer.

Nunca en la izquierda

Salvo que sufras un gripaje «salvaje» que te tire en el lado izquierdo de la calzada, jamás debes detenerte en el arcén izquierdo de una vía rápida. No sólo es peligrosa la detención en sí misma al ser por donde circulan vehículos más rápidos, y que menos esperan encontrar algo o alguien allí detenido, sino que una vez solventado el problema, o para intentar moverse para buscar ayuda, tendrás muchas más dificultades para moverte: casi siempre no te quedará más remedio que cruzar todos los carriles… y volver a hacerlo cuando hayas conseguido ayuda. De hecho la policía puede y debe multarte porque habrás puesto en peligro tu seguridad y la de los demás. Hay quien deja su coche o moto donde mejor le viene «porque ahí se paró», pero (casi) siempre es posible andar unos metros más y dejarlo a la derecha. Hazlo.

Antes, no después

Al detenerte en el arcén derecho, puede que no sirva cualquier sitio: mejor que no sea cerca de incorporaciones o salidas, porque son zonas donde puede haber movimientos inesperados de vehículos. Si no queda más remedio, lo mejor es justo antes del acceso o la salida: si alguien está a punto de saltársela o hace algo que no debe al incorporarse, tú no estarás en mitad de su trayectoria, estarás a salvo. Una ventaja de detenerse en estas zonas, si puedes elegir, es que suelen ser más amplias y más fácilmente localizables, si por ejemplo necesitas que acuda una grúa o alguien (un amigo con gasolina…) en tu rescate: no sólo podrás indicar con precisión dónde estás, sino que podrán acceder fácilmente al lugar.

A cubierto

Cada calle de la ciudad da diferentes oportunidades si hay que detenerse allí, así que nos es muy difícil generalizar. Pero debes seguir las normas generales que estamos dando: te conviene estar siempre «a cubierto», fuera de la trayectoria del resto del tráfico. Una situación habitual es que hayas dado un golpecito a otro coche por detrás (si ibas demasiado cerca, ya sabes que no debes, pero…) y tengas que rellenar el correspondiente parte: no dejes la moto detrás, ponla delante del coche, y poneros vosotros también delante para daros los datos. Tampoco te quedes nunca en zonas «ciegas» tras un cruce o semáforo, ni obstaculizando un paso de peatones, y cuidado en aquellas calles que son «rápidas», pues aunque sean zonas urbanas allí en la práctica vale lo dicho para las vías interurbanas o de circunvalación.

Rápido

Cuando «pasa algo», ya sea avería mecánica o caída o golpe con lesión personal, la rapidez de reacción es vital: antes, para intentar evitarlo; después, para que las consecuencias no sean más graves. La forma de evitar que una situación de riesgo acabe mal la tratamos mes a mes en estas páginas, y si te has perdido alguna puedes verlo en nuestra web. Si algo se estropea en tu moto, mantén la calma para no perder la estabilidad, señaliza tus movimientos y detente. Si has tenido un golpe, o alguien cercano lo ha tenido y necesita ayuda, primero organiza el tráfico para evitar más daños, pide auxilio (112) y ya poneros a ver qué daños hay. La serenidad es fundamental, mira a los ojos al accidentado y tranquilízale con decisión (aunque tú estés más nervioso) y deja que quien sepa de primeros auxilios se ponga en acción.

El truco

Se está poniendo de moda entre algunos usuarios de scooter el andar siempre con un chaleco reflectante puesto, para conseguir mejor visibilidad por parte del resto de vehículos. Cuando se va por vías rápidas, de noche y con una moto o scooter «lento» (125 o menor) puede no ser una mala idea, pero en general no me parece bien usar un chaleco reflectante siempre: puede hacer que la gente se acostumbre a verlos y
empiecen a pasar desapercibidos. Sin embargo sí será algo MUY útil en caso de avería o si necesitas detenerte en la vía, para que te vean y no te atropellen, incluso puede ser útil llevar dos, uno para ti y otro para «hacer de
triángulo» que avise unos metros antes de tu presencia. La mayoría de atropellos, salvo niños y ancianos, ocurren a personas que estaban con su vehículo detenido… y estos chalecos hasta los regalan en algunas tiendas, y plegados caben en cualquier hueco de cualquier moto o scooter.

No te olvides de...


  • Estar detenido en calles o carreteras es peligroso. Sea lo que sea que haya pasado, puede agravarse la situación si no tomamos medidas para evitar un riesgo posterior.
  • Aire. La causa número uno de «quedarse tirado» en moto es un pinchazo, y la mayoría de pinchazos son por culpa de un mantenimiento inadecuado: excesivo desgaste o, sobre todo, presiones erróneas. Las presiones mal controladas además lo que pueden provocar muy fácilmente es una caída por pérdida de estabilidad, incluso a baja velocidad.
  • Gasolina. Después de los pinchazos, quedarse «sin sopa» es por desgracia habitual. Los scooter y motos tienen depósitos pequeños, no los apures hasta la última gota porque lo de menos es empujar, lo malo es si te quedas seco en un lugar comprometido (vía rápida).
  • Evita siempre quedarte en la trayectoria de otros: tarde o temprano alguien llegará despistado y no podrá esquivarte a tiempo.
  • Nunca te detengas en el arcén izquierdo de una vía rápida, aún con una rueda pinchada o sin gasolina tu moto o scooter podrá moverse los metros suficientes como para irte al derecho. Quien venga por detrás tendrá que
  • pararse, recuérdalo, pero hazte ver y señaliza lo que estés haciendo.
  • Cuidado con el arcén derecho, en zonas cercana a accesos o salidas de las vías rápidas.
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martes, 17 de junio de 2014

Técnicas de conducción: vías rápidas

A lomos de un scooter 125 es fácil sentirse el «rey de la ciudad» por su agilidad y facilidad de avanzar en los atascos más densos, y las aceleraciones entre semáforos tampoco plantean ningún reto pese a la limitación a 15 CV de la categoría. Sin embargo al afrontar circunvalaciones o vías rápidas, o salir a carretera, es cuando rápidamente chocamos con sus límites: alcanzan 80 km/h rápidamente e incluso rondaremos los límites legales, entre 90 y 120 km/h de marcador según el tipo de vía, con bastante facilidad, pero el resto del tráfico si las condiciones son de fluidez empezará a rodar a nuestro ritmo sino por encima y pasaremos a ser más débiles debido a esto. Habrá que empezar a estar pendiente del retrovisor ya que dejaremos que ser, como en ciudad, tan rápidos que baste estar pendiente de lo que tengamos delante, y al ser más relativamente lentos dependeremos de lo que viene por detrás. Además deberemos prever zonas problemáticas en las que otros vehículos puedan
cruzarse en nuestra trayectoria, cerca de accesos y salidas de esa vía rápida.

Adelanta si puedes

Salvo que tengas un scooter de cilindrada mediana o alta, capaz de superar los 120-130 km/h reales, las prestaciones de tu moto no son tan superiores a las del tráfico pesado (camiones y autobuses) como para adelantarles con holgura: deberás considerar bien si merece la pena ponerse a ello o no antes de hacerlo, teniendo en cuenta que desde detrás suyo sí saldrás rápido al aprovechar su rebufo, pero al llegar a la altura de su frontal el viento podría «pararte». El riesgo es que te quedes circulando por la izquierda sin poderle sobrepasar y acumulando tráfico detrás tuyo (coches que eran más rápidos y van llegando), él no cortará y tendrás que hacerlo tú para volver a circular detrás suyo. Cuidado en cualquier caso al adelantarles, el viento a su alrededor puede ser violento y provocar cambios en tu trayectoria.


No te apartes

Al circular por vías rápidas con un scooter o moto (o ciclomotor si puede circular por esa vía) que no corre mucho, por norma legal debemos hacerlo en el lado derecho de nuestro carril; sin embargo eso puede provocar que los vehículos que nos alcancen entiendan que les «damos paso», y nos adelanten sin respetar la distancia mínima y poniéndonos en peligro. Ya que circulamos a velocidad correcta (no exageradamente baja ni inferior a la mínima de la vía) y no somos bicicletas, podemos circular más centrados y evitar esa situación, para obligar a que el coche o furgoneta nos adelante cuando pueda hacerlo bien, cambiando de carril correctamente y sin ponernos en una situación de riesgo. Evita también circular demasiado pegado a un vehículo grande que te impida ver el tráfico por delante.

Por el arcén Salidas y accesos

Circular por el arcén no está permitido -salvo ciclomotores en autovía por ejemplo- pero en ocasiones, cuando una autovía o circunvalación está atascada, es la solución más segura para los que vamos sobre dos ruedas respecto de circular entre filas de coches, que pueden cambiar sin previo aviso de carril, desde cualquiera de los dos lados. En particular si lo hacemos por la izquierda (al arcén derecho pueden desviarse vehículos que quieran detenerse por cualquier motivo, cosa que ocurre muy rara vez en la izquierda), y controlando con la mirada que no vayamos a pisar restos que puedan provocar un pinchazo ni irregularidades grandes del terreno (alcantarillas, registros de desagües, etcétera) que nos desequilibrarían. Evita circular por el centro del carril y entre coches cercanos, o no podrás evitar un alcance.



Salidas y accesos

Circular con tráfico fluido por vías rápidas no debe significar en absoluto andar distraido: es importante evitar la tentación de dejar volar la mente cuando parece que el tráfico fluye sin más y vamos con él a velocidad moderada, porque pese a la aparente tranquilidad nos estamos moviendo y estamos rodeados de otros vehículos que pueden decidir cambiar de carril, prepararse para la siguiente salida, o estar incorporándose desde la última entrada. En estas zonas, cerca de accesos y salidas, deberemos extremar el cuidado si circulamos por el carril derecho, pues no todo el mundo prevé con suficiente antelación sus movimientos y pueden cruzarse en nuestra trayectoria. En esas zonas no es buena idea utilizar el arcén derecho (que además estará sucio), es mejor esquivar los coches por su izquierda.

El truco

Como comentamos en uno de los apartados, uno de los peores enemigos que tenemos en vías rápidas es la distracción: en scooter o motos que no desarrollan grandes prestaciones, es fácil andar a tope o casi, seguir la corriente del tráfico y pensar en otras cosas en lugar de esta concentrados en el tráfico y la conducción. Una buena forma de evitarlo es ir viendo cómo se mueven los demás vehículos, y cómo podemos aprovecharlos
para que nos ayuden a combatir el viento, pasando del rebufo de unos a otros. Además si hacemos esto nos daremos cuenta con facilidad de cuáles podemos adelantar y cuáles no, evitando ponernos en problemas con los últimos.

No te olvides


  • Evita adelantar a vehículos que apenas van más lentos que tú: es posible que cuando vayas a superarlos el aire te impida completar el adelantamiento.
  • No circules pegado a la derecha, «apartado», o te arriesgas a que otros vehículos te adelanten sin respetar la separación y te pongan en peligro.
  • Si sigues al vehículo que te precede demasiado cerca y por el centro del carril, no podrás evitar alcanzarlo en caso de frenazo brusco y además perderás perspectiva del tráfico por delante suyo.
  • Usa los arcenes, sobre todo el izquierdo: en el peor de los casos será mejor una multa que arriesgarse a un golpe por andar entre coches (más del doble de riesgo).
  • Máxima atención al circular por el carril derecho cerca de salidas o accesos: alguien podría decidir salir en el último momento atravesándose en tu camino.
  • Cuidado también con el arcén derecho en esas zonas, además del riesgo de otros vehículos habrá suciedad.
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jueves, 12 de junio de 2014

Técnicas de conducción: hazte ver

Según las estadísticas de la misma policía, dos de cada tres accidentes de moto tienen su origen en una acción incorrecta de un coche, y la gran mayoría de veces la explicación del automovilista es la misma: «no le he visto». Por eso es muy importante llevar la luz de cruce siempre encendida, y estar seguro que no tenemos ninguna bombilla fundida, y también por eso es buena idea llevar prendas de colores visibles. Pero sólo con esto no basta: hay que tener muy presente cada momento que estemos sobre nuestra moto o scooter que tenemos que ser lo más visibles que sea posible para los demás conductores, y esto se consigue de dos formas, primero evitando situarnos o pasar en momentos críticos por las zonas de no visibilidad que tienen todos los coches, y segundo evitando hacer maniobras inesperadas y anticipándonos a las de los demás. Queremos insistir abordando en detalle cuáles son las actitudes que nos permitirán evitar situaciones de riesgo dentro del tráfico urbano cuando éste es denso, o cuando el resto de vehículos está directamente detenido y podemos movernos entre ellos gracias a la agilidad de nuestras dos ruedas

Tráfico en movimiento

El motorista de arriba a la izquierda se ha colocado justo en una zona «ciega» del coche que le precede e, incluso si por esa calle no se puede girar, se puede encontrar con la sorpresa que ese coche decide hacer un giro ahí, o detenerse súbitamente; hay que evitar estar en las zonas «ciegas» cuando el otro vehículo llega a una zona donde «no es imposible» que realice alguna maniobra. Frente a un posible giro a la derecha (cruce) mucha atención a los coches que circulan por el carril derecho, pues aún sin señalizar podrían girar a última hora: el motorista (arriba derecha) está mal situado porque no podrá evitar al coche que gira, por más que en principio está en una zona donde el conductor sí puede verle (pero puede no mirar). Situarse, sobre todo si está señalizando, en el otro lado para dejarle hacer su maniobra evitando cruzarnos en su trayectoria es una buena idea.


Atención a las puertas

El motorista que tenemos abajo a la derecha debería circular por la mitad de su carril, el derecho, pero lo hace demasiado cerca de los coches aparcados, con el riesgo de que uno de ellos abra la puerta sin mirar. Es uno de los golpes más habituales en ciudad, algo que «nos ha pasado a todos una vez» pero que puedes ser capaz de evitar incluso esa vez. También es incorrecto circular demasiado «apartado» a la derecha del carril derecho porque damos la posibilidad que un coche venga por detrás con prisa y pretenda adelantar por donde no hay espacio, poniéndote en una situación de riesgo. Tampoco es bueno circular en el otro lado, sobre todo si nuestro carril está libre y pasamos por una zona «ciega » del coche a la izquierda: éste podría intentar un cambio de carril justo por donde estamos pasando.

Tráfico detenido

Semáforo rojo y tráfico parado, pero nosotros todavía podemos movernos para ganar metros hasta el mismo semáforo. Cuidado cuando estemos moviéndonos, pues iremos pasando por zonas «ciegas» de los coches donde deberemos maximizar la atención, en este caso y al estar detenidos habrá que estar atentos al interior del coche pues podría bajarse un pasajero o acompañante. Recuerda que los espejos están colocados (en el mejor de los casos) para que sea el conductor quien pueda ver por ellos, no el pasajero, y éste no tiene ese «instinto» así que seguramente abrirá la puerta sin mirar y sin cuidado: mucho ojo con los taxis, pero no sólo con ellos, y en tus recorridos habituales aprende a fijarte en detalles de dónde y por qué se baja más gente, para aprovechar una parada de autobús o metro, una tienda concurrida, un quiosco…


Una buena posibilidad para adelantar metros a semáforo cerrado es invadir el carril contrario. Atención, evidentemente esto es incorrecto y pueden denunciarte por ello (por ejemplo en Barcelona seguro, en Madrid raramente), pero desde aquí nuestra prioridad son las maniobras seguras y con las que podemos evitar otras situaciones de más riesgo, y pasar por donde no hay nadie es evidentemente más seguro que hacerlo entre vehículos. Sin embargo, mucho cuidado con esta maniobra: jamás debe hacerse «rápido» y siempre vigilando cada coche y conductor, pues –sobre todo si el atasco es gordo en un sentido- alguno podría decidir dar media vuelta (incorrectamente, pero «no es imposible») y ahí el problema sería serio; por desgracia es otro golpe habitual, y feo, en ciudad. Para evitarlo tampoco te coloques donde los coches no puedan verte (motorista arriba, izquierda).

El truco

No existe mejor consejo para afrontar el tráfico denso que tener las manos «preparadas» sobre los mandos de nuestra moto o scooter. Bien al contrario que en coche, donde conviene tomárselo con calma y relajo, sobre dos ruedas estaremos muy atentos a todo lo que ocurre a nuestro alrededor, para poder aprovechar los huecos que se nos abran, para esquivar de antemano a quienes vayan a desviarse de nuestro camino o cruzarse en él, y sobre todo para reaccionar ante las «agresiones» que podamos recibir. Por eso conviene circular con uno o dos dedos en cada maneta de freno, y con el pulgar izquierdo sobre la bocina, de forma que si necesitamos hacer uso de los frenos o la bocina minimizemos el tiempo en hacerlo: esas décimas de segundo que pasan desde que decidimos frenar hasta que abrimos la mano del puño y ponemos los dedos sobre la maneta, pueden marcar la diferencia entre anécdota o susto, y algo más grave. Eso, y la capacidad de fijarse en qué están haciendo y harán los demás vehículos, es lo que diferencia un conductor experto y seguro de uno que no lo es.


  • Evita situarte en las zonas «ciegas» de los coches, básicamente sus «tres cuartos» traseros, donde ni siquiera «queriendo» podrán verte directamente ni a través de ningún espejo.
  • Hazte visible y «domina» tu zona de circulación, no ruedes «apartado» por tu carril.
  • Atención cerca de los cruces, prevé la posible trayectoria de los coches que circulan a tu alrededor y evita pasar por ahí: adelántate incluso y desvíate para esquivar sus posibles movimientos.
  • Si el tráfico de obliga a estar «mal situado» ante un cruce u otra situación similar, prepárate para frenar y ten un dedo en la bocina para avisar a quien pueda cruzarse en tu camino: más vale anticiparse «para nada» que lamentarse después.
  • Cuidado con los coches detenidos o aparcados porque de ellos puede bajar gente y el golpe con una puerta abierta de improviso es de los más habituales en ciudad.
  • Para llegar el primero al semáforo no «vale todo» pero con los demás vehículos parados tenemos una buena ocasión para ganar metros con mínimo riesgo: aprovéchala.
  • Atención si decides usar el carril contrario para ganar metros, no lo hagas nunca rápido pues alguno de los coches de la izquierda podría decidir dar media vuelta.
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miércoles, 4 de junio de 2014

TECNICAS DE CONDUCCION EN GLORIETAS

Basta acercarse (a pie) a una glorieta y observar el tráfico que pasa por ella para darse cuenta que, con el reglamento en la mano, a la mayoría de quienes circulan por ellas se les podría amonestar por unas faltas u otras: no respetar la prioridad de paso (quien accede debe dejar paso a quien circula por ella), circular por el carril equivocado cuando se va a abandonar (el interior, cruzando el exterior al salir), bloqueándola cuando hay atascos... Así que, cuando nos toca pasar por una glorieta, tendremos que tener todo eso en cuenta, eso más algo importante que nunca hay que olvidar cuando se anda sobre dos ruedas: para nosotros la prioridad es evitar las situaciones de riesgo y de nada sirve «tener la razón» si por culpa de otro acabamos con un susto o un golpe. Recuerda siempre que dos de cada tres accidentes de scooter tienen como culpable un coche, así que lo que
haremos no será «buscar» el toque de quien está haciendo algo mal, sino prever esa situación y evitarla. Para eso recuerda nuestra primera lección: pulgar izquierdo siempre a punto en la bocina, pues un aviso a tiempo nos salvará la mayoría de veces

Incorporación

Los que circulan por la glorieta tienen preferencia y hay que esperar la oportunidad de que nadie venga por el carril al que vas a incorporarte, pero ¡cuidado! si enseguida hay otra salida: es muy posible que venga alguien circulando por el carril interior con intención de salir por ahí, cruzando el carril exterior por el que tú te ibas a incorporar (correctamente ya que estaba libre). Él lo habrá hecho mal y, llegado el caso, la policía y su seguro lo saben igual que tú y yo (él creerá que «ha trazado bien»), pero evitar esa situación de riesgo es tan sencillo como esperar a que esté a tu altura e incorporarte con la vista puesta en su parte trasera izquierda... que seguramente desaparecerá enseguida por tu derecha (por esa salida). Este es de esos casos en los que hacer las cosas correctamente no es garantía de hacerlas con seguridad (por culpa de los demás... pero están ahí).


Salida

Ya estamos dentro de la glorieta y ahora es nuestro turno de hacerlo bien: cuando la siguiente salida sea la tuya deberás cambiarte al carril exterior para salir desde ése y no desde el interior. Si no lo haces así estarás cometiendo el mismo error al que nos enfrentábamos antes y te expones a que haya otro vehículo circulando por el carril exterior, en cuya trayectoria de cruzarás tú, y ya sabemos que eso en moto no es nada interesante que ocurra. Por cierto si la zona no es habitual y te das cuenta que te vas a pasar «tu» salida (seguramente circulando por lo
tanto por dentro), NO frenes para salir por ahí como sea: evita esa situación de riesgo y da tranquilamente otra vuelta a la glorieta, pues a fin de cuentas ésa es una de sus grandes ventajas.

Atasco

Cuando aumenta la densidad del tráfico en las inmediaciones de una glorieta el atasco parece inevitable, pero demasiadas veces lo que en realidad ocurre es que la torpeza de quienes por allí circulan provoca retenciones en el acceso a la intersección: las calles o carreteras de salida están vacías mientras los accesos a la glorieta permanecen bloqueados. Como tú vas sobre dos ruedas podrás moverte pese a ese bloqueo, pero observa bien cómo se están moviendo los demás antes de decidir por dónde pasarlos para evitar lo de siempre: no hay que cruzarse en la trayectoria de otros, o por lo menos elegir un paso que nos ponga en un riesgo mínimo de que alguien decida salir por ahí de repente.

¡Practica!

Quizás te parezca insólito, pero las glorietas son uno de los lugares mejores para practicar nuestro dominio real de nuestra moto: se trata de ser capaces de decidir por dónde queremos que ella vaya. Acuérdate cuando llegues a una glorieta despejada y da varias vueltas decidiendo, a base de fuerza en el manillar, por dónde quieres pasar exactamente, cambiando de línea en plena inclinación, tocando el freno delantero y aguantando con los antebrazos la tendencia que seguramente notarás a abrir la trayectoria... Cuando llegues a la certeza que dominas
totalmente la moto o scooter que llevas, y no al revés, cuando «mandes» realmente tú, habrás dado un gran paso en tu técnica de conducción. Muchos jamás llegan a ese nivel y, en una situación apurada, tendrán menos posibilidades de contarlo luego como anécdota.


Nuestro truco

Nunca insistimos bastante en lo importante que es tener las presiones adecuadas en las ruedas de
cualquier moto o scooter: en esta época navideña puedes regalarte un manómetro de mano (tipo «bolígrafo» por ejemplo) con el que podrás estar seguro de tus mediciones en cualquier sitio donde haya aire a presión, pero por si no lo tienes y llegas un día a una gasolinera de cuyo medidor no te fías, el truco es tan sencillo como no bajar nunca las presiones que lleves. Una presión baja puede provocar una caída fácilmente, mientras que llevarlas demasiado altas es menos perjudicial. Si el manómetro indica de más, evitarás quedarte con poca presión. Así que ya sabes: o usas un manómetro fiable o evitas quitarles aire.

Recuerda que...


  • La mayoría entra, sale y circula por las glorietas mal, pero nuestra misión en pasar por ellas sin incidentes, no «tener la razón» a cualquier precio.
  • Prevé la trayectoria de quien circula contigo y evita cruzarte en esa línea.
  • Entra con decisión: un scooter automático, aún de sólo 125cc, acelera mejor que la mayoría de conductores con su coche.
  • Permanece atento a todo el tráfico a tu alrededor: quienes están delante, detrás, a tus lados y los que van a entrar.
  • Pulgar izquierdo en la bocina: un aviso a tiempo casi siempre te salvará, y más vale prevenir que curar.
  • Si te equivocas, da otra vuelta a la glorieta pues ésa es una de sus ventajas, y sal con tranquilidad por donde debías en lugar de frenar y crear una situación apurada.
http://www.motociclismo.es/consejos/tecnicas-conduccion/articulo/tecnicas-conducci%C3%B3n-conducir-glorietas

lunes, 19 de mayo de 2014

CONDUCIR UN SCOOTER CON PASAJERO

El scooter es cosa de dos. Es verdad que las motos y scooter se disfrutan en solitario y son la máxima expresión de la libertad individual en el transporte, pero también es cierto que podemos compartir el placer de andar sobre dos ruedas e incluso hacer descubrir a otros y otras las ventajas en movilidad que aportan. Acompañar a alguien a su trabajo o estudios, ir de compras en rebajas, hacer recados profesionales… pero también disfrutar de los ratos de ocio viajando más cerca del paisaje y llegando donde con otro vehículo es imposible, son algunas de las oportunidades que nos dan las dos ruedas.

Pero si cuando conducimos en solitario somos responsables de nosotros mismos, al ir acompañados estamos aceptando una responsabilidad multiplicada, ya que nuestro pasajero poco o nada podrá hacer si nuestra conducción no es lo segura que debe: como ya hemos comentado muchas veces la seguridad sobre dos ruedas depende mucho de nuestra actitud al manillar y de saber tomar las decisiones adecuadas ante situaciones de riesgo, y con esa mentalidad debemos afrontar el llevar a alguien que quiera acompañarnos. Así, además, saboreará de verdad todas las ventajas de las dos ruedas, y comprobará cómo las eventuales «desventajas» (seguridad) pueden no pasar de meras anécdotas con una actitud y saber hacer adecuados.

Más espacio

Cuando vas en scooter por un entorno tan poco «controlado» como es una ciudad, tienes que dejar espacios para poder evitar situaciones de riesgo: aléjate del coche que te precede y aléjate de coches aparcados o de aceras en las que haya gente, niños jugando o animales. Si vas acompañado, esos espacios deberán ser todavía mayores puesto que tu tiempo de reacción será más lento y las reacciones del scooter o moto también. Ten en cuenta que quien te acompañe puede asustarse por la situación y puede desequilibrarte: ése es otro buen motivo para mantener márgenes mayores, el evitar no sólo tus sustos sino los suyos. Cuidado también pasando entre coches en el atasco: hazlo con decisión y sólo cuando lo veas claro.


Freno trasero

El reparto de pesos de una moto o scooter cambia radicalmente cuando llevamos pasajero: la carga sobre el neumático trasero será mucho más alta y su límite de adherencia mucho mayor, de forma que podremos apoyarnos mucho más que cuando vamos en solitario en el freno trasero a la hora de detenernos, sobre todo si es ante una emergencia. De igual forma, en el primer momento de la frenada la rueda delantera tiene muy poca carga y podría bloquearse más fácilmente de lo que estás acostumbrado: deberás entrenarte, con pasajero, a tirar de freno trasero en continuo y tirar de freno delantero ligeramente en un primer momento hasta que notes cómo la transferencia de masas lleva más carga al neumático frontal (se empezará a hundir), antes de dar más presión con la maneta derecha.

Trazadas limpias

Nunca hay que ser brusco conduciendo sobre dos ruedas (ni sobre cuatro), pero al llevar pasajero esto es especialmente cierto: olvídate de llegar al semáforo, «clavar» los frenos y «tirar» la moto para doblar la esquina. Con pasajero, la suspensión se habrá hundido notablemente y la distancia libre al suelo habrá disminuido mucho, de forma que será muy fácil llegar a rozar con los estribos (moto) o el caballete (scooter) o escape (ambos). Si la presión sobre una pieza fija (caballete, escape) es muy grande, aparte de arañarla disminuirá la presión sobre las otras partes en contacto con el asfalto… sí, las ruedas. Es una situación bastante típica en scooter y sencilla de evitar, trazando con finura y evitando inclinar demasiado: cada scooter tiene su límite y deberás descubrir el del tuyo, pero hazlo con seguridad y progresivamente.


Anticipación
«Anticiparse» no sólo significa ser capaz de prever los movimientos de los demás vehículos entrenando la mirada y ese «sexto sentido» que las dos ruedas desarrollan. Anticiparse es también prepararse antes de emprender la marcha: retoca la regulación de precarga de los muelles traseros para que no se hunda tanto al ir dos a bordo; fíjate dónde quedan los reposapiés del pasajero y dónde pone sus pies y rodillas para evitar que os estorbéis (debes poder conducir cómodamente); enséñale a sujetarse, mejor las manos a los lados de tu cintura o hacia el depósito (moto) que en las asas (se desequilibrará al frenar). Y pídele atención al tráfico, que mantenga su casco al lado del tuyo (cambiando de lado), no detrás.


Nuestro truco

Habla, sin distraerte de tu conducción pero evitando quedarte callado concentrándote «demasiado» en el pilotaje.
Cuando no llevas demasiado tiempo montando en moto, y más cuanto más joven eres, el momento de llevar pasajero es «la ocasión»: cuando por fin podrás mostrar a alguien tus dotes de piloto, lo cerca que eres capaz de pasar de los coches sin tocarlos, cuánto puedes acelerar o frenar, cómo eres capaz de inclinar hasta rozar el asfalto… Porque hasta ese momento sólo tú mismo has conocido tus éxitos, y tus fracasos, al manillar.
Bien, pues eso no es bueno: como te decía a todos nos ha pasado, y a la mayoría esas «ganas de exhibición» nos han metido en algún lío, del que con suerte hemos salido airosos (mejor aún si él o ella ni se han dado cuenta…). En realidad la actitud correcta cuando vas a llevar a alguien es justamente la opuesta: ir más tranquilo, más relajado aunque más atento, con más márgenes. Charla tranquilamente mientras mantienes tu atención en el tráfico que vas dejando atrás, y querrán volver a acompañarte.

Recuerda que:


  • Por supuesto, para ir en moto aunque sea «aquí al lado» es imprescindible llevar el equipamiento necesario para hacerlo seguro: casco, y mejor guantes y chaqueta apropiada.
  • Además de piloto y acompañante, la moto debe estar preparada: atención a las presiones, si normalmente son importantes cuando carguemos otra buena cantidad de kilos sobre la rueda trasera notaremos muchísimo un mal hinchado.
  • Atención también a la precarga de muelle/s de suspensión, la regulación está ahí precisamente para esto.
  • Al freno trasero le exigiremos mucho más trabajo de lo habitual… ¿está bien tensado (tambor)? ¿están bien las pastillas? ¿tenemos el pedal o maneta bien regulado?
  • Aumenta las distancias de seguridad: aléjate del coche de delante y evita ponerte justo detrás suyo para poder tener una buena escapatoria por un lateral en caso de frenada.
  • Usa el freno trasero, con la carga extra será difícil bloquear la rueda.
  • Atención al freno delantero: acciónalo «en dos tiempos» más marcados de lo habitual para no ejercer demasiada fuerza de frenado hasta que la rueda esté cargada.
  • Cuidado al inclinar: no lo hagas bruscamente pues la distancia libre es menor y, si roza algo «duro», las ruedas perderían adherencia.
http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/tecnicas-conduccion-conducir-scooter-pasajero

COMO CONDUCIR UN SCOOTER

Muchos son los que nos preguntan interesados en cómo tratar el motor durante esos primeros kilómetros para asegurarse de hacer un buen rodaje, pero además del propulsor también otras piezas de la moto necesitan rodaje, y sobre todo la más importante de todas, el piloto, necesita también su periodo de adaptación a su nueva máquina.

La fabricación actual permite no ser demasiado estricto en lo que a rodajes se refiere, si bien es mejor no someter el motor a grandes cargas (gas a fondo, marchas largas, cuesta arriba) ni revolucionarlo demasiado (en marchas cortas con cambio, cuesta abajo scooter automáticos) hasta que haya acumulado unos centenares de kilómetros.


Los frenos necesitan que pastillas o/ y zapatas se adapten sin prisas, para no cristalizar la pequeña parte de su superficie que, de nuevas, roza: un largo paseo por ciudad a ritmo tranquilo lo conseguirá. Y los neumáticos también exigen cuidado hasta eliminar la primera capa sobre la goma. Pero es el piloto el que debe extremar las precauciones cuando se estrena en una moto nueva, cuyas reacciones no conoce bien.
Para eso y como más adelante insistiremos no podemos recomendarte con mayor énfasis que te des un largo paseo de «descubrimiento», tranquilamente, para que a partir del día siguiente tu nueva moto sea realmente «tuya».


Ruédalo, ruédate

La mejor manera de descubrir tu moto nueva, la mejor manera de iniciar su rodaje y el tuyo, es recorrer un mínimo de 30 o 40 kilómetros lo antes posible. Si el día de la entrega no es posible, que sea al día siguiente: tómate tu tiempo y date un buen paseo por tu ciudad o pueblo, ya que ese tipo de tráfico, el urbano, es el mejor para hacer el rodaje de todas las partes mecánicas, al tener constantes cambios de ritmo, aceleraciones, frenadas, cambios de dirección… No hay peor forma de hacer un rodaje que
irse a una autopista y acumular kilómetros con el motor a régimen constante, y además ahí los frenos no se rodarían. Tampoco te olvides tu propio rodaje: para descubrir las virtudes y puntos flacos de tu nuevo vehículo también te vendrá muy bien ese tranquilo «super paseo» después del cual tanto él como tú estaréis mucho mejor preparados.


Andando sobre dos ruedas siempre tenemos que aprovechar nuestra ventaja en altura y visibilidad para anticiparnos a la situación del tráfico, y si estamos empezando a descubrir nuestro nuevo vehículo nos conviene tener todavía más «margen» del habitual porque nuestras reacciones serán más lentas, y las de la moto o scooter todavía pueden serlo más, o al contrario sorprendernos y pedirnos todavía más margen a nuestra propia adaptación. Unos frenos potentes, una vez rodados y si venimos de algo que apenas frenaba, pueden sorprendernos con un bloqueo inesperado, y necesitaremos más tiempo y metros para recuperarnos. Para eso, ya sabes: circula alejado del coche que te preceda y hazlo además por el lado del carril que te permita tener una escapatoria en caso de detención.


Neumáticos

Unas marcas más que otras, pero todos los neumáticos nuevos tienen en alguna medida un «barniz» exterior procedente del desmoldeo en fábrica, o aplicado después para proteger la goma de los elementos (aire oxidante y sol). Como puedes imaginar eso no agarra ni de lejos como la goma desnuda, y puede tardar bastantes kilómetros en desaparecer por el desgaste de la rodadura: convendrá ser muy cuidadoso hasta que tengamos entre 30 y 100 kilómetros acumu
lados con esas ruedas, evitando pisar zonas deslizantes como lo son las líneas blancas, tapas de registros o alcantarillado, zonas húmedas, y zonas con acumulación de restos de combustibles o aceites (parte central en primera fila de semáforos, zonas cercanas a estaciones de servicio, glorietas donde camiones o autobuses pierden gasoil al girar…)

Sin prisa en lo rápido

Mientras estemos en rodaje no deberemos exprimir a fondo las prestaciones de nuestra moto o scooter, y donde eso puede ser un problema es a la hora de usar vías rápidas: el primer consejo es que intentes evitarlas, casi siempre existe una alternativa por dentro de la ciudad, por carretera o por una vía de servicio, pero hay casos o tramos en los que no es así y no te quedará más remedio que meterte en el tráfico en inferioridad de condiciones. Ahí se aplican nuestros consejos en esta situación: circula por el carril derecho pero centrado, no pretendas «apartarte». Si un vehículo más rápido te alcanza tendrá que adelantarte correctamente y si te apartas le estarás invitando a que lo haga demasiado cerca, de forma insegura. Y no quites ojo a los retrovisores.


Nuestro truco

A tu medida: así es como debes tener tu moto o scooter. Hay muchas más cosas que puedes regular de lo que parece: de entrada, los retrovisores, que deben estar perfectamente asegurados (que no se «suelten» por la presión del viento), deben estar colocados de forma que con sólo un gesto de los ojos, sin mover la cabeza, puedas ver bien qué ocurre detrás de ti. Luego están las manetas: aun si no son regulables, muchas «piñas» pueden posicionarse más o menos inclinadas, dejando las manetas más o menos a la altura de donde dejas tus dedos. Siéntate, pon las manos en el manillar y extiende los dedos con naturalidad: la maneta debe quedar justo debajo, no más baja ni por encima. Y antes de hacer un solo kilómetro, comprueba algunas cosas en tu moto que tu tienda deberá haber dejado bien: presiones de ruedas, niveles de líquidos, plásticos de protección (escape)

Recuerda que:

  • La palabra clave es: suavidad. Con una moto o scooter nuevo hay que ser suave, como lo seríamos en caso de lluvia por ejemplo. Arrancar tranquilamente, frenar con suavidad, trazar sin brusquedades… El rodaje será mejor y más seguro.
  • Como destacamos en «el truco» debes dejar tu moto a tu medida. Lo más importante al principio: los retrovisores, no sólo deben estar asegurados, sino que debes poder ver bien por ellos sin hacer movimientos extraños.
  • El mejor rodaje se hace en ciudad; el peor, en autopista.
  • Para rodar bien un motor hay que ir variando su régimen de revoluciones, su carga (gas) sin llegar a abrir del todo hasta que esté rodado, cambiar la marcha si es con cambio… Olvídate de salir a carretera para poner sexta y acumular kilómetros así.
  • No sólo el motor necesita rodaje: los frenos y los neumáticos también. Evita frenar fuerte hasta que hayan pasado unos kilómetros, haz frenadas breves para ir asentando las pastillas o zapatas. Mucho cuidado con neumáticos nuevos, mueve la moto para eliminar la primera capa cuanto antes.
  • A pesar de todo y si la situación lo requiere, acelera o frena fuerte: la seguridad es lo primero.

http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/tecnicas-conduccion-scooter-nuevo

DONDE MIRAR CUANDO VAS CONDUCIENDO

La vista es el sentido fundamental para conducir, y veremos que saber aprovechar mejor las posibilidades de nuestra vista puede ser lo que establezca ante una situación de riesgo la diferencia entre anécdota y algo más.
La clave cuando andamos sobre dos ruedas es que no podemos distraernos ni relajarnos ni un momento, menos aún en mitad del tráfico urbano o cuando en la carretera hay densidad de vehículos, aunque el ritmo sea lento.


Además de no «bajar la guardia» nunca, existen trucos y formas de estar atento que mejorarán en un grado notable el nivel de seguridad de nuestra conducción, y que diferencian un piloto experto y avanzado, es decir seguro, de quien no lo es. La gran importancia de la visión periférica para poder percibir aquello que ocurre a nuestro alrededor, saber hacia dónde dirigir la vista para mejorar nuestra fluidez y objetivos o saber superar obstáculos, y ser conscientes de no relajar la vista, son factores clave en esto como veremos.

El contar con gafas o lentes de contacto bien graduadas y una visera impecablemente limpia y libre de arañazos tampoco debe pasarnos desapercibido como factores de seguridad en nuestra conducción.


A donde mires, irás

Existe un fenómeno llamado «fijación de objetivo» según el cual en circunstancias de tensión tendemos a dirigirnos hacia donde miramos: cuántas veces habrás experimentado esa sensación que ante un obstáculo, cuanto más lo miras más te cuesta desviarte. Por eso no es bueno quedarse en un arcén detenido al lado del vehículo, porque los demás tienden a mirarlo, y sin querer se dirigen hacia allí. Es importante ser consciente de este fenómeno, para no quedarnos mirando fijamente algo que queramos evitar: debes aprender a mirar hacia donde esté la mejor «escapatoria», porque será hacia allí hacia donde mandarás tu moto inconscientemente en una situación apurada. Y si te ves en un apuro, mirando algo que debes evitar mientras frenas por ejemplo, recuerda fijarte en cualquier otra cosa alrededor para desviar tu mirada, y tu trayectoria, del riesgo.

Más lejos

Mira cualquier foto de una carrera de motos tomada lo suficientemente cerca como para que puedas ver los ojos de los pilotos, y verás que ninguno mira por donde va, sino hacia donde irá, a lo lejos. Como decíamos, siempre acabas yendo hacia donde miras, y por eso un piloto aprende enseguida a mirar no el asfalto que está a punto de pisar, sino la siguiente curva, para llegar antes allí. Cuando circules en zonas de curvas a ritmo alegre recuérdalo para ayudarte a mejorar las trazadas y la fluidez de tu pilotaje deportivo, pero esto es algo que también puedes usar a diario en el amenazante tráfico urbano y extra-urbano: deberás aprender a «ver sin mirar» lo que te rodea, como veremos, pero para eso deberás mirar hacia donde vas, más lejos, para saber antes de llegar qué te espera allí (semáforo rojo, asfalto sucio o tapa de alcantarilla a evitar, etcétera).

Fuera pereza

No te relajes, no tengas los ojos «quietos» mientras conduces, no dejes que la mirada se quede fijada perezosamente en referencias inútiles. Busca continuamente posibles fuentes de riesgo, posibles trayectorias de los otros vehículos, movimientos en su interior: ¿alguien a punto de bajarse? ¿Alguien señalando algo? ¿Discuten? Busca peatones a punto de saltar, coches a punto de salir de un aparcamiento, conos de obras sueltos en mitad de la calzada… Descubrirás que siempre hay mucho que ver, y con ello que prever, pero para poder superar todo lo que el tráfico nos «ofrece» cada día debemos tener una actitud concentrada y activa al manillar, y así debería ser también al volante aunque en ese caso y en tráfico lento las consecuencias de una distracción son menores.


Nuestro truco

Hay algunos ejercicios sencillos con los que puedes mejorar tu visión periférica: aquí van algunos. Andar contando las baldosas sobre las que pasan nuestros pies mientras mantenemos la mirada fijada hacia delante. Viendo la TV, mantén la mirada fija en una esquina o el número del canal e intenta percibir «indirectamente» lo que está ocurriendo en la pantalla. O prueba a abrir esta revista por cualquier página, cerrarla en seguida e intentar recordar qué has visto, qué había en las fotos, qué textos grandes… Estos ejercicios no sólo sirven para saber mejor qué pasa delante de nosotros: también lo que ocurre por detrás, sin necesidad de desviar la mirada hacia los retrovisores (ése es otro ejercicio bueno mientras andamos en moto por vías tranquilas, ver por los espejos sin mirarlos directamente).

Recuerda que:

  • No circules con gafas (o lentes de contacto) mal graduadas o sin ellas si no tienes una visión perfecta, y cuidado con las pantallas de casco sucias o arañadas: de nada servirán todos los trucos y cuidados que hemos visto si falla lo fundamental.
  • Tendemos a dirigirnos hacia donde miramos: cuando aparece algo imprevisto, nuestra tendencia es a mirarlo, y la suma de esto con lo anterior es peligrosa. Aprende a intentar mirar hacia otro lado cuando haya algún imprevisto. Si miras hacia donde hay escapatoria segura, será más posible salvar la situación.
  • Adapta tu mirada a la velocidad a la que circulas: ir deprisa mirando justo delante de la rueda delantera es buscarse un lío, igual que andar despacio mirando a lo lejos y no a nuestro alrededor.
  • Mientras mantienes la mirada a lo lejos, a donde llegarás, no dejes de estar atento a lo que ocurre alrededor tuyo: educa la «mirada indirecta», una buena visión periférica podrá avisarte a tiempo.
  • Cuidado con algunos medicamentos: se hacen bastantes campañas respecto a eso, por ejemplo ahora en primavera quien necesita antihistamínicos (alergias) debe andar con ojo pues muchos dan somnolencia. Pero esas campañas se olvidan de las motos: en moto es raro dormirse, pero no tanto quedarse con la mirada «relajada». Si estás cansado, párate o abre la visera y espabila.
http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/tecnicas-conduccion-donde-mirar

lunes, 12 de mayo de 2014

¿cuando cambiar de casco?

Esta interesante pregunta aparece de vez en cuando en el mundillo de las motos. Porque, si bien limpiando y cuidando el casco puedes usarlo durante bastantes años, llegará un momento en el que necesitará ser reemplazado. Así que hoy vamos a tirar de los sabios consejos que ha dado Alex King en Motorzon para saber reconocer cuando ha llegado la hora de pasar por caja para renovar una de las piezas más importantes de nuestro equipo, el casco.

Y no estamos hablando de que hay que retirarlo cuando su olor es insoportable o cuando al quitártelo tienes que volver a poner todas sus partes de nuevo en su posición. Si eres de esos mejor no leas lo que viene a continuación, porque descubrirás que eso que llevas en la cabeza sólo sirve para librarte de una multa. Veamos los seis puntos que nos recomienda Alex.