viernes, 19 de septiembre de 2014

Técnicas de conducción: conducir con tráfico intenso

En caso de conducción atascada es fácil cometer el error que te comento: los coches están parados -o casi- y has encontrado espacio libre para adelantar por la derecha. Éste es el primer error. Por supuesto, nunca es conveniente pasar por la derecha, por si las puertas están abiertas para salir, -en el caso de los taxistas, ¡ten por seguro que se abre justo cuando pasas tú!- o por los giros a la derecha de los propios coches de tu hilera. Sin embargo, es igualmente fácil que se produzca el caso que señalamos aquí.
El coche que vas a superar por la derecha ve que uno que viene de frente quiere girar también hacia tu derecha, y gentilmente reduce su marcha y le deja un hueco. Incluso puede que le dé paso con la mano o con un toque de luces. En ese momento, cuando tú estás adelantando por la derecha te lo vas a encontrar «de golpe», nunca mejor dicha la expresión, y sin haberlo visto al quedarte reducida su visión hasta entonces por los propios coches de tu fila. Puede que justo a tu derecha haya una calle, una entrada a una gasolinera o incluso alguien que quiera meterse a contramano en un parking. En estos casos, el dilema es siempre el mismo: ¿tienes tiempo para parar? Mi consejo es que sea que sí, es decir, que vayas lo bastante despacio como para detenerte a tiempo de evitar la colisión, porque si vas por la derecha, entre los coches, la acera y el mobiliario urbano, intentando evitar el choque, puede ser peor el remedio que la enfermedad. Y recuerda que nunca puedes invadir las zonas destinadas a peatones.


Zonas turísticas. Sé lo bastante listo como para tener en cuenta que en zonas turísticas o de recreo abundan no sólo los peatones despistados ante las bellezas de tu ciudad o simplemente que «están en babia», sino también los que andan «confundidos por la noche» si circulas por una zona de bares.
Vista. Ten, ante todo, la vista de mil ojos incluso «los del cogote», para ir adivinando todo lo que ocurre a tu alrededor… Cuando estás circulando debes estar atento a los coches que te preceden, a los que llegan, a las calles y cruces que atraviesas, y a todo lo que ocurra en tus retrovisores. Y, ante todo, entrena tu intuición.
Semáforo. En un semáforo, ¡nunca te pares en mitad de tu carril! Aunque esté todo disponible y tu rodar te haya llevado ahí de modo natural, aparca siempre a uno de los lados para dejar espacio a un coche despistado que no lo haya visto y/o llegue en una frenada de pánico y completamente pasado. Así evitas, en lo posible, que se te lleve por delante.
Barrera. Una maniobra inteligente es, cuando pretendes girar por ejemplo a la izquierda y ves que hay un coche que te precede que igualmente quiere hacer esta maniobra. Úsalo de barrera ante los coches que vienen y gira justo a su vera. Es curioso, también, como éstos tienden a aminorar más su marcha si quien inicia la maniobra no es precisamente una «débil» moto.

Fallos habituales:


  • Esperar todo de nuestra agilidad: hay accidentes en los que ni siquiera se puede evitar ser escurridizo
  • Pasar rápido a una fila de coches por la izquierda: alguno puede decidir girar a ese lado o dar media vuelta (aunque sea ilegal).
  • Adelantar una hilera de coches por la derecha: es fácil que te comas una puerta que se abre o un coche girando.
  • Circular demasiado pegados también a otras motos: ¡Que corra el aire!

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viernes, 12 de septiembre de 2014

Técnicas de conducción: atención a taxis y autobuses

El tráfico urbano nos reserva siempre sorpresas inesperadas que pueden ponernos con facilidad, sobre dos ruedas, en situaciones de riesgo. El transporte público es una constante en las calles y por la naturaleza de su actividad, con constantes paradas y subidas o bajadas de viajeros, por sí mismos y a su alrededor pueden representar muchos riesgos en nuestra conducción. La conducción de los taxistas y conductores de autobús dista muchas veces mucho del ideal que deberían mostrar quienes son profesionales de esto, pero son humanos y la ciudad también está llena de trampas para ellos: la actitud correcta a nuestro manillar será tener en cuenta eso y prever sus posibles acciones que nos pongan en situación de riesgo, en lugar de convertirnos en otro obstáculo más para que hagan su trabajo.
En cuanto a los peatones, tenemos quienes están buscando un taxi libre y pueden hacer cualquier cosa para cogerlo, lo mismo con el autobús (hay gente capaz de ponerse en riesgos increíbles por no perder el autobús...) los que se bajan de su taxi para acudir atropelladamente a su cita... Veamos los casos más habituales


Taxis: no por la derecha

Hay algunas cosas que por ser tan «obvias» parece que no hace falta decirlas, pero de vez en cuando todavía vemos alguien que las hace, desgraciadamente a veces con el resultado esperado. Nos referimos por supuesto a una de las cosas más «prohibidas» (por seguridad) del tráfico urbano: pasar por su derecha a un taxi que se detiene al lado de la acera, y del que obviamente va a bajarse algún viajero, o subirse uno si estaba esperando en la propia acera; si se para solo es seguro, si está parado en mitad del tráfico es probable... pero en cualquier caso pasar entre él y la acera es casi garantía de que nos abran la puerta y nos llevemos puesto al pasajero. Lo hemos repetido en esta sección de todas formas, pero en general pasar entre los coches y la acera derecha es muy mala idea precisamente por esto mismo (que no sólo de los taxis se bajan personas).

Taxis: aléjate...

Aunque los taxistas deberían llevar una conducción ejemplar, por algo son los profesionales de la conducción por ciudad, la realidad es que la experiencia y el desgaste les lleva a tomar actitudes y costumbres muy alejadas del ideal. Eso, y también a lo que les «obligan» sus clientes, tanto los que llevan de pasajero («pare aquí mismo por favor») como los que les pueden detener en mitad de la calle. Por eso su trayectoria suele ser inconstante y errática, y no siempre avisando con antelación de sus movimientos: ya sabes que no debes seguir ningún coche por el centro del carril ni demasiado cerca, pero eso es especialmente importante cuando es un taxi, y menos aún cuando ese taxi esté circulando por el carril derecho, ya que las posibilidades de detención ahí son mayores; por eso te conviene situarte al lado contrario del que pueda detenerse.


Autobús: peatones cerca Autobús: paradas

Si cerca de un taxi puede haber movimiento de peatones, donde seguro que los habrá y no pocos será alrededor de un autobús: en la parada, pero también es posible que alguien decida bajarse (y el conductor se lo permita) en un semáforo o esquina, y desde luego con los que hay que extremar las precauciones es con los autobuses comerciales que quizás estén haciendo su «ruta» de colegio (recogiendo o dejando niños según la hora) o, peor dado que sus paradas son menos previsibles, con autobuses que trasladan turistas. En este último caso además debes tener en cuenta que quizás el conductor no conozca la zona por la que circula (ojo a las matrículas extranjeras...), pero tú sí así que sácale ventaja porque tú sabrás de antemano dónde puede haber un eventual interés para que se detengan, previendo de esta forma su acción.

Autobús: paradas

Lo dicho para los taxis es aún más importante en el caso de un autobús: nunca jamás hay que sobrepasar a un autobús por su derecha si está al lado de la acera, ya que existe un riesgo grande de que abra sus puertas y se bajen pasajeros... que no podríamos evitar arrollar; si además hay una parada cerca, pasar por ahí es un error garrafal, pero aún sin parada a la vista es mejor evitar que pueda pasar. Por otra parte debemos tener cuidado en las inmediaciones de una parada de autobús porque es donde será más probable que aparezca de la nada un peatón corriendo y cruzando por donde no debe la calle, incluso entre coches en mitad de la calle, porque no quiere perderlo... Extrema también la precaución por su izquierda, al llegar a la parte delantera: si saliera un peatón no lo verías hasta que fuera tarde salvo que hayas tenido el cuidado de apartarte abriéndote antes.


El truco 

Además de evitar situarnos en esas posiciones «malas» (como por la derecha de un autobús) el truco más eficaz andando por las calles es asegurarnos que los demás se han percatado de nuestra presencia: lleva siempre las luces puestas (cuidado con esos pilotos traseros fundidos) y ten siempre, o si por tus manos pequeñas alcanzas mal hazlo siempre que el tráfico esté complicado, el pulgar izquierdo preparado en el botón de la bocina. Dar un pequeño toque aquí y allá no molesta y sí advierte a peatones o conductores de tu presencia, y las décimas de segundo que se ganan llevando el dedo en el botón pueden ser vitales: la diferencia entre anécdota y accidente.

No te olvides...


  • Jamás pases entre un taxi y la acera, y en general evita siempre pasar por la derecha de la fila de coches ya que pueden abrirte una puerta.
  • Lo mismo se aplica, pero con doble motivo, en caso de un autobús y su parada: pasarle por la derecha es casi garantía de problema ya que podría abrir sus puertas y bajarse viajeros.
  • Cuidado al sobrepasar un autobús, pero también cualquier vehículo alto, por la izquierda: puede salir un peatón que esté cruzando (debidamente o no) por delante suyo y si vamos pegados a ese vehículo lo veremos cuando sea tarde.
  • No sigas de cerca ni centrado en el carril ni por el lado donde esté la acera más cercana, a un taxi: en caso de parada imprevista no podrías evitar alcanzarlo.
  • Los peatones no siempre son conscientes del peligro que corren -y nos hacen correr sobre dos ruedas- y pueden aparecer donde menos los esperas en las cercanías de una parada de autobús: atención en estas zonas
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jueves, 4 de septiembre de 2014

Cómo rellenar un parte amistoso de accidentes

Vale, ya has sufrido el accidente, y por suerte sólo hay daños en la moto, así que toca rellenar el parte amistoso de accidentes. Ese infausto papelito que llevas junto a la documentación de la moto y que siempre guardas con la idea de que nunca tendrás que utilizarlo. Quizá por eso este documento suele ser un gran desconocido y cuando nos enfrentamos a el hay hasta un 68% de usuarios que no lo rellenan, lo hacen parcialmente o de manera incorrecta. Y mira que hasta en Circula Seguro se pusieron en su día manos a la obra para explicarnos cómo hacerlo correctamente, parte 1 y parte 2.
Gracias a la nota de prensa que nos ha enviado Arva, (perteneciente al grupo BNP Paribas) os podemos ofrecer unos consejos básicos para conseguir cumplimentar el documento y así agilizar al máximo los trámites de la aseguradora a la hora de dictaminar quién se hará cargo de las reparaciones necesarias para conseguir que tu moto vuelva a su estado original. Siempre que la culpa no haya sido tuya.

Técnicas de conducción: Vuelta al cole

En algunas zonas de nuestro país (léase Barcelonapor ejemplo) ver a un padre o madre llevar a su hijo al colegio en moto es algo de lo más común, y después de ya casi cuatro años de «convalidación» la cantidad de scooter 125 que se han vendido, y el auténtico problema de movilidad que representan los desplazamientos escolares, nos hace pensar que éste puede ser el curso «de las motos»: más padres que nunca llevarán a sus hijos sobre dos ruedas, y eso también conseguirá que más jóvenes acaben yendo ellos mismos en su propia moto o scooter. Habrá menos atascos y toda la ciudad saldrá ganando. Sin embargo el factor seguridad, que siempre está en la mente de todos al hablar de dos ruedas, en este caso particular cobra especial importancia por motivos obvios. Llevar un pasajero siempre exige mayor atención y cuidado por parte del piloto, pero si es un menor, todo cuidado será poco. Como veremos, de todas formas, no hay ningún impedimento –legal sólo para menores de 7 años, pero si alcanza bien no es inseguro llevarlos, aunque sí sea absurdamente ilegal para que la ida y vuelta al colegio pueda hacerse sobre dos ruedas con total tranquilidad. Se trata de tener en cuenta las precauciones habituales de cuando vamos solos, pero ampliando los márgenes para que,
llegado el caso, tengamos las máximas garantías de «salvación» para aumentar nuestro historial de anécdotasy sólo eso.
Si eres de los que vas en tu propia moto al instituto o facultad, tal vez esto te «toque» por un hermano, vecinoo amigo, o lo haga directamente, en cuyo caso para ti
sirven todos nuestros consejos habituales de conducción… y alguno de los que en este caso te traemos.Y recordemos siempre cuáles son los sustos más habituales: por ir demasiado cerca del vehículo que nos precede, por no estar pendiente del tráfico delante suyo, y por no pitar a tiempo si alguien va a cortarnos el paso o respetar nuestra prioridad de paso.



De 7 a 12 años

La legislación actual prohibe llevar menores de 7 años en cualquier caso, y sólo autoriza a llevar menores de 7 a 12 años si lo hacen sus responsables o parientes cercanos. Dicho esto, nosotros priorizamos la seguridad a la normativa: para poder llevar un menor seguro, éste deber poder llegar a sujetarse adecuadamente, pies en estriberas, manos en asas o bien sujeto al piloto; si es menor de 7 años y llega para ir seguro, llévale tranquilo. Entre otras cosas ¿cómo van a comprobar su edad real si te paran? En otros países la ley es más lógica y está redactada en ese sentido (que pueda sujetarse bien o llevando elementos que ayuden a ello). Por otra parte también conviene que sepa qué pasa, es decir, su carácter podría hacernos pensar que no es una buena idea llevarle en moto, pues a fin de cuentas estará «suelto».

Trampas

Acostumbrados a ir en solitario en nuestra moto o scooter, a veces nos metemos por lugares «insólitos» buscando escapar del atasco. Cuidado al llevar pasajero, no sólo hará el comportamiento mucho menos ágil por su peso, sino que sus piernas y rodillas pueden sobresalir más de lo que esperamos impidiéndonos pasar por donde estamos habituados y creemos que «cabemos». Presta también más atención a los vehículos que te rodean circulando cerca de cruces o accesos, si alguno se da cuenta tarde que quería ir por otro lado y estás en una zona «ciega» (o no mira) su movimiento puede asustar al pasajero y desequilibrarte empeorando la ya arriesgada situación. El pulgar izquierdo en la bocina para dar «toquecitos» a la menor duda no sólo alertarán a esos coches, sino a tu pasajero, para evitar sobresaltos.


Frenadas

El reparto de pesos de cualquier moto o scooter al llevar pasajero se queda, lógicamente, muy atrasado: por eso el freno trasero, que ya normalmente en scooter tiene mucha más importancia que en motos (donde lo normal es apenas usarlo), cobra mucha importancia. Cuidado, la auténtica potencia de detención sigue estando en la rueda delantera, pero ésta tiene ahora menos apoyo en condiciones normales: conviene acostumbrarse a frenar más en «dos tiempos» que nunca, es decir, tocando la maneta derecha primero suavemente para no frenar fuerte de delante hasta que notemos cómo se ha transferido bastante peso hacia esa rueda (horquilla hundida, moto inclinada hacia delante). Se tarda más en contarlo que en hacerlo, pero debes probarlo y acostumbrarte para hacerlo «automáticamente» en una emergencia.

Aparcar y salir

Aunque en este caso el riesgo es sólo de una caída en parado o casi, resulta que es la más frecuente: al salir, o sobre todo al llegar y aparcar. El pasajero no
sabe si has acabado de maniobrar y puede querer bajarse antes de tiempo, desestabilizándote: déjale claro siempre al llegar y reducir la velocidad, que «espere» a que le digas que puede bajarse. En el caso de colegios, hay que tener especial cuidado con los que andarán «revoloteando» enseguida alrededor tuyo y de tu moto; y cuando hayas parado todavía hay riesgos para ellos: discos de freno y escape pueden causarles quemaduras y muchos van directos a tocarlos… En el caso de institutos y tu propia moto, cuidado con los «recibimientos» de colegas.


El truco

Voy a repetir el «truco» que comentamos al tratar la conducción con pasajero: «hablar», sí, tomarse las cosas con calma comentando las jugadas y jugarretas del tráfico –que no son pocas-, y olvidarse totalmente de que alguien va con nosotros y hay que demostrarle lo bien que vamos en moto. Especialmente, si el piloto es chico y el pasajero chica, o viceversa (sí, en esto hay todavía una particular «guerra de sexos»). En realidad no hay que olvidarse totalmente de hacer «demostraciones», pero éstas tienen que ser muestras de nuestra madurez como piloto y no sólo para evitar situaciones de riesgo anticipándonos a las maniobras de quienes nos rodean en el tráfico, sino incluso también para ir  deprisa cuando las condiciones lo permitan y nos apetezca o convenga hacerlo (tener prisa es lícito, pero si llevas a alguien, sobre todo un niño, es mejor tener prisa ANTES de montarse en la moto, que durante el trayecto). Pero para ir deprisa, llegado el caso, no hace falta ser brusco, más bien al contrario, ¿o ves a Rossi y Pedrosa haciendo brusquedades en su pilotaje?

No te olvides...

Si llevas pasajero debes controlarlo, con más motivo si es pequeño y no sabe bien «qué ocurre»: coloca los retrovisores ligeramente más bajos y cerrados para poder tener controlados sus movimientos.

  • Conviene que «participe» del tráfico. Las dos ruedas son la mejor escuela para circular, se aprende a advertir situaciones de riesgo con más antelación, se aprende a respetar al «contrario». Será bueno que pueda ver hacia delante, intenta que así sea y explícale las situaciones. Sobre todo si ya supera los 10-12 años… le queda menos para los 15 y poder circular como piloto.
  • Si tienes hijos menores de 7 años pero ves que pueden ir seguros, llévalos, la ley no tiene lógica. Lo contrario también vale: mayores de 7 años que no lleguen o demasiado inquietos no deberían llevarse aún en moto.
  • Extrema las habituales precauciones de cuando vas solo y que tanto hemos reiterado en estas páginas: un dedo en cada maneta de freno y el pulgar en la bocina ayuda a minimizar el tiempo de reacción en caso de susto. La mirada siempre atenta, buscando escapatorias y riesgos ocultos.
  • El apoyo del freno trasero, sino tienes frenada integral, será más necesario y podrás frenar más fuerte al llevar más carga sobre esa rueda (el riesgo de un bloqueo desestabilizador es mucho menor).
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Técnicas de conducción: la vuelta de las vacaciones

Durante los tranquilos meses de verano las ciudades se quedan medio vacías y el tráfico es mucho más fluido aunque también tiene sus riesgos por la presencia de gente no habitual (turistas perdidos o despistados) o la mayor velocidad media. Pasada ya esa época, volvemos «a la carga» con los atascos habituales y, cómo no, tendremos que enfrentarnos a las situaciones de riesgo también comunes, prestando atención a no bajar la guardia: hayamos estado disfrutando de la ciudad «vacía», o de nuestras vacaciones en otra parte, a nuestro regreso conviene estar más atentos que nunca para compensar el posible despiste que sufran quienes nos rodean que, como sabemos, son los que pueden meternos en algún lío a poco que nos descuidemos. Dos situaciones destacan por encima de las demás: los alcances (un vehículo da por detrás a otro) y las colisiones en cambios de dirección (un vehículo gira y se cruza en la trayectoria de otro). Las primeras se previenen fácilmente manteniendo mayor distancia de seguridad y prestando atención al tráfico muy por delante nuestro, las segundas circulando por el carril apropiado respecto al resto del tráfico y manteniendo mucha atención en qué están haciendo los otros conductores. Veamos en detalle algunos consejos.

Giro a la derecha

Si vas circulando por una calle y frente a ti llega un cruce en el que es posible girar a la derecha, o hay una entrada de aparcamiento o algo similar, atención a los coches que circulan delante de ti (pueden frenar) pero también a los que circulan a tu izquierda: puede que quieran girar hacia su derecha, se den cuenta tarde y lo hagan sin verte… o sin mirar, cruzándose en tu trayectoria. Para evitar eso, además de llevar como siempre un alto nivel de atención para saber qué hacen quienes nos rodean, es buena cosa echarse a la izquierda ante un cruce así: si circulas muy pegado a la derecha y vas a seguir recto, tienes papeletas para que alguien corte tu camino. Si ya estás ahí, ten preparado el pulgar en la bocina, en la posición más habitual el coche que vaya a girar no te verá aunque llegue a mirar porque estarás en su zona ciega. Intenta prever con tiempo una posible situación de riesgo, que no te pille desprevenido.


Giro a la izquierda

En calles de doble sentido, para girar a la izquierda tendrás que pararte en mitad del cruce esperando paso (según la señalización). Si la zona no está muy bien delimitada, eso es bastante arriesgado y debes estar seguro que quien te sigue se ha enterado bien de tu intención, señalizando a tiempo; si no lo tienes claro, recuerda que vas en moto y tienes tus recursos: sigue adelante y en el siguiente semáforo das media vuelta. También es posible que seas tú el que tenga alguien delante que de repente decida girar a la izquierda: para evitar ese susto, no circules por la izquierda ni adelantes a los coches si estás llegando a un acceso por ese lado (cruce, entrada de aparcamiento, etcétera). Aquí, sí conviene ir por la derecha: la idea es dejar siempre de lado aquello que pueda interferir en nuestra trayectoria. Busca tu lado más seguro y posiciónate de manera que puedas evitar cualquier sorpresa desagradable, todo consiste en estar en el lugar adecuado.

Dar por detrás

El «alcance» es el rey de los golpes, y muy particularmente en ciudad: un vehículo se para de repente, el que le sigue está muy cerca o/y distraído, no frena a tiempo y se detiene contra él. En moto es muy habitual, sobre todo entre gente con poca experiencia, porque precisamente la experiencia nos enseña a mantener distancias de seguridad mayores, a estar atentos al tráfico por delante del coche que nos precede (así veremos a tiempo que los demás frenan) y a circular no sólo «no pegados», sino también no «centrados»; si vas siempre por un lado del carril, siempre tendrás mejor «escapatoria» si ese coche se detiene de repente, porque centrado no podrás esquivarlo a tiempo. Aprovecha la ventaja de ir en moto, más alto (ves más lejos en el tráfico, puedes saber que debes frenar incluso antes que el coche que llevas delante) y pudiendo usar la parte de tu carril que te interese más, eres más estrecho y ágil que los demás.


Que te alcancen

No siempre los alcances son de moto que da a un coche por detrás: también son por desgracia frecuentes al revés, cuando un coche nos alcanza, lo que es peor porque no vamos protegidos y nos pilla de sorpresa. Lo más habitual es que esto ocurra en un semáforo, en el que tú te detienes y el coche que te precede ha decidido no hacerlo, ya sea porque se lo quiere «saltar», ya sea por despiste. Evitarlo consiste, además de estar pendiente de los retrovisores y de indicar con varios toques (la luz se encenderá y apagará) a los frenos que vamos a detenernos, en no pararnos nunca en el medio del carril, o donde seamos vulnerables a un despistado de esos: párate siempre apartado, dejando el espacio para que si viene un coche pueda pasarse de frenada sin arrollarte. En circulación, si tienes que pararte mira siempre antes por los espejos e indícalo claramente con el freno e intermitentes.

El truco

Cuando ocurre algún imprevisto, por definición no estamos preparados y perdemos unas preciosas décimas de segundo en darnos cuenta de qué pasa y reaccionar, por ejemplo para evitar un obstáculo. Hay una forma muy sencilla de ganar algunas de esas décimas, y es el equivalente a lo que sería «llevar el dedo en el gatillo» para un policía o soldado: tener los dos dedos índices (o índice y corazón) apoyados en las manetas de freno (maneta derecha en las motos, ambas en los scooter). Es sencillo acostumbrarse a hacerlo, para poder conducir normalmente de esta forma sobre todo cuando nos adentramos en zonas de tráfico denso, calles estrechas, o donde haya más riesgo de sufrir ese imprevisto. Ganaremos el tiempo en darnos cuenta, sacar la mano del puño y llevar los dedos a la maneta de freno: es más, no sólo ganamos todo ese tiempo (pruébalo y verás cuánto es) sino que la frenada será menos brusca y con ello más eficaz (menos riesgo de bloqueo inesperado delante). El pulgar apoyado en la bocina es otra buena idea.

No te olvides de...


  • Anticípate al tráfico: si viene un cruce con giro a la derecha y sigues recto, échate a la izquierda para evitar que se crucen en tu camino. Y viceversa.
  • Señaliza muy bien y «de sobras» cuando necesites pararte dentro del tráfico para hacer un giro a la izquierda, o pararte para aparcar: debes evitar como sea que puedan alcanzarte por detrás.
  • Evita circular situándote justo en el lateral trasero de un coche, y ten en cuenta que allí el conductor no te verá aunque mire por el retrovisor. Si decidiera cambiar de carril, no te vería y se te llevaría puesto.
  • Cuidado al avanzar con el semáforo rojo hasta «primera fila»: fíjate qué intenciones tienen los coches que tengas cerca (intermitente, mirada del conductor) porque puede que salga rápido para girar, y debes estar preparado.
  • No andes nunca pegado al coche que te precede: si frena de golpe, no podrás evitar alcanzarlo.
  • Además de mantenerte a distancia, cuando tengas un coche delante no circules justo por medio carril sino a un lado: si frena, podrás esquivarlo metiéndote por su lado.
  • Aprovecha la ventaja de ir en moto y estar más alto que el resto del tráfico: por encima de sus techos puedes ver
  • qué ocurre más adelante y anticiparte. Si frenan todo de golpe, por ejemplo, tú lo sabrás a tiempo.
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lunes, 1 de septiembre de 2014

Técnicas de conducción: anticipación

EL famoso dicho popular que «es mejor prevenir que curar» no puede ser más cierto, ni de mayor aplicación que en el caso de la circulación en moto o scooter: sobre dos ruedas se necesita cierta anticipación para poder evitar con seguridad una situación de riesgo. Por eso es muy importante tener un buen nivel de atención a lo que ocurre alrededor nuestro, y sobre todo saber cómo está el tráfico algo por delante, para ganar esos instantes de anticipación que nos darán ventaja a la hora de decidir una maniobra evasiva por seguridad. Si en línea recta eso es relativamente sencillo, ante un giro o cambio de sentido no lo es tanto: es importante «abrirse» antes de girar para poder contar con un mayor y mejor campo de visión, y eso no sólo se aplica en carretera o en esquinas de ciudad, sino en calles estrechas con salidas de callejones o aparcamientos, donde deberemos ir cambiando ligeramente de lado para poder contar siempre con la mejor visibilidad posible. Otro lugar donde hay abundancia de «trampas ocultas» son las gasolineras. Sobre dos ruedas tenemos que visitar con frecuencia las estaciones de servicio ya que nuestros depósitos son pequeños, y allí cada gota de combustible derramado puede darnos un buen susto al frenar o apoyar los pies.

Esquinas sin visibilidad

Camiones o furgonetas de reparto aparcados en una zona de carga y descarga, autocares esperando viajeros… son varios los posibles obstáculos que te puedes encontrar y que te impidan ver hacia dónde te diriges cuando doblas una esquina. Es posible que luego tengas peatones cruzando en un paso de cebra (o sin él), que de la otra calle esté saliendo un vehículo… una situación que si no puedes ver, no podrás prevenir. Para evitarlo en lo posible, no te ciñas demasiado al lado hacia el que vas a girar: abre la trayectoria antes, y eso te permitirá contar con un campo de visión más amplio, asomarte y ver si tu camino está despejado. Y lo que puedas ver, podrás prevenirlo. En general, intenta abrir la trayectoria antes de una curva o un giro, porque eso forzará menos tu posición en la salida, y te permitirá ver antes lo que te espera.


Incorporación imprevista

Es un problema para alguien con un coche de morro largo salir de una incorporación estrecha o con mala visibilidad: tienen que «asomarse» y meter la parte delantera de su vehículo en la calzada para llegar a ver si disponen o no de paso… y es posible que tú estés llegando a esa zona y se crucen en tu trayectoria, poniéndote en una situación de riesgo. Igual que en una curva conviene no ir ceñido a la parte interior de ésta antes de trazarla, para tener mejor campo de visión tampoco es bueno andar por las calles arrimado a un lado (ya sea el derecho o izquierdo) sino centrarnos para disponer de más visibilidad, especialmente donde veas que hay accesos: callejones, salidas de aparcamientos, calles estrechas, etcétera. Además de no verles tú a ellos, si te «escondes» ellos tampoco podrán verte a tiempo, así que hazte ver todo lo posible.

Firme deslizante

Al acercarnos, o dirigirnos, a una estación de servicio, nos metemos en una zona llena de «sorpresas»: los camiones cisterna dejan a veces regueros de combustible al entrar o salir, los camiones y autocares de todo tipo tienen a veces depósitos cuyos tapones no son nada herméticos y al salir tras llenar dejan sus propias «huellas» de gasoil, y por último en el mismo surtidor habrá manchas de quien haya insistido demasiado en un llenado, o al descolgar la manguera… Todas las manchas de combustible resbalan mucho, las de gasoil las que más (y tarda en secarse), y en especial cuando además caen gotas de agua esas zonas patinan como el hielo: mucho cuidado. Atención, pues, al andar cerca de una gasolinera con esos posibles regueros y sobre todo si hay glorietas u otros giros cerca, y cuidado dónde frenamos y dónde apoyamos los pies al parar a repostar.


Trampas urbanas

La ciudad también existe por debajo del asfalto de las calles, y los accesos al subsuelo pueden esconder desagradables trampas para quienes andamos sobre dos ruedas. Tapas de alcantarilla, registros de teléfonos o electricidad, rejillas de ventilación de aparcamientos o metro… Todos suelen estar realizados en metal, y el metal resbala seco, y patina muchísimo si está húmedo; pero además de resbalar, lo peor es que algunas veces esos registros no están bien asegurados, y pueden esconder una trampa todavía peor que un resbalón. Tú no puedes saber si minutos antes un pesado camión ha pasado por allí agrietando el soporte y si bajo el (no tan poco) peso de tu moto puede romperse... Evita siempre que sea posible pasar por encima de estas tapas, rejillas y registros, y ten mucha atención si no queda más remedio que pisarlos.

El truco

A veces te encuentras de repente pisando una zona de agarre desconocido pero «sospechoso». Un buen truco
es usar el freno trasero para «tantearlo»: sin frenada combinada obviamente usaremos la maneta izquierda (o el pedal derecho en una moto) para frenar bruscamente provocando un momentáneo y breve bloqueo de la rueda trasera. No necesitarás mucha práctica para conocer cómo se bloquea la rueda en condiciones de agarre normal, y por lo tanto te darás cuenta enseguida de cómo está el agarre en comparación: pruébalo varias veces antes de encontrarte en esa situación y aprenderás a tener esa sensibilidad, que por otra parte se adquiere
fácilmente.

No te olvides…


  • Para andar más seguros sobre dos ruedas debemos anticiparnos a los posibles riesgos que aparezcan para poder reaccionar a tiempo y evitarlos.
  • No empieces a trazar una curva desde la parte interior de ésta: «ábrete» siempre antes para tener mejor perspectiva de hacia dónde te diriges.
  • Cuidado con circular demasiado pegado a la acera: si alguien «asoma» en un callejón o salida de aparcamiento nos lo encontraremos
  • por sorpresa, y ellos a nosotros.
  • Atención al acercarte circulando a una estación de servicio, sobre todo a su salida: los vehículos recién llenados pueden echar combustible y debes evitar pasar por esos regueros.
  • Las gasolineras están llenas de posibles trampas: las manchas de combustible patinan mucho, cuidado donde apoyas los pies, y cuidado dónde va tu rueda delantera cuando frenes.
  • Evita pasar por encima de tapas, rejillas o registros en las calles: podrían no estar bien asegurados y ser una trampa.
  • Si no te queda más remedio, cuidado al pisar esas tapas metálicas: patinan muchísimo, especialmente cuando están húmedas. Pasa recto y sin dar gas ni frenar.
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jueves, 7 de agosto de 2014

Técnicas de conducción: trazar curvas correctamente

En este artículo nos vamos a salir un poco del entorno urbano en que habitualmente repasamos nuestras Técnicas de Conducción, y nos «vamos de curvas». Ningún otro vehículo ofrece tantas sensaciones en ese entorno como una moto y da igual que sea un scooter, una deportiva o una custom: todas permiten ir de curva en curva inclinando, de lado a lado, sintiendo cómo nos acompañan las fuerzas en marcha para contrarrestar los efectos de la gravedad y la fuerza centrífuga. En un coche vas «peleando» con esas mismas fuerzas de curva en curva, en moto todo fluye y te acompaña en los movimientos. Sin embargo también debemos tomar precauciones para evitar situaciones de riesgo: en este entorno están a ambos lados de la carretera los temidos y temibles guardarraíles, el suelo puede estar resbaladizo y en carreteras que merezcan la pena habrá tráfico de frente. La prioridad no es «salir», sino volver, y para eso nada como tomárselo con calma, disfrutando y no sufriendo, concentrados y atentos como en ciudad aunque los riesgos sean otros, y siguiendo nuestros consejos de este mes a la hora de trazar.

Curvas a izquierdas

En las curvas a izquierdas el riesgo está en la salida: si calculamos mal nuestra velocidad o trayectoria de entrada, saldremos abiertos hacia el arcén, acabando contra el guardarrail o en el campo. Para evitarlo, además de reducir suficientemente nuestra velocidad antes de la curva, debemos iniciar la trayectoria desde el lado más exterior de la curva (hacia la derecha de nuestro carril), retrasando el punto de entrada (cuando «tiramos» la moto hacia el ápice o punto más interior de la trazada) hasta que veamos por dónde pasará nuestra trayectoria de salida. Entonces estaremos en condiciones de trazarla correctamente, dando más o menos gas para abrir más o menos la trayectoria de salida (respectivamente: más gas abre más la trazada) pero siempre dentro de nuestro carril y, por tanto, con margen de seguridad.


Curvas a derechas

Al afrontar una curva a derechas debemos echarnos a la izquierda de nuestro carril para mejorar nuestra visibilidad de hacia dónde vamos (en montaña eso hace una gran diferencia en campo visual) y para poder atrasar el punto de entrada, de forma que aseguremos una salida rápida y limpia, es decir, con margen para no meternos en el carril contrario donde podría venir tráfico de frente (la situación más peligrosa). Al abrirnos antes de trazar debemos tener cuidado con eso también, ya que es posible que venga un conductor «recortando» con sus ruedas interiores pasando por la parte exterior de nuestro carril, que es por donde debemos meternos nosotros. Si se diera el caso de que fuera demasiado tarde y ves que te estás abriendo NO toques el freno delantero, pues eso de echaría más hacia fuera aún: deja de acelerar y eso ya te ayudará a cerrar la trazada.

Curvas enlazadas

La importancia de elegir una buena trazada se hace evidente cuando afrontamos curvas enlazadas, que es la situación más corriente en carretera, incluso en circuito: hay que tener claro que después de la curva que afrontamos habrá otra y ésa no es menos importante, al contrario. Salir demasiado abierto de una curva nos obligará a cortar gas y rectificar, y hará que entremos en la siguiente curva totalmente descolocados, justo por el interior cuando deberíamos estar en la parte más exterior, además de con la velocidad errónea y, no menos importante, con la atención todavía dedicada a la curva anterior cuando deberíamos estar concentrados ya en la siguiente. No es sólo una cuestión de ser más ágil o rápido (circuito) sino sobre todo, y más en carretera, de circular con mayor seguridad, porque es demasiado fácil «tragarse» la segunda curva.


En plena trazada...

No dejes de leer nuestro «truco» de este mes y practica en cada giro cómo controlas tu moto o scooter haciendo fuerza en el manillar, en lugar de meterla en curva y dejar que siga la trazada ella sola. Pero además de ése hay otras formas de controlar la moto en plena curva: jugando con gas y frenos. La geometría delantera de las motos hace que, al tocar el freno delantero inclinados, se genere un par de fuerzas que tiende a levantarnos y abrir la trazada: en general, pues, hay que olvidarse de la maneta derecha en plena curva y sí tocar la izquierda, o pedal en moto, pues el freno trasero cambia menos el comportamiento en plena trazada (asentará la parte trasera al bajar ligeramente la suspensión). Una vez pasado el ápice, el gas ayuda a estabilizarnos pero, con suelo muy resbaladizo o motos potentes, conviene respetar el límite de adherencia.

El truco

¿Pilotas tu moto en todo momento o a veces ella va un poco «por donde quiere»? En muchos casos, sin que el propio conductor se perciba de ello, es lo segundo lo que ocurre realmente: llegas a una esquina o una curva, inicias el movimiento («metes» o «tiras» la moto) y luego dejas que siga la trayectoria. A partir de ese momento es cuando te estás dejando llevar por ella, y si quieres pilotar mejor y más seguro debes tener siempre el control. Practica en las glorietas, aunque sea siempre girando a izquierdas, descubre cómo tu fuerza sobre el manillar tiene un efecto sobre la dirección, modificando ligeramente por donde estás pasando (prueba varios cambios de carril o trayectoria) y consigue el control absoluto de tu moto.

No te olvides....


  • Evita tener problemas en la entrada de las curvas ajustando tu aceleración y velocidad a la capacidad de frenada y espacio para ello, antes de cada curva. Con marchas y ante la duda, mejor una más que una menos.
  • Reduce tu velocidad antes de empezar la curva: tocar el freno delantero inclinado te hará abrir la trazada o, si abusas, "perder" la rueda.
  • Las salidas de las curvas esconden muchos riesgos, independientes de cómo haya sido la entrada y diferentes según el tipo de curva.
  • En curvas a izquierdas, el riesgo a la salida está en irse fuera del asfalto o contra un guardarrail.
  • En curvas a derechas, el riesgo a la salida está en meterse en el carril contrario con tráfico de frente.
  • Abre siempre la trayectoria antes de trazar una curva: la trazada será mejor, y la visibilidad también.
  • No dejes de fijarte en todo lo que te rodea, como harías en ciudad: ¿tiene el asfaltoaspecto pulido y resbaladizo?
  • ¿Hay árboles que dejan restos resbaladizos en el arcén? ¿Hay salidas de caminos con reguero de tierra y grava?
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lunes, 4 de agosto de 2014

Técnicas de conducción: protégete en ciudad

Cuando vas en scooter o en moto tienes que ser consciente que pese a las numerosas ventajas que disfrutas, sobre todo la agilidad, también sufres algunos inconvenientes: un scooter o moto no cuenta con otra seguridad «pasiva» (la que evita daños en caso de accidentes) que el equipamiento del propio piloto (de ahí lo importante de ir bien equipado con el obligatorio casco, guantes y mejor una chaqueta preparada). No tenemos airbag, cinturones, ni por supuesto una carrocería alrededor que nos proteja de pequeños golpes (típicos en ciudad). Además, nuestra presencia en las calles no siempre es evidente para los demás vehículos (nos ven menos) y, cuando sí nos ven, en general nos respetan menos al ser un vehículo más frágil que el suyo. Por eso muchos motoristas elegimos los Todo Terreno como «segundo vehículo», porque causan justo el efecto contrario… Vamos a detallar este mes algunas situaciones muy habituales en las que nos podemos ver metidos cuando circulamos con nuestra moto o scooter por ciudad o carretera congestionada: en algunos casos dependemos de nosotros mismos (para no «meternos en un lío») pero muchas veces serán los demás quienes puedan llevarnos a situaciones de riesgo. Frente a eso hará falta, como siempre, mucha atención, con experiencia iremos desarrollando ese «sexto sentido» que nos alertará de amenazas «invisibles», pero en cualquier caso hay que tener claro que debemos estar dispuestos a aprovechar nuestras ventajas (agilidad) para salir airosos de esas situaciones. Sobre dos ruedas hay que tener picardía y decisión: a veces esa picardía nos hará frenar para dejar por delante nuestro un problema, otras veces hará falta decisión para acelerar y movernos para dejar atrás la posible amenaza.

No te apartes

Lo he visto varias veces últimamente y hay que evitarlo a toda costa: aunque creas que vas «despacio», aunque creas que «estorbas» en el tráfico, ¡no! circules «apartado» a la derecha del carril. Quien te siga puede interpretar que vas a parar, o que pretendes «dejarle pasar», y puede que decida hacerlo aun cuando no haya espacio para que te adelanten con seguridad: te meterán en una situación muy arriesgada y tú les habrás «invitado» a ello. Si hubiera ese espacio tampoco necesitarías «apartarte», te adelantarían correctamente y punto. Aunque lleves un scooter lento, aunque esté en rodaje, aunque tú estés «en rodaje», nunca debes «apartarte» porque no sabes quién te sigue y te arriesgas a que sea un/a torpe imprudente. El que va detrás debe tener paciencia hasta que pueda adelantar correctamente, punto.


Manténlos lejos detrás

En una situación que puede ser similar a la anterior, o simplemente en el tráfico normal a cualquier velocidad, de vez en cuando te «toca» que te siga alguien que ignora que se deben respetar las distancias de seguridad (está claro que jamás ha montado en moto, sabría que no puedes circular tan cerca de quien te precede), o peor, que pretende intimidarte para que te apartes de «su» camino. La solución para que se aleje de tu parte trasera es fácil aunque al principio hay que cogerle confianza… Es tan sencillo como tocar el freno lo que sea necesario: algunos necesitan un «toque» realmente insistente para darse un susto y dejarte tranquilo. Y puedes estar tranquilo, siempre se separan (en caso contrario además tú estás preparado y los seguros tendrán clarísimo quién a dado a quién por detrás).

Que no te «corten»

Tú circulas tranquilamente por tu carril atento a lo que ocurre delante de ti… pero no es suficiente: tienes que estar
también muy atento a lo que ocurre a tus lados, porque los coches respetan menos la «propiedad» del carril cuando es una moto quien lo ocupa (en parte porque esperan que enseguida cambiarás a otro carril dejando ése libre). Si el coche que circula a tu lado además pretende adelantar otra moto (circulando entre los dos carriles) el riesgo es mayor de que invada parte de tu carril, y si estás justo donde no te ve (zona ciega) aunque mire (normalmente no lo hará…) no te verá. Evítalo apartándote de antemano, anticipándose a su maniobra, pero también debes hacer notar tu presencia con un toquecito de bocina, para que la próxima vez mire bien y no haga ninguna maniobra sin estar seguro de poder hacerlo.



Cuidado con los embudos

Otra situación bastante habitual en el tráfico urbano: bien sea porque deciden invadir tu carril, o porque tú andabas circulando un poco entre carriles y llegas a dos coches (o un coche y un autobús o camión) en esa situación, ves que te vas a meter entre dos vehículos cuyas trayectorias se acercan. Debes analizar rápidamente a qué velocidad circulas y si tu moto o scooter es capaz de acelerar rápido a partir de esa velocidad (por ejemplo andando a 80 km/h un 125 no «acelerará»), para, en caso afirmativo, dejar atrás esa situación de riesgo con decisión. Si no, ya sabes: una retirada a tiempo es una victoria… así que frena o corta gas y evita meterte en ese problema, pues una vez entre los coches y aunque tú hubieras estado correctamente situado en tu carril, la situación es complicada para ti.

El truco

Todo lo que hemos visto este mes está muy bien, pero fíjate que hay un elemento común: percibes que «algo» va a pasar pronto (te van a cerrar, cortar el paso, etcétera) y reaccionas en consecuencia, y buena parte del riesgo consiste en que quien te pone en esa situación (el otro vehículo, normalmente un coche) no te ha visto… o no te ha «querido» ver. Ante todas esas situaciones y además de la maniobra evasiva correspondiente, hay otra cosa que debes y puedes hacer: tocar la bocina para hacerte notar. Y para hacerlo a tiempo, es importante
que practiques el llevar el dedo pulgar siempre «a punto»: igual que llevar uno o dos dedos de la mano en la maneta de freno puede marcar la diferencia entre una anécdota/susto y algo más, el dedo en la bocina también permite ganar esas décimas de segundo que tardas en reaccionar y que, de nuevo, pueden marcar la diferencia entre una anécdota más o algo peor. Tu pulgar izquierdo tiene un nuevo «hogar»: preparado en la bocina.

No te olvides...


  • Las motos son la parte débil del tráfico, pero hasta que la educación vial sea la que debe y los demás sean conscientes de ello deberás aprender a cuidarte por ti mismo: tener precaución será bueno, pero tampoco debes andar con miedo sino todo lo contrario.
  • Si crees que circulas más despacio que quienes te preceden, no te apartes (salvo que sea un caso extremo, por ejemplo a menos de 60 km/h en autovía). Al intentarte pasar pueden ponerte en peligro.
  • Ante la duda, siempre es mejor intentar dejar lo que sea detrás de ti: estando delante difícilmente podrá afectarte lo que hagan quienes te siguen, y si llegara a ocurrir nadie dudaría de quién es el culpable (tú no).
  • La mejor defensa es un ataque: no queremos decir con eso que debas liarte a patadas con cada coche que pretenda cruzarse en tu camino, sino que a veces, cuando veas delante de ti que está a punto de formarse algún lío, lo mejor es moverse para dejar todo eso atrás. Si un coche empieza a «comerte» sitio en tu carril y puedes, déjalo atrás.
  • Si la cosa se complica y no puedes dejarlo atrás, porque la velocidad a la que circulas ya no te deja margen para acelerar ágilmente (tu moto o scooter no corre mucho más) o porque no hay por dónde «escapar», frena y manténte a una distancia segura: una retirada a tiempo es una victoria…

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lunes, 28 de julio de 2014

Técnicas de conducción: scooter nuevo y piloto inexperto

Si a la vez que estrenas moto te estrenas como motorista, necesitarás prestar el doble de atención en tus primeros pasos, digamos la primera semana. Con la mecánica «virgen», esa primera semana de uso será fundamental para conseguir un buen rodaje inicial: no abras gas a fondo ni dejes que el motor «estire» (aún con medio gas cuesta abajo se acelerará) del todo durante esos primeros kilómetros. El tráfico urbano es ideal: olvídate de salir a acumular kilómetros en vías rápidas porque es incluso contraproducente.
Aprovecha para pasear tranquilamente por tu ciudad, redescubriéndola sobre dos ruedas, porque las constantes paradas y arrancadas rodarán perfectamente motor, transimisión y frenos. Intenta hacer no menos de 30 kilómetros diarios contando con tus desplazamientos (eso es entre una hora y hora y media al día) y tendrás ya en una semana bastante soltura, y tu scooter o moto estará ya bastante rodado para afrontar con éxito el resto de su vida contigo.
En cuanto a tu actitud al manillar, deberá ser muy diferente de la que tuvieras al volante: más relajado, pero mucho más atento a lo que hacen los demás, manteniendo mayores distancias de seguridad y estando pendiente también de lo que pasa por detrás de ti (espejos) para indicar con antelación cualquier maniobra
(luz de freno e intermitente). Y el pulgar izquierdo siempre a punto para esos «toquecitos» de bocina que pueden salvarte de más de un susto.


Alcances

Olvídate de esa mala costumbre «cochera» de observar de cerca la matrícula del que tienes delante: en moto necesitas más espacio para detenerte ante un imprevisto, y si no tienes ese espacio chocarás con él. Además conviene no ir justo por el centro del carril: en moto puedes elegir por qué parte circulas, y si lo haces por un lado tendrás mejor «escapatoria» si quien te precede se detiene o hace una maniobra brusca. Andando sobre dos ruedas siempre tenemos que aprovechar nuestra ventaja en altura y visibilidad para anticiparnos a la situación del tráfico, y si estamos empezando a descubrir nuestro nuevo vehículo nos conviene tener todavía más «margen» del habitual porque nuestras reacciones serán más lentas. Para eso, ya sabes: circula alejado del coche que te preceda y hazlo además por un lado del carril.


Esas "trampas"

La ciudad está llena de «trampas» que son invisibles cuando vas sobre cuatro ruedas, pero que sobre dos son peligros: tapas de alcantarilla, rejillas de ventilación, líneas blancas de pintura, manchas de grasa acumulada en los semáforos (zona central, goteo acumulado), humedad residual de riegos o lluvias… la lista es muy larga. Perder adherencia en moto, incluso circulando sin tener que frenar o girar, te puede desestabilizar, así que debes aprender a ir esquivando todas esas trampas de forma natural: al principio tómatelo como un juego, y verás que rápidamente empiezas a hacerlo casi inconscientemente. Si tienes que frenar fuerte mira siempre por dónde estás pisando para evitar sorpresas, y mira también hacia dónde ir (esquiva) si no frenas a tiempo. Estar atento al tráfico ayuda a que las sorpresas lo sean menos.

Circunvalaciones

En grandes avenidas, pero desde luego en circunvalaciones y autovías, cuando se circula a una velocidad más alta conviene multiplicar nuestra atención, pero la mirada ya debe dirigirse más a lo lejos, hacia donde nos dirigimos, no por donde estamos pasando como cuando estamos en el tráfico urbano, más lento. Deberemos estar atentos cerca de los accesos para saber de antemano por dónde nos desviaremos sin cortar la trayectoria de otros vehículos, y evitando que lo hagan ellos tanto al salir como al entrar a la vía por la que estemos circulando: es mejor cortar gas y apartarse un poco para facilitar el acceso a un coche, que empeñarse en que «espere»… porque si no lo hace el problema será nuestro. Y, como en ciudad, usa los lados de tu carril para tener una «escapatoria» siempre a punto.


Por detrás

Algunas de nuestras motos o scooter son muy ágiles en la ciudad pero no destacan por sus prestaciones (sobre todo los 125), algo que sólo se hace evidente cuando salimos de las vías urbanas. En circunvalaciones o vías rápidas puede que otros vehículos (coches, pero también algún autocar) te «achuchen», así que procura no circular por carriles rápidos (hazlo por la derecha) y cuando lo hagas, porque el ritmo del tráfico te lo permita, estate muy atento a los retrovisores. Si te siguen demasiado cerca unos toquecitos al freno (luz) les advertirá y ahuyentará. No circules nunca «echado a la derecha», porque pueden entender que «das paso», intentarán pasarte sin respetar la distancia de seguridad y te pondrán en peligro; si quieren y pueden adelantar, que lo hagan correctamente por otro carril, o que esperen.

El truco

Este truco lo hemos repetido en nuestra sección muchas veces, pero nunca está de más recordarlo: somos los primeros en desear unas ciudades más limpias y silenciosas, pero un pequeño «toque» de bocina en moto
puede salvarte de muchos problemas y apenas molesta a nadie. Para poderlo hacer a tiempo, casi sin retraso por el tiempo de reacción, tienes que llevar siempre el pulgar izquierdo apoyado en el botón de la piña que acciona la bocina cuando las condiciones del tráfico puedan hacerte pensar que necesitarás hacerlo: al pasar entre coches parados o entre estos y una fila de aparcados, cuando veas alguien arrancando uno donde vas a pasar… Minimizar el tiempo de reacción en la frenada también es posible con un truco similar: llevar siempre uno, o dos, dedos en cada maneta de freno. Intenta hacer esto por sistema y verás cómo ganas en seguridad.


No te olvides


  • ¿El rodaje ideal de una moto nueva? Pues sencillamente hacer unos 30 kilómetros mínimo diarios durante la primera semana, tranquilamente, a punta de gas y sin pisar otra cosa que calles de tu ciudad. A partir de ahí, dejar que estire algo más y abrir progresivamente más gas hasta la primera revisión.
  • En moto no sirve de nada dar «frenazos»: hay que mantener mayores distancias de seguridad y estar atento al tráfico por delante del coche que nos precede para evitar alcances.
  • El peor golpe es el que puedan darnos por detrás: nunca te pares sin avisar, indica todas tus maniobras claramente y con antelación, y estate muy pendiente de los retrovisores.
  • Acostúmbrate a esquivar tapas de alcantarilla, rejillas, manchas del suelo y otras «trampas» que en coche pasan desapercibidas pero que en moto pueden tirarte.
  • En vías rápidas no te quedes circulando en carriles rápidos si tu moto desarrolla pocas prestaciones, y nunca te eches a la derecha «dando paso»: que te adelanten cuando puedan.
  • Para tus primeros pasos sobre dos ruedas, nada mejor que la tranquilidad y la paciencia: en moto siempre llegas antes y aparcas a la primera, no quieras llegar más pronto aún.
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jueves, 24 de julio de 2014

Técnicas de conducción: atención a los taxis

Aunque los taxistas son profesionales de la conducción, como los conductores de autobús o los repartidores, lo cierto es que todos estos colectivos tienen comportamientos que muchas veces parecen más de conductor eventual que de alguien que debe conocer muy a fondo el comportamiento del tráfico, los problemas que se presentan y las actitudes que empeoran esos problemas: cruces bloqueados, falta de facilidades a quienes salen de accesos difíciles, cambios repentinos de carril o de dirección... por no citar algunas infracciones tan comunes como el no respetar las prioridades de paso, el no ceder éste a los peatones en pasos de cebra, no respetar los semáforos o los carriles de dirección obligatoria, etcétera.
Pero no nos ocuparemos de esto en esta ocasión, sino de algo que debemos tener en cuenta cuando circulamos por una ciudad con mucha presencia de taxis: cuando viajan con pasajero están sujetos a los caprichos de éstos, que pueden pedir una parada improvisada, o que no estaban seguros de su destino y de repente quieren parar «aquí y ahora». Y cuando viajan sin pasajero, también pueden ser imprevisibles pues puede aparecer alguien que le detenga en cualquier parte y, por desgracia, no suelen dejar pasar la oportunidad de dejar de ir sin carga, sea cual sea el estado del tráfico detrás suyo.


Taxi parado

Al igual que en su día vimos que ocurre con los autobuses, cuando un taxi está parado en el borde derecho de la calzada seguramente es que un viajero va a subir o bajar de él a la acera: es, pues, muy mala idea intentar pasar por la derecha de ese taxi (entre éste y el bordillo) porque nos encontraremos ese peatón repentinamente. Por otra parte, un taxi que está circulando despacio y por la derecha también es posible que vaya a detenerse en cualquier momento, cuando el taxista o/y el propio viajero identifiquen su destino, o si alguien le detiene para cogerlo si iba vacío. En ambos casos, y si el tráfico no nos deja otra opción que ir detrás suyo, debemos dejar amplio margen y tener preparadas «escapatorias» para que cuando se detenga no nos coja por sorpresa. Recuerda la norma número uno de las dos ruedas: jamás ir «pegado» al vehículo que nos precede.

Taxi en movimiento

El que un taxi esté circulando por la derecha y lentamente nos hace pensar que va a efectuar una parada pronto y por tanto alertará nuestros sentidos, alejándonos de su parte trasera o mejor incluso adelantándole. Pero eso no significa que debamos «bajar la guardia» cuando seguimos a un taxi que circula por un carril central: fíjate en su interior... ¿Lleva pasajero? Si no, deberemos prestar algo de atención a los alrededores (aceras) además de al tráfico delante nuestro, pues si aparece un peatón levantando la mano posiblemente ese taxi que nos precede frenará de improviso para intentar dejar de circular vacío. Si llevaba pasajero, ¿está quieto y tranquilo o parece estar buscando algo? En ese caso cuidado, quizás está llegando a su destino, que no conoce con exactitud, y puede pedir al taxista que se detenga, cosa que tal vez haga. En general no es buena idea circular detrás de un taxi: pásale, o mantén una distancia de seguridad extra.

No te olvides


  • Atención dentro del tráfico urbano a taxis, también autobuses o furgonetas de reparto, pues pueden hacer paradas inesperadas con más facilidad que el resto de vehículos en circulación.
  • No sigas demasiado cerca jamás a ningún vehículo, pero ten especial cuidado con los taxis porque no sólo dependen de ellos mismos sino de los caprichos del pasajero.
  • Nunca pases por la derecha de un taxi parado al lado de la acera, y cuidado en calles de un solo carril por ambos lados: de un taxi se bajan pasajeros, que muy raramente miran antes de abrir la puerta y podrías llevártelo puesto.
  • Ten claro siempre por dónde pasarás al taxi que te precede a la primera oportunidad que te dé el tráfico para hacerlo, así además tendrás una «escapatoria» preparada en caso de parada súbita.
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Técnicas de conducción: aparcar correctamente

La opción más evidente para aparcar nuestra moto cuando llegamos a nuestro destino es la propia calzada: los ayuntamientos cada vez se conciencian más de la necesidad de reservar espacio para las dos ruedas, y de paso quitárselo a los cuatro ruedas limitando así su presencia y mejorando la circulación.
Si llegamos donde hay aparcamiento de motos, debemos dejarla allí, y hacerlo «en batería» según estén las señales, no bloqueando otros espacios. Si no, no la dejes nunca entre los coches: les impediremos la maniobra de salida y posiblemente fuercen la situación golpeando nuestra moto y tirándola al suelo; harán mal, pero no pongas tu moto en esa trampa y evitarás problemas. Cuando no hay espacio en la calzada, la alternativa es la acera, pero no «vale todo».


Aparcar en la acera

Tengamos claro que la acera es para los peatones: no circules por ella con el motor en marcha. Como recurso para dejar nuestra moto nos viene muy bien, pero atención. No la dejes al lado de las fachadas, pues las personas mayores o invidentes usan las paredes de guía y apoyo. No la dejes en el otro extremo, al lado del bordillo, si pueden aparcar coches, porque no podrán abrir sus puertas (o tirarán la moto al hacerlo). No la dejes cerca de paradas de autobús (impedirás el acceso a éste de los pasajeros), ni bloqueando aunque sea parcialmente pasos de cebra u otros accesos (metro, garajes). Un buen sitio es, cuando la acera tiene árboles, entre los huecos de éstos, ya que por allí no pasa nadie y no molestará además de estar bien resguardada.

El truco

Subir (y bajar) bordillos puede ser más complicado de lo que parece, sobre todo para scooter con ruedas pequeñas para los que un bordillo normal es un obstáculo notable, y cuya altura libre al suelo suele ser pequeña. Si tienes que subir a la acera, echa un vistazo alrededor primero para ver si la altura del bordillo es algo inferior en algún punto, o si éste está «roto» (sin canto vivo) o mejor aún si hay un rebaje (entrada de garaje): por ahí subirás mejor. Al «atacar» el bordillo, hazlo siempre en ángulo recto (perpendicular a la calle) porque si lo haces en ángulo la rueda no subirá, resbalará y es muy fácil (y habitual) sufrir una caída por este
motivo; haz las maniobras que debas, mejor tenlo previsto desde unos metros antes, pero «entra» recto. Una vez la rueda delantera arriba, sigue con algo de gas para conseguir algo de inercia sobre todo si el bordillo es alto, pues sin inercia la rueda trasera podría no subir bien. Y ya está. A la hora de bajar, aguanta cada rueda con los frenos para evitar impactos violentos: si baja de golpe y se hunde la suspensión es fácil que los bajos del
scooter o la moto (la quilla si tiene carenado) se dañen contra el bordillo.


Recuerda


  • La acera es de los peatones y nosotros somos, en nuestra moto, intrusos agresivos para ellos: no circules por ella, llévala de -o al- aparcamiento despacio y discúlpate si cortas el paso a alguien.
  • No aparques tu moto donde obstaculice movimientos de otros vehículos, porque posiblemente tengan poca consideración con tu frágil «dos ruedas».
  • Si debes aparcar en la acera, hazlo donde no moleste a los viandantes: ni cerca del bordillo, ni sobre todo al lado de las fachadas.
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lunes, 21 de julio de 2014

Técnicas de conducción: cuidado con los coches

Al circular por las calles de nuestras ciudades hay una serie de situaciones que se repiten con bastante frecuencia y que son un riesgo para quienes andamos sobre dos ruedas, pues lo que entre coches es un despiste que se arregla con un parte de chapa y pintura, a nosotros puede tirarnos al suelo. Sin embargo, con una actitud correcta al manillar, ese riesgo no pasará de mera anécdota, por eso siempre insistimos desde esta sección en ese «sexto sentido».
En esta ocasión abordamos algunas de las típicas «trampas» en las que podemos meternos sin querer. Pasar por la derecha de coches o autobuses detenidos es una de las más claras, alguien puede bajarse de ellos. Aprovechar el sentido contrario para adelantar en un semáforo, deprisa y sin prestar atención a los coches parados o no prevenir las trayectorias, incorrectas pero reales y potencialmente peligrosas, de los demás vehículos en las glorietas, otra más de las más habituales «sorpresas» urbanas de cada día.

Giro inesperado (ilegal)

En calles amplias y avenidas es bastante habitual aprovechar a pasar por el sentido contrario, vacío, para llegar antes al semáforo, y la mayoría de policías municipales hacen la vista gorda con ello ya que a fin de cuentas contribuimos a la fluidez (ojo que pueden multarte perfectamente porque ¡circulas en sentido contrario!). El problema, y hay que estar muy atento a ello, es que en ese atasco que estamos evitando puede haber alguien que se ha equivocado de dirección, o que pretende ir por otro lado, y puede salir (incorrectamente) perpendicularmente de la cola para cambiar de sentido. Normalmente no mirará ni avisará (no imagina que alguien pueda venir por ahí), así que cuando lo hagas, hazlo a muy baja velocidad, sin prisa, para tener tiempo de avisar o frenar, o esquivar, a quien dé media vuelta de esa forma. Ocurre mucho, insisto: no lo hagas deprisa.


Giro inesperado (legal)

Al contrario que en el caso anterior, en esta otra situación «típica» tú estás circulando de forma totalmente correcta, pero es el coche que te precede o está a tu lado el que decide cambiar de carril, o tomar una bocacalle, de forma imprevista y por supuesto sin avisar (algunos ponen el intermitente a la vez que dan un volantazo… eso no es avisar obviamente). Hay momentos en que evitar esa situación de riesgo es imposible, pero sí que se puede y debe practicar una conducción defensiva en previsión de que pueda ocurrir: por supuesto no ruedes demasiado cerca de quien te precede, aumenta la vigilancia sobre quien puede «cortarte» en cada cruce según cómo sea la calle (si es de dirección única a la derecha, el riesgo vendría de la izquierda, y viceversa) y, muy importante, evita colocarte en las zonas «ciegas» de los coches cuando estés cerca de un cruce (o entrada de aparcamiento o recinto) «candidato» a volantazo.

Bajada de pasajero

Los coches y autobuses van llenos de gente, y en ocasiones esa gente tiene que bajarse… Hay una recomendación obvia pero que debe hacerse porque muchos lo descubren cuando es demasiado tarde: jamás pases a un autobús o taxi parado por su derecha, porque es por allí por donde se bajarán los pasajeros. En el caso del autobús, el riesgo es de atropellar a algún peatón recién bajado, en el del taxi es más posible tropezar antes con la puerta abierta (el pasajero no tiene espejos y raramente mira hacia atrás antes de bajarse). Existen zonas donde la posibilidad de que se baje alguien es muy evidente, cerca de paradas de autobús por ejemplo o cerca de entradas de hoteles o centros comerciales, pero es algo que puede ocurrir en cualquier lugar, y la prevención es tan sencilla como no pasar nunca por el lateral más derecho cuando la fila está parada.


Glorietas y "trazadores"

Hace ya unos cuantos años que se implantaron las «glorietas» en nuestro país como una forma más segura de hacer cruces entre calles y carreteras, pero la mayoría de conductores siguen sin circular correctamente por ellas: el error más común, aparte de no respetar la preferencia de paso del que está ya dentro de la glorieta, es pretender «trazarla» tomándola por el interior aunque deban salir hacia el exterior en el siguiente acceso. El problema es que tú puedes estar circulando correctamente por esa glorieta, por el carril exterior, y quien está circulando por el interior a tu izquierda pretenda cruzarse en tu camino para salir hacia la derecha: es el golpe más habitual en glorietas y la culpa siempre es del que circula por el interior. Tener razón no sirve para evitar el riesgo: fíjate en la actitud de quien está a tu izquierda, prepara el dedo en la bocina, y evita estar donde no pueda verte.

El truco

Circular por nuestras calles en moto exige no bajar nunca la atención sobre lo que ocurre a nuestro alrededor si
queremos detectar a tiempo situaciones de riesgo para que no pasen de ser anécdotas. Una gran ayuda para
eso, para reaccionar a tiempo ante una situación complicada, es tener las manos preparadas: lo hemos comentado en estas páginas más de una vez, pero no está de más insistir en que llevar los dedos índices apoyados en las palancas de freno, y el pulgar izquierdo en la bocina, nos permitirá ganar unas preciosas décimas de segundo cuando necesitemos hacer uso de ellos para frenar o tocar la bocina para avisar de nuestra presencia. Acostúmbrate a llevar siempre los dedos «preparados» de esa forma cuando estés en mitad de tráfico denso, o cuando te acerques a una zona en la que es previsible que alguien haga movimientos imprevistos, y no tardarás en descubrir cómo es de importante ese tiempo ganado de reacción, aparte que la propia actitud ante lo que ocurre a tu alrededor mejorará (estarás más atento y menos relajado)


No te olvides


  • Cuidado al aprovechar los semáforos si circulas por el sentido contrario para llegar a «primera línea», pues la calle despejada puede dar a alguno de los coches la idea de dar media vuelta y se te llevará «puesto». Nunca lo hagas deprisa, siempre con cuidado y mirando si algún coche está girando sus ruedas.
  • Al sobrepasar caravanas, cuidado cuando pases a camiones, autocares y furgonetas cuyo volumen te impida ver por delante suyo: detrás puede aparecer un peatón cruzando por donde no debe, u otra moto…
  • Nunca pases por la derecha, al lado de la acera o de coches aparcados, a vehículos detenidos, y menos aún si son taxis o autobuses: se podría bajar un pasajero cruzándose en tu camino.
  • Circulando normalmente por una calle de varios carriles, presta atención a las que cruzan: en su dirección podría decidir irse alguno de los coches que circula contigo. Deja más espacio de seguridad y prepara una maniobra evasiva por si efectivamente decide dar un volantazo e irse por allí…
  • Cuando circules por una rotonda ten presente que la mayoría lo hace mal y «traza» por dentro cuando tienen que salir inmediatamente. Prepara el dedo en la bocina y aumenta la distancia de seguridad.

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miércoles, 16 de julio de 2014

Técnicas de conducción: colocarse bien

Los carriles de nuestras calles y carreteras son bastante amplios como para que por ellos pueda circular hasta el tráfico pesado (camiones y autocares), así que cuando vamos en una ágil moto o scooter tenemos un enorme grado de libertad a la hora de elegir por dónde circulamos. Cuidado sin embargo porque ese grado de libertad no implica que no «tengamos» un carril: desde el punto de vista legal sí lo tenemos, con nuestros derechos y obligaciones respecto al resto de ocupantes de la vía, otra cosa es que por agilidad, incluso por seguridad, podamos ser capaces de cambiar ágilmente de uno a otro, o de posición dentro del nuestro. Y de eso precisamente tratamos este mes: de «dónde» nos conviene estar en cada momento dentro de nuestro carril, para estar mejor preparados ante una posible situación de riesgo, o para circular lo más seguros, y posiblemente también rápidos, posible. De la misma forma que una correcta colocación de las manos en mandos y manetas, o una adecuada postura, favorecen nuestra precepción del tráfico alrededor y facilitan una reacción más rápida y más correcta ante un riesgo inesperado, igual de bueno es estar bien colocado en pleno tráfico, o estar trazando correctamente en una zona de carretera: no es sólo cuestión de imitar a los pilotos de Gran Premio, que buscan la máxima eficacia en cuanto a rapidez, se trata de saber anticiparse a lo que está por venir, que para nosotros puede ser una curva más cerrada o un obstáculo, o quizás una recta en la que podremos acelerar más pronto.

Tu sitio

El código de circulación dice que debes circular «en la parte derecha del carril o lo más pegado posible a ésta». Olvídate de eso. Debes buscar siempre tu sitio dentro del carril, en el entorno del tráfico que tengas, por el bien de tu seguridad. Si lo haces ante una intersección en la que se pueda girar a la derecha, es muy posible que algún coche que gire de improviso corte tu trayectoria, en ese momento estés en su zona de «no visibilidad» (si es que mira) y se te lleve por delante: ahí tienes un ejemplo perfecto para estar situado justo en el otro lado del carril, o en el carril adyacente a la izquierda. Podríamos poner muchos más ejemplos, pero lo importante es que captes la idea: debes estar correctamente colocado para el tráfico (no puedes estar a la derecha para girar a la izquierda) pero también teniendo presente qué «pueden» hacer los demás para prevenirlo.
 



Escapatorias

Lo hemos comentado muchas veces, pero no está de más insistir: nunca vayas por el medio justo de tu carril y menos si vas detrás de un coche (del que no estarás demasiado cerca ¿verdad?). Si ese coche frena de golpe no podrás evitar darle por detrás, pero si estás circulando apartado a un lado, será fácil esquivarlo y, como mucho, hacerle un arañazo sin más consecuencias para tu moto (a la que un golpe frontal sienta fatal, sobre todo los scooter son muy frágiles delante). Es algo en lo que debes pensar siempre circulando por ciudad o por cinrcunvalaciones (importante al ser mayor la velocidad): buscar «escapatorias», percibir qué coches andan algo más separados y qué huecos tenemos por delante que nos sirvan para ir hacia ellos en caso de necesidad. Circular «buscando huecos» ayuda a esto y, sorprendentemente, puede ser más seguro que hacerlo «siguiendo el ritmo del resto».

Trazar: entra tarde

En carretera, pero también en ciudad, olvídate de las trazadas «de ciclista» que pretenden redondear al máximo las curvas para pasarlas a la máxima velocidad y lo más constante posible. Tu moto puede acelerar y frenar mucho más que una bicicleta, y hay que saber aprovechar eso: esa trazada clásica implica tocar el vértice (punto más interior) de la curva justo mediada ésta y da por hecho que a partir de ese punto tendrás la misma trazada que antes, pero muchas veces no es así. Debes reducir la velocidad antes de la curva y «aguantar» la frenada hasta dentro, y buscar el ápice sólo cuando ya tengas visión de por hacia dónde vas a salir para acelerar. En ciudad tienes una oportunidad de practicar esto en cada esquina, girando después del primer paso de cebra y antes del segundo, y pasando por ellos sin pisar la zona blanca (una ventaja extra).
 



Anticipación: ábrete

Pilotando un coche a veces se usaba la técnica del «balanceo», moviendo ligeramente el volante hacia el exterior de una curva a la que íbamos a entrar para «abrirnos» (y descargar las suspensiones del lado exterior, ése es el motivo). Sobre dos ruedas y en conducción diaria esto es necesario o recomendable, pero por motivos muy diferentes: para poder ver mejor hacia donde vamos, y es de alguna forma la «exageración» de la trazada que hemos visto antes con entrada tardía, ya que abriremos la trayectroria para luego cerrarla. Pero es una exageración necesaria, porque en muchos casos dentro del ambiente ciudadano no basta sólo con la ventaja que nos da una frenada alargada y entrada tardía: hay que, directamente, abrirse para ver hacia donde giraremos, posiblemente porque haya obstáculos que nos impidan la vista (muy habitual al doblar esquinas).

El truco

Ya que es poco frecuente que tratemos la conducción en carretera en esta sección, más que nada porque la revista va más dedicada a scooter y motos urbanas hasta 125, me parece conveniente insistir en el tema de las «trazadas» porque todos los días veo... lo mal que lo hace la mayoría. Pero es que es muy fácil caer en la tentación de, al girar, quedarse en insinuar a la moto el inicio de la curva y dejar que ella haga el resto. Eso no es conducir o pilotar, es dejarse llevar. No «entres» en las curvas antes de tiempo: aguanta la frenada, y la entrada (el momento en que inclinas y diriges la moto hacia un imaginario punto interior), hasta bien «dentro». Si te anticipas no podrás ver bien qué te espera, y es fácil salir demasiado «abierto» en la aceleración posterior:
en carretera eso significa el carril contrario (en curvas a derechas) o el temido guardarrail (en curvas a izquierdas), pero en ciudad también es posible que te pase y significa acercarse demasiado al borde de la calle, donde un coche puede abrir una puerta, o un peatón bajar de la acera.

No te olvides…


  • No circules necesariamente por la derecha de tu carril: ocúpalo con orgullo para que no lo invadan, pero con astucia para poder prevenir los movimientos de los demás.
  • Cuidado en las vías rápidas a «apartarse» si no llevas una moto veloz, el vehículo que te siga puede interpretarlo como que le dejas pasar y esa maniobra posiblemente no sea segura para ti: aguanta, y cuando pueda pasar correctamente que lo haga, no antes.
  • No sigas nunca de cerca y por su mitad trasera el coche que te precede, si no quieres engrosar más pronto que tarde las estadísticas de «alcances» de moto a coche (es el siniestro número uno).
  • Mantén las distancias longitudinales (sentido de la marcha) de seguridad, pero busca siempre terreno libre en sentido transversal, viendo por dónde podrías escapar si el tráfico se complica o los coches deciden chocar entre ellos (ocurre a menudo).
  • Acostúmbrate a girar «pasándote de frenada», empezando el giro «tarde», y no sólo estarás más cerca de cómo pilotan Pedrosa o Rossi, sino que estarás más lejos de un posible riesgo que, entrando pronto y haciendo la curva «vencido», no podrías evitar tan fácilmente.
  • Si en la esquina que vas a doblar, o curva a trazar, existen obstáculos que impidan ver bien hacia dónde vas (furgoneta de reparto, árbol, etc), ábrete antes de hacer la curva para ver mejor. No entres nunca «aciegas».
http://www.motociclismo.es/consejos/tecnicas-conduccion/articulo/tecnicas-conducci%C3%B3n-colocarse-bien