lunes, 1 de septiembre de 2014

Técnicas de conducción: anticipación

EL famoso dicho popular que «es mejor prevenir que curar» no puede ser más cierto, ni de mayor aplicación que en el caso de la circulación en moto o scooter: sobre dos ruedas se necesita cierta anticipación para poder evitar con seguridad una situación de riesgo. Por eso es muy importante tener un buen nivel de atención a lo que ocurre alrededor nuestro, y sobre todo saber cómo está el tráfico algo por delante, para ganar esos instantes de anticipación que nos darán ventaja a la hora de decidir una maniobra evasiva por seguridad. Si en línea recta eso es relativamente sencillo, ante un giro o cambio de sentido no lo es tanto: es importante «abrirse» antes de girar para poder contar con un mayor y mejor campo de visión, y eso no sólo se aplica en carretera o en esquinas de ciudad, sino en calles estrechas con salidas de callejones o aparcamientos, donde deberemos ir cambiando ligeramente de lado para poder contar siempre con la mejor visibilidad posible. Otro lugar donde hay abundancia de «trampas ocultas» son las gasolineras. Sobre dos ruedas tenemos que visitar con frecuencia las estaciones de servicio ya que nuestros depósitos son pequeños, y allí cada gota de combustible derramado puede darnos un buen susto al frenar o apoyar los pies.

Esquinas sin visibilidad

Camiones o furgonetas de reparto aparcados en una zona de carga y descarga, autocares esperando viajeros… son varios los posibles obstáculos que te puedes encontrar y que te impidan ver hacia dónde te diriges cuando doblas una esquina. Es posible que luego tengas peatones cruzando en un paso de cebra (o sin él), que de la otra calle esté saliendo un vehículo… una situación que si no puedes ver, no podrás prevenir. Para evitarlo en lo posible, no te ciñas demasiado al lado hacia el que vas a girar: abre la trayectoria antes, y eso te permitirá contar con un campo de visión más amplio, asomarte y ver si tu camino está despejado. Y lo que puedas ver, podrás prevenirlo. En general, intenta abrir la trayectoria antes de una curva o un giro, porque eso forzará menos tu posición en la salida, y te permitirá ver antes lo que te espera.


Incorporación imprevista

Es un problema para alguien con un coche de morro largo salir de una incorporación estrecha o con mala visibilidad: tienen que «asomarse» y meter la parte delantera de su vehículo en la calzada para llegar a ver si disponen o no de paso… y es posible que tú estés llegando a esa zona y se crucen en tu trayectoria, poniéndote en una situación de riesgo. Igual que en una curva conviene no ir ceñido a la parte interior de ésta antes de trazarla, para tener mejor campo de visión tampoco es bueno andar por las calles arrimado a un lado (ya sea el derecho o izquierdo) sino centrarnos para disponer de más visibilidad, especialmente donde veas que hay accesos: callejones, salidas de aparcamientos, calles estrechas, etcétera. Además de no verles tú a ellos, si te «escondes» ellos tampoco podrán verte a tiempo, así que hazte ver todo lo posible.

Firme deslizante

Al acercarnos, o dirigirnos, a una estación de servicio, nos metemos en una zona llena de «sorpresas»: los camiones cisterna dejan a veces regueros de combustible al entrar o salir, los camiones y autocares de todo tipo tienen a veces depósitos cuyos tapones no son nada herméticos y al salir tras llenar dejan sus propias «huellas» de gasoil, y por último en el mismo surtidor habrá manchas de quien haya insistido demasiado en un llenado, o al descolgar la manguera… Todas las manchas de combustible resbalan mucho, las de gasoil las que más (y tarda en secarse), y en especial cuando además caen gotas de agua esas zonas patinan como el hielo: mucho cuidado. Atención, pues, al andar cerca de una gasolinera con esos posibles regueros y sobre todo si hay glorietas u otros giros cerca, y cuidado dónde frenamos y dónde apoyamos los pies al parar a repostar.


Trampas urbanas

La ciudad también existe por debajo del asfalto de las calles, y los accesos al subsuelo pueden esconder desagradables trampas para quienes andamos sobre dos ruedas. Tapas de alcantarilla, registros de teléfonos o electricidad, rejillas de ventilación de aparcamientos o metro… Todos suelen estar realizados en metal, y el metal resbala seco, y patina muchísimo si está húmedo; pero además de resbalar, lo peor es que algunas veces esos registros no están bien asegurados, y pueden esconder una trampa todavía peor que un resbalón. Tú no puedes saber si minutos antes un pesado camión ha pasado por allí agrietando el soporte y si bajo el (no tan poco) peso de tu moto puede romperse... Evita siempre que sea posible pasar por encima de estas tapas, rejillas y registros, y ten mucha atención si no queda más remedio que pisarlos.

El truco

A veces te encuentras de repente pisando una zona de agarre desconocido pero «sospechoso». Un buen truco
es usar el freno trasero para «tantearlo»: sin frenada combinada obviamente usaremos la maneta izquierda (o el pedal derecho en una moto) para frenar bruscamente provocando un momentáneo y breve bloqueo de la rueda trasera. No necesitarás mucha práctica para conocer cómo se bloquea la rueda en condiciones de agarre normal, y por lo tanto te darás cuenta enseguida de cómo está el agarre en comparación: pruébalo varias veces antes de encontrarte en esa situación y aprenderás a tener esa sensibilidad, que por otra parte se adquiere
fácilmente.

No te olvides…


  • Para andar más seguros sobre dos ruedas debemos anticiparnos a los posibles riesgos que aparezcan para poder reaccionar a tiempo y evitarlos.
  • No empieces a trazar una curva desde la parte interior de ésta: «ábrete» siempre antes para tener mejor perspectiva de hacia dónde te diriges.
  • Cuidado con circular demasiado pegado a la acera: si alguien «asoma» en un callejón o salida de aparcamiento nos lo encontraremos
  • por sorpresa, y ellos a nosotros.
  • Atención al acercarte circulando a una estación de servicio, sobre todo a su salida: los vehículos recién llenados pueden echar combustible y debes evitar pasar por esos regueros.
  • Las gasolineras están llenas de posibles trampas: las manchas de combustible patinan mucho, cuidado donde apoyas los pies, y cuidado dónde va tu rueda delantera cuando frenes.
  • Evita pasar por encima de tapas, rejillas o registros en las calles: podrían no estar bien asegurados y ser una trampa.
  • Si no te queda más remedio, cuidado al pisar esas tapas metálicas: patinan muchísimo, especialmente cuando están húmedas. Pasa recto y sin dar gas ni frenar.
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jueves, 7 de agosto de 2014

Técnicas de conducción: trazar curvas correctamente

En este artículo nos vamos a salir un poco del entorno urbano en que habitualmente repasamos nuestras Técnicas de Conducción, y nos «vamos de curvas». Ningún otro vehículo ofrece tantas sensaciones en ese entorno como una moto y da igual que sea un scooter, una deportiva o una custom: todas permiten ir de curva en curva inclinando, de lado a lado, sintiendo cómo nos acompañan las fuerzas en marcha para contrarrestar los efectos de la gravedad y la fuerza centrífuga. En un coche vas «peleando» con esas mismas fuerzas de curva en curva, en moto todo fluye y te acompaña en los movimientos. Sin embargo también debemos tomar precauciones para evitar situaciones de riesgo: en este entorno están a ambos lados de la carretera los temidos y temibles guardarraíles, el suelo puede estar resbaladizo y en carreteras que merezcan la pena habrá tráfico de frente. La prioridad no es «salir», sino volver, y para eso nada como tomárselo con calma, disfrutando y no sufriendo, concentrados y atentos como en ciudad aunque los riesgos sean otros, y siguiendo nuestros consejos de este mes a la hora de trazar.

Curvas a izquierdas

En las curvas a izquierdas el riesgo está en la salida: si calculamos mal nuestra velocidad o trayectoria de entrada, saldremos abiertos hacia el arcén, acabando contra el guardarrail o en el campo. Para evitarlo, además de reducir suficientemente nuestra velocidad antes de la curva, debemos iniciar la trayectoria desde el lado más exterior de la curva (hacia la derecha de nuestro carril), retrasando el punto de entrada (cuando «tiramos» la moto hacia el ápice o punto más interior de la trazada) hasta que veamos por dónde pasará nuestra trayectoria de salida. Entonces estaremos en condiciones de trazarla correctamente, dando más o menos gas para abrir más o menos la trayectoria de salida (respectivamente: más gas abre más la trazada) pero siempre dentro de nuestro carril y, por tanto, con margen de seguridad.


Curvas a derechas

Al afrontar una curva a derechas debemos echarnos a la izquierda de nuestro carril para mejorar nuestra visibilidad de hacia dónde vamos (en montaña eso hace una gran diferencia en campo visual) y para poder atrasar el punto de entrada, de forma que aseguremos una salida rápida y limpia, es decir, con margen para no meternos en el carril contrario donde podría venir tráfico de frente (la situación más peligrosa). Al abrirnos antes de trazar debemos tener cuidado con eso también, ya que es posible que venga un conductor «recortando» con sus ruedas interiores pasando por la parte exterior de nuestro carril, que es por donde debemos meternos nosotros. Si se diera el caso de que fuera demasiado tarde y ves que te estás abriendo NO toques el freno delantero, pues eso de echaría más hacia fuera aún: deja de acelerar y eso ya te ayudará a cerrar la trazada.

Curvas enlazadas

La importancia de elegir una buena trazada se hace evidente cuando afrontamos curvas enlazadas, que es la situación más corriente en carretera, incluso en circuito: hay que tener claro que después de la curva que afrontamos habrá otra y ésa no es menos importante, al contrario. Salir demasiado abierto de una curva nos obligará a cortar gas y rectificar, y hará que entremos en la siguiente curva totalmente descolocados, justo por el interior cuando deberíamos estar en la parte más exterior, además de con la velocidad errónea y, no menos importante, con la atención todavía dedicada a la curva anterior cuando deberíamos estar concentrados ya en la siguiente. No es sólo una cuestión de ser más ágil o rápido (circuito) sino sobre todo, y más en carretera, de circular con mayor seguridad, porque es demasiado fácil «tragarse» la segunda curva.


En plena trazada...

No dejes de leer nuestro «truco» de este mes y practica en cada giro cómo controlas tu moto o scooter haciendo fuerza en el manillar, en lugar de meterla en curva y dejar que siga la trazada ella sola. Pero además de ése hay otras formas de controlar la moto en plena curva: jugando con gas y frenos. La geometría delantera de las motos hace que, al tocar el freno delantero inclinados, se genere un par de fuerzas que tiende a levantarnos y abrir la trazada: en general, pues, hay que olvidarse de la maneta derecha en plena curva y sí tocar la izquierda, o pedal en moto, pues el freno trasero cambia menos el comportamiento en plena trazada (asentará la parte trasera al bajar ligeramente la suspensión). Una vez pasado el ápice, el gas ayuda a estabilizarnos pero, con suelo muy resbaladizo o motos potentes, conviene respetar el límite de adherencia.

El truco

¿Pilotas tu moto en todo momento o a veces ella va un poco «por donde quiere»? En muchos casos, sin que el propio conductor se perciba de ello, es lo segundo lo que ocurre realmente: llegas a una esquina o una curva, inicias el movimiento («metes» o «tiras» la moto) y luego dejas que siga la trayectoria. A partir de ese momento es cuando te estás dejando llevar por ella, y si quieres pilotar mejor y más seguro debes tener siempre el control. Practica en las glorietas, aunque sea siempre girando a izquierdas, descubre cómo tu fuerza sobre el manillar tiene un efecto sobre la dirección, modificando ligeramente por donde estás pasando (prueba varios cambios de carril o trayectoria) y consigue el control absoluto de tu moto.

No te olvides....


  • Evita tener problemas en la entrada de las curvas ajustando tu aceleración y velocidad a la capacidad de frenada y espacio para ello, antes de cada curva. Con marchas y ante la duda, mejor una más que una menos.
  • Reduce tu velocidad antes de empezar la curva: tocar el freno delantero inclinado te hará abrir la trazada o, si abusas, "perder" la rueda.
  • Las salidas de las curvas esconden muchos riesgos, independientes de cómo haya sido la entrada y diferentes según el tipo de curva.
  • En curvas a izquierdas, el riesgo a la salida está en irse fuera del asfalto o contra un guardarrail.
  • En curvas a derechas, el riesgo a la salida está en meterse en el carril contrario con tráfico de frente.
  • Abre siempre la trayectoria antes de trazar una curva: la trazada será mejor, y la visibilidad también.
  • No dejes de fijarte en todo lo que te rodea, como harías en ciudad: ¿tiene el asfaltoaspecto pulido y resbaladizo?
  • ¿Hay árboles que dejan restos resbaladizos en el arcén? ¿Hay salidas de caminos con reguero de tierra y grava?
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lunes, 4 de agosto de 2014

Técnicas de conducción: protégete en ciudad

Cuando vas en scooter o en moto tienes que ser consciente que pese a las numerosas ventajas que disfrutas, sobre todo la agilidad, también sufres algunos inconvenientes: un scooter o moto no cuenta con otra seguridad «pasiva» (la que evita daños en caso de accidentes) que el equipamiento del propio piloto (de ahí lo importante de ir bien equipado con el obligatorio casco, guantes y mejor una chaqueta preparada). No tenemos airbag, cinturones, ni por supuesto una carrocería alrededor que nos proteja de pequeños golpes (típicos en ciudad). Además, nuestra presencia en las calles no siempre es evidente para los demás vehículos (nos ven menos) y, cuando sí nos ven, en general nos respetan menos al ser un vehículo más frágil que el suyo. Por eso muchos motoristas elegimos los Todo Terreno como «segundo vehículo», porque causan justo el efecto contrario… Vamos a detallar este mes algunas situaciones muy habituales en las que nos podemos ver metidos cuando circulamos con nuestra moto o scooter por ciudad o carretera congestionada: en algunos casos dependemos de nosotros mismos (para no «meternos en un lío») pero muchas veces serán los demás quienes puedan llevarnos a situaciones de riesgo. Frente a eso hará falta, como siempre, mucha atención, con experiencia iremos desarrollando ese «sexto sentido» que nos alertará de amenazas «invisibles», pero en cualquier caso hay que tener claro que debemos estar dispuestos a aprovechar nuestras ventajas (agilidad) para salir airosos de esas situaciones. Sobre dos ruedas hay que tener picardía y decisión: a veces esa picardía nos hará frenar para dejar por delante nuestro un problema, otras veces hará falta decisión para acelerar y movernos para dejar atrás la posible amenaza.

No te apartes

Lo he visto varias veces últimamente y hay que evitarlo a toda costa: aunque creas que vas «despacio», aunque creas que «estorbas» en el tráfico, ¡no! circules «apartado» a la derecha del carril. Quien te siga puede interpretar que vas a parar, o que pretendes «dejarle pasar», y puede que decida hacerlo aun cuando no haya espacio para que te adelanten con seguridad: te meterán en una situación muy arriesgada y tú les habrás «invitado» a ello. Si hubiera ese espacio tampoco necesitarías «apartarte», te adelantarían correctamente y punto. Aunque lleves un scooter lento, aunque esté en rodaje, aunque tú estés «en rodaje», nunca debes «apartarte» porque no sabes quién te sigue y te arriesgas a que sea un/a torpe imprudente. El que va detrás debe tener paciencia hasta que pueda adelantar correctamente, punto.


Manténlos lejos detrás

En una situación que puede ser similar a la anterior, o simplemente en el tráfico normal a cualquier velocidad, de vez en cuando te «toca» que te siga alguien que ignora que se deben respetar las distancias de seguridad (está claro que jamás ha montado en moto, sabría que no puedes circular tan cerca de quien te precede), o peor, que pretende intimidarte para que te apartes de «su» camino. La solución para que se aleje de tu parte trasera es fácil aunque al principio hay que cogerle confianza… Es tan sencillo como tocar el freno lo que sea necesario: algunos necesitan un «toque» realmente insistente para darse un susto y dejarte tranquilo. Y puedes estar tranquilo, siempre se separan (en caso contrario además tú estás preparado y los seguros tendrán clarísimo quién a dado a quién por detrás).

Que no te «corten»

Tú circulas tranquilamente por tu carril atento a lo que ocurre delante de ti… pero no es suficiente: tienes que estar
también muy atento a lo que ocurre a tus lados, porque los coches respetan menos la «propiedad» del carril cuando es una moto quien lo ocupa (en parte porque esperan que enseguida cambiarás a otro carril dejando ése libre). Si el coche que circula a tu lado además pretende adelantar otra moto (circulando entre los dos carriles) el riesgo es mayor de que invada parte de tu carril, y si estás justo donde no te ve (zona ciega) aunque mire (normalmente no lo hará…) no te verá. Evítalo apartándote de antemano, anticipándose a su maniobra, pero también debes hacer notar tu presencia con un toquecito de bocina, para que la próxima vez mire bien y no haga ninguna maniobra sin estar seguro de poder hacerlo.



Cuidado con los embudos

Otra situación bastante habitual en el tráfico urbano: bien sea porque deciden invadir tu carril, o porque tú andabas circulando un poco entre carriles y llegas a dos coches (o un coche y un autobús o camión) en esa situación, ves que te vas a meter entre dos vehículos cuyas trayectorias se acercan. Debes analizar rápidamente a qué velocidad circulas y si tu moto o scooter es capaz de acelerar rápido a partir de esa velocidad (por ejemplo andando a 80 km/h un 125 no «acelerará»), para, en caso afirmativo, dejar atrás esa situación de riesgo con decisión. Si no, ya sabes: una retirada a tiempo es una victoria… así que frena o corta gas y evita meterte en ese problema, pues una vez entre los coches y aunque tú hubieras estado correctamente situado en tu carril, la situación es complicada para ti.

El truco

Todo lo que hemos visto este mes está muy bien, pero fíjate que hay un elemento común: percibes que «algo» va a pasar pronto (te van a cerrar, cortar el paso, etcétera) y reaccionas en consecuencia, y buena parte del riesgo consiste en que quien te pone en esa situación (el otro vehículo, normalmente un coche) no te ha visto… o no te ha «querido» ver. Ante todas esas situaciones y además de la maniobra evasiva correspondiente, hay otra cosa que debes y puedes hacer: tocar la bocina para hacerte notar. Y para hacerlo a tiempo, es importante
que practiques el llevar el dedo pulgar siempre «a punto»: igual que llevar uno o dos dedos de la mano en la maneta de freno puede marcar la diferencia entre una anécdota/susto y algo más, el dedo en la bocina también permite ganar esas décimas de segundo que tardas en reaccionar y que, de nuevo, pueden marcar la diferencia entre una anécdota más o algo peor. Tu pulgar izquierdo tiene un nuevo «hogar»: preparado en la bocina.

No te olvides...


  • Las motos son la parte débil del tráfico, pero hasta que la educación vial sea la que debe y los demás sean conscientes de ello deberás aprender a cuidarte por ti mismo: tener precaución será bueno, pero tampoco debes andar con miedo sino todo lo contrario.
  • Si crees que circulas más despacio que quienes te preceden, no te apartes (salvo que sea un caso extremo, por ejemplo a menos de 60 km/h en autovía). Al intentarte pasar pueden ponerte en peligro.
  • Ante la duda, siempre es mejor intentar dejar lo que sea detrás de ti: estando delante difícilmente podrá afectarte lo que hagan quienes te siguen, y si llegara a ocurrir nadie dudaría de quién es el culpable (tú no).
  • La mejor defensa es un ataque: no queremos decir con eso que debas liarte a patadas con cada coche que pretenda cruzarse en tu camino, sino que a veces, cuando veas delante de ti que está a punto de formarse algún lío, lo mejor es moverse para dejar todo eso atrás. Si un coche empieza a «comerte» sitio en tu carril y puedes, déjalo atrás.
  • Si la cosa se complica y no puedes dejarlo atrás, porque la velocidad a la que circulas ya no te deja margen para acelerar ágilmente (tu moto o scooter no corre mucho más) o porque no hay por dónde «escapar», frena y manténte a una distancia segura: una retirada a tiempo es una victoria…

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lunes, 28 de julio de 2014

Técnicas de conducción: scooter nuevo y piloto inexperto

Si a la vez que estrenas moto te estrenas como motorista, necesitarás prestar el doble de atención en tus primeros pasos, digamos la primera semana. Con la mecánica «virgen», esa primera semana de uso será fundamental para conseguir un buen rodaje inicial: no abras gas a fondo ni dejes que el motor «estire» (aún con medio gas cuesta abajo se acelerará) del todo durante esos primeros kilómetros. El tráfico urbano es ideal: olvídate de salir a acumular kilómetros en vías rápidas porque es incluso contraproducente.
Aprovecha para pasear tranquilamente por tu ciudad, redescubriéndola sobre dos ruedas, porque las constantes paradas y arrancadas rodarán perfectamente motor, transimisión y frenos. Intenta hacer no menos de 30 kilómetros diarios contando con tus desplazamientos (eso es entre una hora y hora y media al día) y tendrás ya en una semana bastante soltura, y tu scooter o moto estará ya bastante rodado para afrontar con éxito el resto de su vida contigo.
En cuanto a tu actitud al manillar, deberá ser muy diferente de la que tuvieras al volante: más relajado, pero mucho más atento a lo que hacen los demás, manteniendo mayores distancias de seguridad y estando pendiente también de lo que pasa por detrás de ti (espejos) para indicar con antelación cualquier maniobra
(luz de freno e intermitente). Y el pulgar izquierdo siempre a punto para esos «toquecitos» de bocina que pueden salvarte de más de un susto.


Alcances

Olvídate de esa mala costumbre «cochera» de observar de cerca la matrícula del que tienes delante: en moto necesitas más espacio para detenerte ante un imprevisto, y si no tienes ese espacio chocarás con él. Además conviene no ir justo por el centro del carril: en moto puedes elegir por qué parte circulas, y si lo haces por un lado tendrás mejor «escapatoria» si quien te precede se detiene o hace una maniobra brusca. Andando sobre dos ruedas siempre tenemos que aprovechar nuestra ventaja en altura y visibilidad para anticiparnos a la situación del tráfico, y si estamos empezando a descubrir nuestro nuevo vehículo nos conviene tener todavía más «margen» del habitual porque nuestras reacciones serán más lentas. Para eso, ya sabes: circula alejado del coche que te preceda y hazlo además por un lado del carril.


Esas "trampas"

La ciudad está llena de «trampas» que son invisibles cuando vas sobre cuatro ruedas, pero que sobre dos son peligros: tapas de alcantarilla, rejillas de ventilación, líneas blancas de pintura, manchas de grasa acumulada en los semáforos (zona central, goteo acumulado), humedad residual de riegos o lluvias… la lista es muy larga. Perder adherencia en moto, incluso circulando sin tener que frenar o girar, te puede desestabilizar, así que debes aprender a ir esquivando todas esas trampas de forma natural: al principio tómatelo como un juego, y verás que rápidamente empiezas a hacerlo casi inconscientemente. Si tienes que frenar fuerte mira siempre por dónde estás pisando para evitar sorpresas, y mira también hacia dónde ir (esquiva) si no frenas a tiempo. Estar atento al tráfico ayuda a que las sorpresas lo sean menos.

Circunvalaciones

En grandes avenidas, pero desde luego en circunvalaciones y autovías, cuando se circula a una velocidad más alta conviene multiplicar nuestra atención, pero la mirada ya debe dirigirse más a lo lejos, hacia donde nos dirigimos, no por donde estamos pasando como cuando estamos en el tráfico urbano, más lento. Deberemos estar atentos cerca de los accesos para saber de antemano por dónde nos desviaremos sin cortar la trayectoria de otros vehículos, y evitando que lo hagan ellos tanto al salir como al entrar a la vía por la que estemos circulando: es mejor cortar gas y apartarse un poco para facilitar el acceso a un coche, que empeñarse en que «espere»… porque si no lo hace el problema será nuestro. Y, como en ciudad, usa los lados de tu carril para tener una «escapatoria» siempre a punto.


Por detrás

Algunas de nuestras motos o scooter son muy ágiles en la ciudad pero no destacan por sus prestaciones (sobre todo los 125), algo que sólo se hace evidente cuando salimos de las vías urbanas. En circunvalaciones o vías rápidas puede que otros vehículos (coches, pero también algún autocar) te «achuchen», así que procura no circular por carriles rápidos (hazlo por la derecha) y cuando lo hagas, porque el ritmo del tráfico te lo permita, estate muy atento a los retrovisores. Si te siguen demasiado cerca unos toquecitos al freno (luz) les advertirá y ahuyentará. No circules nunca «echado a la derecha», porque pueden entender que «das paso», intentarán pasarte sin respetar la distancia de seguridad y te pondrán en peligro; si quieren y pueden adelantar, que lo hagan correctamente por otro carril, o que esperen.

El truco

Este truco lo hemos repetido en nuestra sección muchas veces, pero nunca está de más recordarlo: somos los primeros en desear unas ciudades más limpias y silenciosas, pero un pequeño «toque» de bocina en moto
puede salvarte de muchos problemas y apenas molesta a nadie. Para poderlo hacer a tiempo, casi sin retraso por el tiempo de reacción, tienes que llevar siempre el pulgar izquierdo apoyado en el botón de la piña que acciona la bocina cuando las condiciones del tráfico puedan hacerte pensar que necesitarás hacerlo: al pasar entre coches parados o entre estos y una fila de aparcados, cuando veas alguien arrancando uno donde vas a pasar… Minimizar el tiempo de reacción en la frenada también es posible con un truco similar: llevar siempre uno, o dos, dedos en cada maneta de freno. Intenta hacer esto por sistema y verás cómo ganas en seguridad.


No te olvides


  • ¿El rodaje ideal de una moto nueva? Pues sencillamente hacer unos 30 kilómetros mínimo diarios durante la primera semana, tranquilamente, a punta de gas y sin pisar otra cosa que calles de tu ciudad. A partir de ahí, dejar que estire algo más y abrir progresivamente más gas hasta la primera revisión.
  • En moto no sirve de nada dar «frenazos»: hay que mantener mayores distancias de seguridad y estar atento al tráfico por delante del coche que nos precede para evitar alcances.
  • El peor golpe es el que puedan darnos por detrás: nunca te pares sin avisar, indica todas tus maniobras claramente y con antelación, y estate muy pendiente de los retrovisores.
  • Acostúmbrate a esquivar tapas de alcantarilla, rejillas, manchas del suelo y otras «trampas» que en coche pasan desapercibidas pero que en moto pueden tirarte.
  • En vías rápidas no te quedes circulando en carriles rápidos si tu moto desarrolla pocas prestaciones, y nunca te eches a la derecha «dando paso»: que te adelanten cuando puedan.
  • Para tus primeros pasos sobre dos ruedas, nada mejor que la tranquilidad y la paciencia: en moto siempre llegas antes y aparcas a la primera, no quieras llegar más pronto aún.
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jueves, 24 de julio de 2014

Técnicas de conducción: atención a los taxis

Aunque los taxistas son profesionales de la conducción, como los conductores de autobús o los repartidores, lo cierto es que todos estos colectivos tienen comportamientos que muchas veces parecen más de conductor eventual que de alguien que debe conocer muy a fondo el comportamiento del tráfico, los problemas que se presentan y las actitudes que empeoran esos problemas: cruces bloqueados, falta de facilidades a quienes salen de accesos difíciles, cambios repentinos de carril o de dirección... por no citar algunas infracciones tan comunes como el no respetar las prioridades de paso, el no ceder éste a los peatones en pasos de cebra, no respetar los semáforos o los carriles de dirección obligatoria, etcétera.
Pero no nos ocuparemos de esto en esta ocasión, sino de algo que debemos tener en cuenta cuando circulamos por una ciudad con mucha presencia de taxis: cuando viajan con pasajero están sujetos a los caprichos de éstos, que pueden pedir una parada improvisada, o que no estaban seguros de su destino y de repente quieren parar «aquí y ahora». Y cuando viajan sin pasajero, también pueden ser imprevisibles pues puede aparecer alguien que le detenga en cualquier parte y, por desgracia, no suelen dejar pasar la oportunidad de dejar de ir sin carga, sea cual sea el estado del tráfico detrás suyo.


Taxi parado

Al igual que en su día vimos que ocurre con los autobuses, cuando un taxi está parado en el borde derecho de la calzada seguramente es que un viajero va a subir o bajar de él a la acera: es, pues, muy mala idea intentar pasar por la derecha de ese taxi (entre éste y el bordillo) porque nos encontraremos ese peatón repentinamente. Por otra parte, un taxi que está circulando despacio y por la derecha también es posible que vaya a detenerse en cualquier momento, cuando el taxista o/y el propio viajero identifiquen su destino, o si alguien le detiene para cogerlo si iba vacío. En ambos casos, y si el tráfico no nos deja otra opción que ir detrás suyo, debemos dejar amplio margen y tener preparadas «escapatorias» para que cuando se detenga no nos coja por sorpresa. Recuerda la norma número uno de las dos ruedas: jamás ir «pegado» al vehículo que nos precede.

Taxi en movimiento

El que un taxi esté circulando por la derecha y lentamente nos hace pensar que va a efectuar una parada pronto y por tanto alertará nuestros sentidos, alejándonos de su parte trasera o mejor incluso adelantándole. Pero eso no significa que debamos «bajar la guardia» cuando seguimos a un taxi que circula por un carril central: fíjate en su interior... ¿Lleva pasajero? Si no, deberemos prestar algo de atención a los alrededores (aceras) además de al tráfico delante nuestro, pues si aparece un peatón levantando la mano posiblemente ese taxi que nos precede frenará de improviso para intentar dejar de circular vacío. Si llevaba pasajero, ¿está quieto y tranquilo o parece estar buscando algo? En ese caso cuidado, quizás está llegando a su destino, que no conoce con exactitud, y puede pedir al taxista que se detenga, cosa que tal vez haga. En general no es buena idea circular detrás de un taxi: pásale, o mantén una distancia de seguridad extra.

No te olvides


  • Atención dentro del tráfico urbano a taxis, también autobuses o furgonetas de reparto, pues pueden hacer paradas inesperadas con más facilidad que el resto de vehículos en circulación.
  • No sigas demasiado cerca jamás a ningún vehículo, pero ten especial cuidado con los taxis porque no sólo dependen de ellos mismos sino de los caprichos del pasajero.
  • Nunca pases por la derecha de un taxi parado al lado de la acera, y cuidado en calles de un solo carril por ambos lados: de un taxi se bajan pasajeros, que muy raramente miran antes de abrir la puerta y podrías llevártelo puesto.
  • Ten claro siempre por dónde pasarás al taxi que te precede a la primera oportunidad que te dé el tráfico para hacerlo, así además tendrás una «escapatoria» preparada en caso de parada súbita.
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Técnicas de conducción: aparcar correctamente

La opción más evidente para aparcar nuestra moto cuando llegamos a nuestro destino es la propia calzada: los ayuntamientos cada vez se conciencian más de la necesidad de reservar espacio para las dos ruedas, y de paso quitárselo a los cuatro ruedas limitando así su presencia y mejorando la circulación.
Si llegamos donde hay aparcamiento de motos, debemos dejarla allí, y hacerlo «en batería» según estén las señales, no bloqueando otros espacios. Si no, no la dejes nunca entre los coches: les impediremos la maniobra de salida y posiblemente fuercen la situación golpeando nuestra moto y tirándola al suelo; harán mal, pero no pongas tu moto en esa trampa y evitarás problemas. Cuando no hay espacio en la calzada, la alternativa es la acera, pero no «vale todo».


Aparcar en la acera

Tengamos claro que la acera es para los peatones: no circules por ella con el motor en marcha. Como recurso para dejar nuestra moto nos viene muy bien, pero atención. No la dejes al lado de las fachadas, pues las personas mayores o invidentes usan las paredes de guía y apoyo. No la dejes en el otro extremo, al lado del bordillo, si pueden aparcar coches, porque no podrán abrir sus puertas (o tirarán la moto al hacerlo). No la dejes cerca de paradas de autobús (impedirás el acceso a éste de los pasajeros), ni bloqueando aunque sea parcialmente pasos de cebra u otros accesos (metro, garajes). Un buen sitio es, cuando la acera tiene árboles, entre los huecos de éstos, ya que por allí no pasa nadie y no molestará además de estar bien resguardada.

El truco

Subir (y bajar) bordillos puede ser más complicado de lo que parece, sobre todo para scooter con ruedas pequeñas para los que un bordillo normal es un obstáculo notable, y cuya altura libre al suelo suele ser pequeña. Si tienes que subir a la acera, echa un vistazo alrededor primero para ver si la altura del bordillo es algo inferior en algún punto, o si éste está «roto» (sin canto vivo) o mejor aún si hay un rebaje (entrada de garaje): por ahí subirás mejor. Al «atacar» el bordillo, hazlo siempre en ángulo recto (perpendicular a la calle) porque si lo haces en ángulo la rueda no subirá, resbalará y es muy fácil (y habitual) sufrir una caída por este
motivo; haz las maniobras que debas, mejor tenlo previsto desde unos metros antes, pero «entra» recto. Una vez la rueda delantera arriba, sigue con algo de gas para conseguir algo de inercia sobre todo si el bordillo es alto, pues sin inercia la rueda trasera podría no subir bien. Y ya está. A la hora de bajar, aguanta cada rueda con los frenos para evitar impactos violentos: si baja de golpe y se hunde la suspensión es fácil que los bajos del
scooter o la moto (la quilla si tiene carenado) se dañen contra el bordillo.


Recuerda


  • La acera es de los peatones y nosotros somos, en nuestra moto, intrusos agresivos para ellos: no circules por ella, llévala de -o al- aparcamiento despacio y discúlpate si cortas el paso a alguien.
  • No aparques tu moto donde obstaculice movimientos de otros vehículos, porque posiblemente tengan poca consideración con tu frágil «dos ruedas».
  • Si debes aparcar en la acera, hazlo donde no moleste a los viandantes: ni cerca del bordillo, ni sobre todo al lado de las fachadas.
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lunes, 21 de julio de 2014

Técnicas de conducción: cuidado con los coches

Al circular por las calles de nuestras ciudades hay una serie de situaciones que se repiten con bastante frecuencia y que son un riesgo para quienes andamos sobre dos ruedas, pues lo que entre coches es un despiste que se arregla con un parte de chapa y pintura, a nosotros puede tirarnos al suelo. Sin embargo, con una actitud correcta al manillar, ese riesgo no pasará de mera anécdota, por eso siempre insistimos desde esta sección en ese «sexto sentido».
En esta ocasión abordamos algunas de las típicas «trampas» en las que podemos meternos sin querer. Pasar por la derecha de coches o autobuses detenidos es una de las más claras, alguien puede bajarse de ellos. Aprovechar el sentido contrario para adelantar en un semáforo, deprisa y sin prestar atención a los coches parados o no prevenir las trayectorias, incorrectas pero reales y potencialmente peligrosas, de los demás vehículos en las glorietas, otra más de las más habituales «sorpresas» urbanas de cada día.

Giro inesperado (ilegal)

En calles amplias y avenidas es bastante habitual aprovechar a pasar por el sentido contrario, vacío, para llegar antes al semáforo, y la mayoría de policías municipales hacen la vista gorda con ello ya que a fin de cuentas contribuimos a la fluidez (ojo que pueden multarte perfectamente porque ¡circulas en sentido contrario!). El problema, y hay que estar muy atento a ello, es que en ese atasco que estamos evitando puede haber alguien que se ha equivocado de dirección, o que pretende ir por otro lado, y puede salir (incorrectamente) perpendicularmente de la cola para cambiar de sentido. Normalmente no mirará ni avisará (no imagina que alguien pueda venir por ahí), así que cuando lo hagas, hazlo a muy baja velocidad, sin prisa, para tener tiempo de avisar o frenar, o esquivar, a quien dé media vuelta de esa forma. Ocurre mucho, insisto: no lo hagas deprisa.


Giro inesperado (legal)

Al contrario que en el caso anterior, en esta otra situación «típica» tú estás circulando de forma totalmente correcta, pero es el coche que te precede o está a tu lado el que decide cambiar de carril, o tomar una bocacalle, de forma imprevista y por supuesto sin avisar (algunos ponen el intermitente a la vez que dan un volantazo… eso no es avisar obviamente). Hay momentos en que evitar esa situación de riesgo es imposible, pero sí que se puede y debe practicar una conducción defensiva en previsión de que pueda ocurrir: por supuesto no ruedes demasiado cerca de quien te precede, aumenta la vigilancia sobre quien puede «cortarte» en cada cruce según cómo sea la calle (si es de dirección única a la derecha, el riesgo vendría de la izquierda, y viceversa) y, muy importante, evita colocarte en las zonas «ciegas» de los coches cuando estés cerca de un cruce (o entrada de aparcamiento o recinto) «candidato» a volantazo.

Bajada de pasajero

Los coches y autobuses van llenos de gente, y en ocasiones esa gente tiene que bajarse… Hay una recomendación obvia pero que debe hacerse porque muchos lo descubren cuando es demasiado tarde: jamás pases a un autobús o taxi parado por su derecha, porque es por allí por donde se bajarán los pasajeros. En el caso del autobús, el riesgo es de atropellar a algún peatón recién bajado, en el del taxi es más posible tropezar antes con la puerta abierta (el pasajero no tiene espejos y raramente mira hacia atrás antes de bajarse). Existen zonas donde la posibilidad de que se baje alguien es muy evidente, cerca de paradas de autobús por ejemplo o cerca de entradas de hoteles o centros comerciales, pero es algo que puede ocurrir en cualquier lugar, y la prevención es tan sencilla como no pasar nunca por el lateral más derecho cuando la fila está parada.


Glorietas y "trazadores"

Hace ya unos cuantos años que se implantaron las «glorietas» en nuestro país como una forma más segura de hacer cruces entre calles y carreteras, pero la mayoría de conductores siguen sin circular correctamente por ellas: el error más común, aparte de no respetar la preferencia de paso del que está ya dentro de la glorieta, es pretender «trazarla» tomándola por el interior aunque deban salir hacia el exterior en el siguiente acceso. El problema es que tú puedes estar circulando correctamente por esa glorieta, por el carril exterior, y quien está circulando por el interior a tu izquierda pretenda cruzarse en tu camino para salir hacia la derecha: es el golpe más habitual en glorietas y la culpa siempre es del que circula por el interior. Tener razón no sirve para evitar el riesgo: fíjate en la actitud de quien está a tu izquierda, prepara el dedo en la bocina, y evita estar donde no pueda verte.

El truco

Circular por nuestras calles en moto exige no bajar nunca la atención sobre lo que ocurre a nuestro alrededor si
queremos detectar a tiempo situaciones de riesgo para que no pasen de ser anécdotas. Una gran ayuda para
eso, para reaccionar a tiempo ante una situación complicada, es tener las manos preparadas: lo hemos comentado en estas páginas más de una vez, pero no está de más insistir en que llevar los dedos índices apoyados en las palancas de freno, y el pulgar izquierdo en la bocina, nos permitirá ganar unas preciosas décimas de segundo cuando necesitemos hacer uso de ellos para frenar o tocar la bocina para avisar de nuestra presencia. Acostúmbrate a llevar siempre los dedos «preparados» de esa forma cuando estés en mitad de tráfico denso, o cuando te acerques a una zona en la que es previsible que alguien haga movimientos imprevistos, y no tardarás en descubrir cómo es de importante ese tiempo ganado de reacción, aparte que la propia actitud ante lo que ocurre a tu alrededor mejorará (estarás más atento y menos relajado)


No te olvides


  • Cuidado al aprovechar los semáforos si circulas por el sentido contrario para llegar a «primera línea», pues la calle despejada puede dar a alguno de los coches la idea de dar media vuelta y se te llevará «puesto». Nunca lo hagas deprisa, siempre con cuidado y mirando si algún coche está girando sus ruedas.
  • Al sobrepasar caravanas, cuidado cuando pases a camiones, autocares y furgonetas cuyo volumen te impida ver por delante suyo: detrás puede aparecer un peatón cruzando por donde no debe, u otra moto…
  • Nunca pases por la derecha, al lado de la acera o de coches aparcados, a vehículos detenidos, y menos aún si son taxis o autobuses: se podría bajar un pasajero cruzándose en tu camino.
  • Circulando normalmente por una calle de varios carriles, presta atención a las que cruzan: en su dirección podría decidir irse alguno de los coches que circula contigo. Deja más espacio de seguridad y prepara una maniobra evasiva por si efectivamente decide dar un volantazo e irse por allí…
  • Cuando circules por una rotonda ten presente que la mayoría lo hace mal y «traza» por dentro cuando tienen que salir inmediatamente. Prepara el dedo en la bocina y aumenta la distancia de seguridad.

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miércoles, 16 de julio de 2014

Técnicas de conducción: colocarse bien

Los carriles de nuestras calles y carreteras son bastante amplios como para que por ellos pueda circular hasta el tráfico pesado (camiones y autocares), así que cuando vamos en una ágil moto o scooter tenemos un enorme grado de libertad a la hora de elegir por dónde circulamos. Cuidado sin embargo porque ese grado de libertad no implica que no «tengamos» un carril: desde el punto de vista legal sí lo tenemos, con nuestros derechos y obligaciones respecto al resto de ocupantes de la vía, otra cosa es que por agilidad, incluso por seguridad, podamos ser capaces de cambiar ágilmente de uno a otro, o de posición dentro del nuestro. Y de eso precisamente tratamos este mes: de «dónde» nos conviene estar en cada momento dentro de nuestro carril, para estar mejor preparados ante una posible situación de riesgo, o para circular lo más seguros, y posiblemente también rápidos, posible. De la misma forma que una correcta colocación de las manos en mandos y manetas, o una adecuada postura, favorecen nuestra precepción del tráfico alrededor y facilitan una reacción más rápida y más correcta ante un riesgo inesperado, igual de bueno es estar bien colocado en pleno tráfico, o estar trazando correctamente en una zona de carretera: no es sólo cuestión de imitar a los pilotos de Gran Premio, que buscan la máxima eficacia en cuanto a rapidez, se trata de saber anticiparse a lo que está por venir, que para nosotros puede ser una curva más cerrada o un obstáculo, o quizás una recta en la que podremos acelerar más pronto.

Tu sitio

El código de circulación dice que debes circular «en la parte derecha del carril o lo más pegado posible a ésta». Olvídate de eso. Debes buscar siempre tu sitio dentro del carril, en el entorno del tráfico que tengas, por el bien de tu seguridad. Si lo haces ante una intersección en la que se pueda girar a la derecha, es muy posible que algún coche que gire de improviso corte tu trayectoria, en ese momento estés en su zona de «no visibilidad» (si es que mira) y se te lleve por delante: ahí tienes un ejemplo perfecto para estar situado justo en el otro lado del carril, o en el carril adyacente a la izquierda. Podríamos poner muchos más ejemplos, pero lo importante es que captes la idea: debes estar correctamente colocado para el tráfico (no puedes estar a la derecha para girar a la izquierda) pero también teniendo presente qué «pueden» hacer los demás para prevenirlo.
 



Escapatorias

Lo hemos comentado muchas veces, pero no está de más insistir: nunca vayas por el medio justo de tu carril y menos si vas detrás de un coche (del que no estarás demasiado cerca ¿verdad?). Si ese coche frena de golpe no podrás evitar darle por detrás, pero si estás circulando apartado a un lado, será fácil esquivarlo y, como mucho, hacerle un arañazo sin más consecuencias para tu moto (a la que un golpe frontal sienta fatal, sobre todo los scooter son muy frágiles delante). Es algo en lo que debes pensar siempre circulando por ciudad o por cinrcunvalaciones (importante al ser mayor la velocidad): buscar «escapatorias», percibir qué coches andan algo más separados y qué huecos tenemos por delante que nos sirvan para ir hacia ellos en caso de necesidad. Circular «buscando huecos» ayuda a esto y, sorprendentemente, puede ser más seguro que hacerlo «siguiendo el ritmo del resto».

Trazar: entra tarde

En carretera, pero también en ciudad, olvídate de las trazadas «de ciclista» que pretenden redondear al máximo las curvas para pasarlas a la máxima velocidad y lo más constante posible. Tu moto puede acelerar y frenar mucho más que una bicicleta, y hay que saber aprovechar eso: esa trazada clásica implica tocar el vértice (punto más interior) de la curva justo mediada ésta y da por hecho que a partir de ese punto tendrás la misma trazada que antes, pero muchas veces no es así. Debes reducir la velocidad antes de la curva y «aguantar» la frenada hasta dentro, y buscar el ápice sólo cuando ya tengas visión de por hacia dónde vas a salir para acelerar. En ciudad tienes una oportunidad de practicar esto en cada esquina, girando después del primer paso de cebra y antes del segundo, y pasando por ellos sin pisar la zona blanca (una ventaja extra).
 



Anticipación: ábrete

Pilotando un coche a veces se usaba la técnica del «balanceo», moviendo ligeramente el volante hacia el exterior de una curva a la que íbamos a entrar para «abrirnos» (y descargar las suspensiones del lado exterior, ése es el motivo). Sobre dos ruedas y en conducción diaria esto es necesario o recomendable, pero por motivos muy diferentes: para poder ver mejor hacia donde vamos, y es de alguna forma la «exageración» de la trazada que hemos visto antes con entrada tardía, ya que abriremos la trayectroria para luego cerrarla. Pero es una exageración necesaria, porque en muchos casos dentro del ambiente ciudadano no basta sólo con la ventaja que nos da una frenada alargada y entrada tardía: hay que, directamente, abrirse para ver hacia donde giraremos, posiblemente porque haya obstáculos que nos impidan la vista (muy habitual al doblar esquinas).

El truco

Ya que es poco frecuente que tratemos la conducción en carretera en esta sección, más que nada porque la revista va más dedicada a scooter y motos urbanas hasta 125, me parece conveniente insistir en el tema de las «trazadas» porque todos los días veo... lo mal que lo hace la mayoría. Pero es que es muy fácil caer en la tentación de, al girar, quedarse en insinuar a la moto el inicio de la curva y dejar que ella haga el resto. Eso no es conducir o pilotar, es dejarse llevar. No «entres» en las curvas antes de tiempo: aguanta la frenada, y la entrada (el momento en que inclinas y diriges la moto hacia un imaginario punto interior), hasta bien «dentro». Si te anticipas no podrás ver bien qué te espera, y es fácil salir demasiado «abierto» en la aceleración posterior:
en carretera eso significa el carril contrario (en curvas a derechas) o el temido guardarrail (en curvas a izquierdas), pero en ciudad también es posible que te pase y significa acercarse demasiado al borde de la calle, donde un coche puede abrir una puerta, o un peatón bajar de la acera.

No te olvides…


  • No circules necesariamente por la derecha de tu carril: ocúpalo con orgullo para que no lo invadan, pero con astucia para poder prevenir los movimientos de los demás.
  • Cuidado en las vías rápidas a «apartarse» si no llevas una moto veloz, el vehículo que te siga puede interpretarlo como que le dejas pasar y esa maniobra posiblemente no sea segura para ti: aguanta, y cuando pueda pasar correctamente que lo haga, no antes.
  • No sigas nunca de cerca y por su mitad trasera el coche que te precede, si no quieres engrosar más pronto que tarde las estadísticas de «alcances» de moto a coche (es el siniestro número uno).
  • Mantén las distancias longitudinales (sentido de la marcha) de seguridad, pero busca siempre terreno libre en sentido transversal, viendo por dónde podrías escapar si el tráfico se complica o los coches deciden chocar entre ellos (ocurre a menudo).
  • Acostúmbrate a girar «pasándote de frenada», empezando el giro «tarde», y no sólo estarás más cerca de cómo pilotan Pedrosa o Rossi, sino que estarás más lejos de un posible riesgo que, entrando pronto y haciendo la curva «vencido», no podrías evitar tan fácilmente.
  • Si en la esquina que vas a doblar, o curva a trazar, existen obstáculos que impidan ver bien hacia dónde vas (furgoneta de reparto, árbol, etc), ábrete antes de hacer la curva para ver mejor. No entres nunca «aciegas».
http://www.motociclismo.es/consejos/tecnicas-conduccion/articulo/tecnicas-conducci%C3%B3n-colocarse-bien

Técnicas de conducción: lluvia en verano

Para muchos, la presencia de la lluvia equivale a dejar la moto o scooter aparcado. Lo cierto es que, precisamente cuando llueve, es cuando mayores atascos se forman y cuando más podemos aprovechar nuestras ventajas en agilidad y facilidad de aparcamiento, sobre todo si vamos en scooter, que ofrece una protección muy superior (no te mojas los pies, en moto la rueda delantera se encarga de empaparlos y lo suyo es ir con botas). Sin embargo, ir en moto con lluvia tiene sus contrapartidas: la incomodidad del agua (y frío) y el menor agarre del suelo. El frío y la humedad se combaten con buen equipamiento: desde que existe el Gore-Tex y membranas equivalentes no hemos vuelto a pasar frío ni mojarnos cuando llueve, así que invierte (porque duran muchos años, es una inversión) en una chaqueta y guantes apropiados si no lo has hecho ya. Eso, un pantalón de agua sencillo (plástico, para scooter incluso uno barato de Decathlon sirve) y por supuesto casco integral (nunca recomendamos usar abierto, pero si llueve obviamente menos).
Que el suelo resbala más es evidente, y en algunas zonas lisas, cuando ya en seco no agarra mucho, con agua se convierten en hielo: eso, y que los coches que nos acompañan en el tráfico «ven menos» por culpa del agua, nos debe hacer ser mucho más prudentes de lo normal. Deberemos ser suaves en nuestra conducción, y deberemos tener mayores márgenes y estar más atentos a los movimientos de quienes nos rodean. Pero debemos evitar ir «con miedo»: tómate la lluvia como lo que es, un elemento natural con el que hay que contar.

Prohibido pisar ahí

Hay una serie de superficies que ya en seco «dan respeto» por su poco agarre, pero que con agua se convierten en zonas muy deslizantes, tanto que pueden ser como hielo. Algunas son ya muy populares: las líneas blancas (señalización horizontal) son, todavía con muy contadas excepciones sólo, la amenaza mayor y más presente en todas las calles y carreteras. Cuidado, pues, con todo lo metálico (tapas, rejillas) o superficies pintadas, todo lo que sea «liso». Algunos pasos de cebra permiten «apuntar» para evitar pisar la pintura, pero en otros casos no hay forma (por no hablar de los «criminales» de algunos ayuntamientos, pintados enteros a dos colores). Cuando pase eso, que no quede más remedio que pasar por una zona muy deslizante, pásala «suelto», sin frenar, ni acelerar, ni girar. No hagas movimientos extraños que puedan hacerte perder la adherencia.


Sin miedo

Conducir agarrotado o «con miedo» porque está lloviendo o todo mojado, puede ser peor que hacerlo con demasiada «fogosidad» en estas condiciones. Procura conducir «suelto», las brusquedades fruto del miedo son muy malas: suavidad y calma son las claves de una conducción segura en agua. Imagina que «te están mirando» y que pretendes parecer muy seguro de lo que haces. Para perder el miedo, pon a prueba el agarre frenando con fuerza, primero con el trasero para ver con qué facilidad bloquea y cuánto agarre tienes realmente (suele ser más del que crees, pero a veces menos del que parece), pero también con el freno delantero: si no pruebas cuánto puedes frenar en esas condiciones, no lo sabrás y no podrás estimar cuáles son tus márgenes de seguridad reales. La prueba del freno trasero da mucha confianza y buena idea de cómo están las cosas.

Charcos: cuidado

Las motos, debido a la estrechez de los neumáticos (la «huella» tiene forma de elipse) y su pequeña zona de contacto con el suelo, son mucho menos propensas a sufrir «acuaplaning»: en coche es fácil sentir que alguna rueda está «flotando» sobre el agua en cuanto ésta se encharca ligeramente, perdiendo todo control en ese punto, más ahora que está tan de moda llevar ruedas anchísimas en los coches incluso ligeros (poco peso y mucha rueda igual a problemas en mojado). Pero incluso una moto con neumáticos anchos, sólo «pisa» esa pequeña zona ovalada que evacua bien el agua. Así que no tengas miedo si vas a pasar por un charco. Eso sí, el problema puede estar oculto bajo el agua: un bache o agujero, una rejilla u otro elemento deslizante… cuando estés atravesando esa zona, no hagas brusquedades, pasa con precaución por si encuentras un obstáculo escondido.


Sin visibilidad

Es posible que el mayor problema que tengas si llueve, sobre todo viajando, no sea si resbala más el asfalto mojado, sino que, sencillamente, no tengas visibilidad, y no nos referimos sólo a cuando otro vehículo te salpica. Es un gran problema, que además debe solucionarse «por anticipado»: si donde vives, o donde vas a viajar, suele llover, usa una visera nueva sin arañazos (evitan eliminar homogéneamente el agua y crean deslumbramientos de noche), y es buena idea usar «X-Rain» por fuera si tu visera lo admite (el agua «resbalará» dejándote ver bien), y «pin-lock» para evitar empañamiento por dentro. Si además usas gafas y la cosa se pone fea, mejor párate un rato a descansar: recuerda que una retirada a tiempo es una victoria…

El truco

Además de «olvidarse» de la incómoda lluvia y concentrarse en conducir suave y sin miedo, el mejor truco para conducir en mojado es poner a prueba la adherencia del suelo que pisamos. Un piloto de MotoGP sólo necesita hacerlo una vez porque rueda en circuito, pero nosotros pasamos por calles y carreteras variadas, con firmes de diferente tipo y en diferente estado de conservación. Es imprescindible que aprendas el «truco» de usar tu freno trasero para bloquear un instante esa rueda y así poder determinar cómo está el agarre, y adaptar tu ritmo y distancias de seguridad en consecuencia. Descubrirás la mayor parte de las veces que el agarre es mayor del que creías, buenas noticias, pero también de vez en cuando que hay zonas en las que hay que andarse con muchísimo cuidado…


  • Las ruedas es lo único que nos une al asfalto. Siempre insistimos en su importancia, y en la de llevarlos correctamente hinchados, pero si llueve, «más». Una rueda gastada y aparentemente «suficiente» en seco nos puede dar un serio disgusto en mojado, y cuesta poco dinero cambiarlas (al contrario que en muchas motos).
  • Presiones: si eres de los que la mira con frecuencia, ya sabes lo importantes que son y cuánto se notan. En agua puede ser una buena idea llevarlas ligeramente bajas (en su presión, pero en la parte «baja»), apenas perderemos agilidad y precisión y ganaremos agarre. Ojo, que si bajas más el resultado será peor, y además correrás mayor riesgo de acuaplaning (menos presión igual a más acuaplaning).
  • Evita pisar lo que no sea asfalto limpio y rugoso. Huye de líneas blancas, tapas, rejillas, etcétera, que con agua son «hielo».
  • Conduce suave: como si estrenaras tu moto o scooter, trata los mandos con suavidad y mimo.
  • Sé suave, pero decidido: si vas con miedo y agarrotado, cometerás más errores. Es peor eso que ir «demasiado alegre».
  • Buena visión: no «aproveches» las pantallas del casco si están arañadas, y usa productos que ayudan a mejorar la visibilidad en mojado. El «X-Rain» es tan milagroso como anuncian, en serio.
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martes, 8 de julio de 2014

Técnicas de conducción: riesgos ocultos

El famoso dicho popular que «es mejor prevenir que curar» no puede ser más cierto, ni de mayor aplicación que en el caso de la circulación en moto o scooter: sobre dos ruedas se necesita cierta anticipación para poder evitar con seguridad una situación de riesgo. Por eso es muy importante tener un buen nivel de atención a lo que ocurre alrededor nuestro, y sobre todo saber cómo está el tráfico algo por delante, para ganar esos instantes de anticipación que nos darán ventaja a la hora de decidir una maniobra evasiva por seguridad. Si en línea recta eso es relativamente sencillo, ante un giro o cambio de sentido no lo es tanto: es importante «abrirse» antes de girar para poder contar con un mayor y mejor campo de visión, y eso no sólo se aplica en carretera o en esquinas de ciudad, sino en calles estrechas con salidas de callejones o aparcamientos, donde deberemos ir cambiando ligeramente de lado para poder contar con la mejor visibilidad posible, siempre.
Otro lugar donde hay abundancia de «trampas ocultas» son las gasolineras. Sobre dos ruedas tenemos que visitar con frecuencia las estaciones de servicio ya que nuestros depósitos son pequeños, y allí cada gota de combustible derramado puede darnos un buen susto al frenar o apoyar los pies.

Esquinas ciegas

Camiones o furgonetas de reparto aparcados en una zona de carga y descarga, autocares esperando viajeros… son varios los posibles obstáculos que te puedes encontrar y que te impidan ver hacia dónde te diriges cuando doblas una esquina. Es posible que luego tengas peatones cruzando en un paso de cebra (o sin él), que de la otra calle esté saliendo un vehículo… una situación que si no puedes ver, no podrás prevenir. Para evitarlo en lo posible, no te ciñas demasiado al lado hacia el que vas a girar: abre la trayectoria antes, y eso te permitirá contar con un campo de visión más amplio. Y lo que puedas ver, podrás prevenirlo. En general, intenta abrir la trayectoria antes de una curva o un giro, porque eso forzará menos tu posición en la salida, y te permitirá ver antes lo que te espera.


Incorporaciones repentinas

Es un problema para alguien con un coche de morro largo salir de una incorporación estrecha o con mala visibilidad: tienen que «asomarse» y meter la parte delantera de su vehículo en la calzada para llegar a ver si disponen o no de paso… y es posible que tú estés llegando a esa zona y se crucen en tu trayectoria, poniéndote en una situación de riesgo. Igual que en una curva conviene no ir ceñido a la parte interior de ésta antes de trazarla, para tener mejor campo de visión tampoco es bueno andar por las calles arrimado a un lado (ya sea el derecho o izquierdo) sino centrarnos para disponer de más visibilidad, especialmente donde veas que hay accesos: callejones, salidas de aparcamientos, etcétera.

Regueros deslizantes

Al acercarnos, o dirigirnos, a una estación de servicio, nos metemos en una zona llena de «sorpresas»: los camiones cisterna dejan a veces regueros de combustible al entrar o salir, los camiones y autocares de todo tipo tiene a veces depósitos cuyos tapones no son nada herméticos y al salir tras llenar dejan sus propias «huellas» de gasoil, y por último en el mismo surtidor habrá manchas de quien haya insistido demasiado en un llenado, o al descolgar la manguera… Todas las manchas de combustible resbalan mucho, las de gasoil las que más (y encima tarda mucho en evaporar y secar), y en especial cuando además caen gotas esas zonas patinan como el hielo: mucho cuidado. Atención, pues, al andar cerca de una gasolinera con esos posibles regueros después de ésta, en recta y sobre todo si hay glorietas u otros giros cerca, y cuidado dónde frenamos y dónde apoyamos los pies al parar a repostar.


Tapas y registros

La ciudad también existe por debajo del asfalto de las calles, y los accesos al subsuelo pueden esconder desagradables trampas para quienes andamos sobre dos ruedas. Tapas de alcantarilla, registros de teléfonos o electricidad, rejillas de ventilación de aparcamientos o metro… Todos suelen estar realizados en metal, y el metal resbala seco, y patina muchísimo si está húmedo; pero además de resbalar, lo peor es que algunas veces esos registros no están bien asegurados, y pueden esconder una trampa todavía peor que un resbalón. Tú no puedes saber si minutos antes un pesado camión ha pasado por allí agrietando el soporte y si bajo el (no tan poco) peso de tu moto puede vencerse… Evita, por tanto, siempre que sea posible pasar por encima de estas tapas, rejillas y registros, y ten mucha atención si debes pasar por ellos.

El truco

A veces, lo veas antes o no, te encuentras sobre una de esas «trampas invisibles», una zona de agarre desconocido. Un buen truco es usar el freno trasero para «tantear» ese agarre: sin frenada combinada obviamente (si contamos con ella en nuestro scooter, tenemos más seguridad si hay que frenar pero no podemos usar este truco), usaremos la maneta izquierda (o el pedal derecho en una moto) para frenar bruscamente provocando un momentáneo y breve bloqueo de la rueda trasera. No necesitarás mucha práctica para conocer cómo se bloquea la rueda en condiciones de agarre normal, y por lo tanto de darás cuenta enseguida de cómo está el agarre en comparación: pruébalo varias veces antes de encontrarte en esa situación y aprenderás a tener esa sensibilidad, que por otra parte se adquiere fácilmente. Descubrirás que muchos asfaltos aún con agua (lluvia, riego) agarran más de lo que parece, y que otros más pulidos ni siquiera en seco ofrecen un agarre muy bueno.

No te olvides


  • Para andar más seguros sobre dos ruedas debemos anticiparnos a los posibles riesgos que aparezcan para poder reaccionar a tiempo y evitarlos.
  • No empieces a trazar una curva desde la parte interior de ésta: «ábrete» siempre antes para tener mejor perspectiva de lo que viene detrás.
  • Cuidado con circular demasiado pegado a un lado de nuestro carril: si alguien «asoma» en un callejón o salida de aparcamiento nos lo encontraremos en mitad de nuestro camino.
  • Atención al acercarte circulando a una estación de servicio, sobre todo a su salida: los vehículos recién llenados pueden echar combustible y debes evitar pasar por esos regueros.
  • Lo peor son los restos de gasoil: tarda en evaporarse y con agua es una mezcla que patina más que el hielo… Cuidado pues en aquellas gasolineras donde repostan camiones y autocares, y luego tengan alguna glorieta o curva.
  • Las gasolineras están llenas de posibles trampas: las manchas de combustible patinan mucho, cuidado donde apoyas los pies, y cuidado dónde va tu rueda delantera cuando frenes.
  • Evita pasar por encima de tapas, rejillas o registros en las calles: podrían no estar bien asegurados y ser una trampa.
  • Si no te queda más remedio, cuidado al pisar esas tapas metálicas: patinan muchísimo, especialmente cuando están húmedas.
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lunes, 30 de junio de 2014

Técnicas de conducción: frenar con seguridad

El problema de las motos y scooter es que tienen poca superficie de contacto (y presión) de las ruedas con el suelo, de forma que es bastante fácil bloquearlas en una frenada, no digamos si es de emergencia. Una rueda bloqueada no puede ser «dirigida»: si es la trasera tenderá a adelantar a la delantera y la moto se «cruzará» desestabilizándonos, y si es la delantera provocará un par de reacción fuerte en el manillar que normalmente lo girará y nos desequilibrará, llegando a provocar una caída. Pero hay que apoyarse siempre en el freno delantero, es el que nos detendrá lo antes posible (ver recuadro «el truco»).
La tecnología ha mejorado mucho la «seguridad activa» (la que evita un accidente) y en los modelos con ABS frenar rápido y seguro es tan sencillo como tirar a fondo de las manetas o pedal. Los sistemas de frenada combinada (maneta izquierda en muchos scooter) «imitan» cómo frena un piloto experto, que se ayuda un poco del freno trasero al usar el delantero para estabilizar la moto y reducir el espacio de frenada, pero normalmente
frenas antes si, además, también «tiras» de maneta delantera.

Cuidado cuando el suelo resbala (lluvia, asfalto sucio), ahí hay que dar más preponderancia al freno trasero, algo especialmente cierto en el caso de scooter (reparto de peso atrasado) y por supuesto más aún al andar con pasajero.
Veamos algunos casos habituales en los que deberemos frenar fuerte, y cómo evitar que se conviertan en una situación de riesgo.

Salida de emergencia

Por más bien que sepamos frenar, a veces nos faltarán metros para detenernos. La moto roja iba mal: muy cerca del vehículo que la precede, justo en medio, y al frenar se ha bloqueado mentalmente. La azul, al contrario, circulaba pensando en que podía tener que frenar de golpe, más cerca de una «escapatoria»; y al frenar ha seguido mirando hacia dónde iba buscando evitar colisionar con otro vehículo. Una buena forma si no queda más remedio es meterse entre los coches, evitaremos un brusco (y feo) golpe seco frontal, y es posible que no lleguemos ni siquiera a rozar ni tocar ninguno de los coches. En el peor caso, les haríamos alguna pequeña abolladura y rasguños, pero nosotros y nuestra moto nos mantendríamos prácticamente intactos: puedes llegar hasta a casi caerte y quedarte en pie sujeto por los coches...


Cuidado con lo blanco

No sólo hay que estar atento a los demás vehículos cuando frenemos, el suelo que pisamos es igualmente muy importante para la seguridad de nuestra frenada. Acostúmbrate, como si fuera una «manía», a no pisar nunca la parte pintada de los pasos de cebra, ni las flechas de señalización, ni la mayoría de pintura en el asfalto. Desde luego, evita pisar todo eso cuando tengas que frenar fuerte, porque el bloqueo será seguramente inevitable (o, con ABS, se alargará la frenada mucho). Si es imposible evitar pisarlo, actúa «de ABS» y suelta los frenos para no bloquear. En nuestra «escena» la moto azul se ha fijado hacia dónde iba y ha elegido una zona de buen agarre para detenerse, mientras la roja no se ha fijado y le espera una «sorpresa» en forma de típica trampa urbana.

Cosas imprevisibles

Otra cosa que nos enseña la experiencia es que... «piensa mal y acertarás». Si ves unos niños jugando en una acera, cuidado porque pueden salir corriendo (por supuesto sin mirar) hacia la calle. Si juegan a la pelota, lo que puede aparecer de repente es la pelota… seguramente seguida de un niño persiguiéndola. Si hay un perro suelto en la acera, no es en absoluto imposible que le dé por salir corriendo a la calle cuando te vea en tu moto (¿por qué les llaman tanto al atención?). Estos son sólo algunos ejemplos de «imprevistos» que, como ves, no lo son tanto pues son comportamientos bastante previsibles («harán algo»), y por lo tanto cuando
andemos por ciudad y veamos alguna de estas u otras cosas alrededor nuestro, sabremos que debemos extremar las precauciones, porque en cualquier momento tendremos que hacer esa frenada de emergencia.



Con pasajero

Cuando lleves pasajero debes extremar las precauciones que normalmente tomas: no eres responsable sólo de tu propia integridad, y de los que te rodean, sino que lo eres y mucho de quien te acompaña. El peso del pasajero cambiará el comportamiento de tu moto o scooter notablemente, haciéndolo menos ágil, y la forma de frenar, pues llevamos mucho más peso sobre la rueda trasera y ese freno puede tomar más protagonismo. Enséñale antes de nada a quien te acompañe cómo debe colocarse para no entorpecer tus movimientos y estar cómodo y seguro, y recuerda que en esos momentos es cuando menos necesitas «demostrar» nada, si acaso que eres capaz de conducir con fluidez, suavidad y eficacia.

El truco

Mucha gente tiene un gran «miedo» al bloqueo de la rueda delantera y evita usar ese freno por ello, pero ése es un gran error porque cuando frenamos el peso de la moto (y el nuestro) se transfiere justamente a esa rueda, de forma que es la que tiene más agarre y mejores posibilidades de detenernos: hay que usarlo siempre, y hay que aprender dónde está el límite de agarre de la rueda delantera y qué pasa cuando lo superamos. Basta probarlo en una calle con piso normal y sin tráfico, a velocidad media y sujetando siempre firmemente el manillar con ambas manos para evitar que, si se bloquea, se mueva: aprieta la maneta un poco para que «muerda» y se cargue la suspensión, y empieza a apretar con más fuerza, con suavidad (no de golpe) pero cada vez más fuerte. La rueda empezará a chirriar: estás en el límite de su agarre, y si aprietas algo más (o el suelo cambia un poco) se bloqueará y empezará a patinar; sujetando firmemente el manillar verás como esto ocurre de forma un poco brusca y te llega una reacción que tiende a mover el manillar, pero «no pasa nada», sólo has sentido de forma controlada lo que ocurre cuando ante un imprevisto se «tira» demasiado de maneta derecha, la rueda se bloquea y te vas al suelo, sólo que ahora sabes «a cámara lenta» qué ocurre y cómo evitarlo (mantener el manillar firme). Y también conoces mejor dónde está el límite de frenada de tu moto o scooter: practica.


  • La experiencia, y la pericia adquirida con ella, son claves y marcan la diferencia entre un susto, una anécdota, y algo más aunque sólo sea una pequeña caída o golpe. Créeme, lo veo a diario...
  • Practica, practica, practica: haz frenadas fuertes sin gente alrededor para asimilar hasta dónde puedes apretar tus manetas, y el día de una emergencia, sin tiempo para pensar, lo harás lo mejor posible.
  • Llevar uno o dos dedos puestos SIEMPRE en la maneta de freno, especialmente cuando delante nuestro hay «movimiento», nos hará ganar unas décimas de segundo preciosas si pasa algo: frenaremos a tiempo, y otra anécdota superada.
  • La rueda delantera «manda» en las frenadas: no te olvides de la maneta derecha, es tu auténtica «amiga» y no algo «a temer» por si bloqueas de delante.
  • Si tu scooter tiene frenada combinada, practica para aprender cuál es su límite: la maneta izquierda detendrá el scooter rápidamente y de forma estable, pero al límite bloqueará la rueda trasera y no frenará mucho de delante.
  • Si tu scooter o moto tiene ABS, entrénate para mantener las manetas apretadas frenando al límite, sin dejar de prestar atención al tráfico para poder esquivar algo. Para eso sirve el ABS, para poder seguir dirigiendo nuestro vehículo mientras frenamos muy fuerte.
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miércoles, 25 de junio de 2014

Técnicas de conducción: los adelantamientos

Gracias a su bajo peso y al poco espacio que ocupan las motos y scooter son vehículos muy ágiles, mucho más que los demás con quienes compartimos calles y carreteras, e incluso los 125 cc, con unas prestaciones menos exhuberantes que modelos de mayor cilindrada, tienen que pasar la mayor parte de sus recorridos superando coches, autobuses o camiones, dentro y también fuera de la ciudad.
Si siempre circuláramos en solitario apenas viviríamos ninguna situación de riesgo, pero como vamos sobre dos ruedas justamente por lo contrario (tráfico denso que queremos evitar) vamos a tener que conducir siempre adelantando: en ciudad, simplemente circular ya implicará estar dejando atrás la mayoría del tráfico, pero cada vez que pasemos un coche debemos estar seguros que ése no será el que nos meta en un lío; son gestos que quienes vamos sobre dos ruedas acabamos asimilando y hacemos inconscientemente, pero que conviene ejercitar y desarrollar a base de «gimnasia mental» viendo qué hace y cómo conduce el que va delante nuestro. Es el famoso «sexto sentido» de los motoristas: veamos cómo desarrollarlo en las situaciones más habituales y cómo superarlas sin ningún riesgo.

Ciudad, por la izquierda

Incluso si el conductor de un coche «quiere» prestar atención al tráfico que le rodea –que no siempre es el caso, por desgracia- existen zonas «ciegas» para el conductor, las más importantes desde ambos retrovisores laterales (si están desplegados y correctamente colocados) hacia atrás y en la parte cercana al coche. Cuando vayas a adelantar un coche evita pasar por esas zonas, porque allí eres invisible y si ocurre algún imprevisto no te verán, y además estarás situado demasiado cerca del «contrario» como para poder esquivarle fácilmente si las circunstancias te obligan a ello. Atención cuando pasas por la izquierda un coche y en tu carril haya entradas de garajes o calles en ese sentido próximas, pues ese conductor podría querer ir hacia allí sin avisar y se te llevaría por delante.


Ciudad, por la derecha

Al igual que en el caso anterior, debemos evitar circular por las zonas «muertas» del coche que estamos pasando por su derecha. Atención pues todavía hay en circulación coches sin espejo exterior en ese lado (antiguamente no era obligatorio), y muchos lo llevan plegado (aparcan, lo pliegan al bajarse y se les olvida al subir y, al estar lejos del puesto de conducción, «pasan»), así que por su derecha muchos conductores tienen claramente menos visión de lo que ocurre. Otro motivo para tener más cuidado por este lado es que es más posible que haya entradas a garajes, tiendas, o que lleguen calles por las que desviarse, y el conductor posiblemente no espera (mal porque estás en tu derecho) que vayas a pasar tú con tu moto por allí. Puedes y debes pasar por la derecha cuando el tráfico así lo requiera, pero por ahí conviene aumentar la atención.

Vías rápidas

Si la superior agilidad de cualquier moto o scooter en ciudad es indiscutible, cuando la vía es más rápida la cosa puede cambiar. Sobre un 125 el crucero máximo rondará los 100- 120 km/h, y aunque la ley no lo permita la realidad es que el tráfico se mueve algo más rápido: circularemos pues por nuestro carril derecho, prestando atención al tráfico que nos persigue además del de delante nuestro, y usaremos el carril izquierdo para adelantar cuando alcancemos vehículos más lentos que nosotros. Como siempre, pero con más motivo dada la velocidad a la que rodamos, evitaremos colocarnos justo detrás de quien nos precede: colócate siempre en un lado por el que, si frena de repente, puedas esquivarlo con un suave movimiento, y donde de paso puedas ver qué ocurre por delante (justo detrás no verás nada más que sus luces de freno... si funcionan).


Atención a los rebufos

Como comentamos en el recuadro «el truco», a veces es importante aprovechar que otros vehículos nos abren paso en el aire para progresar en el tráfico: adelantar a otro vehículo cuya velocidad sea prácticamente igual a la nuestra se eterniza y es arriesgado (llegarán por detrás conductores más rápidos), pero con la ayuda del aire podemos conseguir esos km/h extra. Cuidado sin embargo al superar la parte delantera del otro vehículo: chocaremos con el aire que está apartando y eso nos puede desestabilizar, sobre todo si además hay viento lateral. Evítalo abriendo un poco la trayectoria mientras le estás adelantando, de forma que al llegar a superar su parte delantera «esquives» ese frente de aire antes de incorporarte al carril derecho.

El truco

La velocidad máxima de cualquier vehículo viene dada por su penetración aerodinámica y la potencia que es capaz de desarrollar su motor: cuanta mayor penetración y potencia, más velocidad. Pero el aire no es un elemento estático, bien al contrario, así que para una moto o scooter dado, de velocidad máxima conocida «con aire en reposo», siempre es posible conseguir algunos km/h extra con viento a favor y si alguien nos abre camino a través suyo: ahí está la clave para poder aprovechar el llamado «rebufo», el vacío que deja tras de sí cualquier vehículo que está moviéndose en el aire. Un ejemplo: un scooter 125 capaz de 110km/h, cuando alcance un autobús que viaja a 100 km/h, podrá alcanzar durante unos instantes 115 km/h, que le servirán para pasar con autoridad a ese autobús y dejarlo atrás con seguridad. El truco para hacerlo bien es acercarse justo en medio para empezar a pasarle desde cerca de su esquina trasera (momento crítico de seguridad donde debemos estar muy atentos a cualquier eventualidad del tráfico delante nuestro).

No te olvides


  • Cuando vas sobre dos ruedas eres la parte más frágil del tráfico: aunque tengas una gran ventaja en agilidad no olvides evitar meterte en situaciones arriesgadas (los adelantamientos de cualquier tipo lo pueden ser).
  • Señaliza tus maniobras (intermintentes o mano izquierda, breve ráfaga) para que los demás sepan qué vas a hacer, o para anticiparte: aun teniendo alguien delante siguiendo otro vehículo más lento, si tú pones el intermitente antes tienes derecho a empezar antes el adelantamiento que quien te precede.
  • Siempre debes «mirar» bien al coche que vas a pasar y analizarlo: ¿lleva todos los espejos? ¿Están bien colocados? ¿el conductor va acompañado y discute? ¿Habla por teléfono? ¿Fuma? ¿Mira los portales y parece desorientado? Estos y otros detalles te permitirán anticipar una maniobra imprevista suya.
  • No es menos importante que tus propios espejos estén bien orientados: debes estar seguro que nadie viene por el carril que vas a ocupar para adelantar, y debes mantener siempre vigilada tu parte trasera .
  • Cuidado con el viento al adelantar autobuses y camiones. Si antes de llegar a su rebufo había viento, éste no ha cesado por arte de magia: el otro vehículo te está protegiendo, pero en cuanto le pases volverás a recibir el impacto del aire.
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