domingo, 17 de julio de 2016

Qué hacer para recuperar la documentación de la moto

No son pocas las ocasiones en las que necesitamos recuperar la documentación original de una moto, ya sea porque hayamos perdido los papeles de nuestra propia moto, o porque vayamos a adquirir alguna que no cuente con la documentación original. A continuación vamos a ver qué tendremos que hacer para tener en nuestras manos todos los papeles oficiales y necesarios para poner en marcha nuestra moto.

En primer lugar, y a modo de recordatorio, los papeles que debe tener la moto en regla (además del seguro de la moto) y de los que deberemos disponer de sus originales son: permiso de circulación y ficha de inspección técnica del vehículo.

Duplicado de la documentación de tu moto

Vamos a partir del supuesto de que necesitas los originales tanto del permiso de circulación, como de la ficha de inspección técnica del vehículo.

En el caso del permiso de circulación de la moto, lo primero que tienes que hacer es pedir cita previa en cualquier Jefatura Provincial o Local de Tráfico para poder solicitar el duplicado. Una vez acudas a la cita, acuérdate de llevar la siguiente documentación: solicitud del impreso oficial del permiso de circulación (puedes imprimirlo y llevarlo debidamente cumplimentado), DNI en vigor (también puede ser el permiso de conducción pasaporte o la Tarjeta de residencia en vigor).
Si lo que sucede es que necesitas el duplicado del permiso de circulación por deterioro, deberás llevar el original. Y si se trata de alguna modificación de datos, además de llevar el permiso de circulación original, debes llevar el documento que acredite la modificación de los datos.

La tasa para solicitar el duplicado del permiso de circulación es de 20 euros (tarifa de la DGT, 2016). Ten en cuenta que no te aceptarán el pago en metálico. El trámite es gratuito si estás solicitando un duplicado del permiso de circulación debido a la modificación de los datos que consten en el DNI.
En el caso de la ficha de inspección técnica de la moto, tienes que dirigirte a una estación de ITV para solicitar el duplicado. 

Allí te solicitarán el permiso de circulación (o una copia del mismo), o bien un informe de los antecedentes de la moto expedido por la Junta Provincial de Tráfico.

La tasa para llevar a cabo este trámite tendrás que consultarla en la ITV a la que acudas, pero ten en cuenta que ronda los 38 euros.

Informe de antecedentes de la moto

Este informe, además de servirte para solicitar el duplicado de la Ficha de Inspección Técnica de tu moto, te será muy útil a la hora de adquirir una moto de segunda mano, y así conocer al detalle toda la información de la que dispone el Registro de Vehículos de la DGT de la moto en cuestión.

En el informe de antecedentes encontrarás información como: titularidad de la moto, datos técnicos, número de titulares anteriores, situación administrativa, fecha de caducidad de la ITV, cargas o gravámenes que puedan impedir la transmisión de la moto.

Puedes solicitar el informe de antecedentes del vehículo on line, desde la sede electrónica de la DGT, pero tienes que contar con un certificado digital o DNI electrónico. Eso sí, cuenta con que no es gratuito, cuesta en torno a los 10 euros

miércoles, 13 de julio de 2016

Cómo cambiar las pastillas de freno de tu moto

Cambiar las pastillas de freno es una operación que no se puede retrasar por dos razones. La más importante es que unas pastillas gastadas no frenan bien, y pueden ponernos en problemas en una emergencia. La segunda que si la pastilla se acaba, roza con el disco su soporte metálico, y en muy poco tiempo lo destrozará, con el consiguiente perjuicio económico.


Cambiar las pastillas no es una tarea complicada, pero sí metódica y que requiere paciencia. Al gastarse las pastillas ocurren dos cosas: la primera es que el polvillo que se forma se adhiere al interior de la pinza de freno y las zonas adyacentes, y con el agua y la suciedad forma una capa negra que hay que eliminar, la segunda es que conforme las pastillas se gastan, tienen menos espesor, y esto provoca que el pistón que las empuja en la pinza vaya saliendo y quedando expuesto a ese barrillo formado por el polvo de la pastilla. Como la nueva pastilla vuelve a tener el espesor original, los pistones se tienen que volver a introducir del todo, y si están llenos de porquería, al hacerlo pueden dañar los retenes o quedarse atorados y desplazarse con dificultad. Es por tanto imprescindible limpiar a conciencia tanto el interior de la pinza como todos los pistones, con los productos adecuados, para que no contaminen ni el disco ni las pastillas, y la frenada vuelva a ser la que teníamos al principio.


Herramientas para el cambio de pastillas de freno

Para cambiar unas pastillas de freno no te hace falta tener un taller, pero sí algunas herramientas muy concretas. Lo primero que hay que hacer es quitar las pinzas de freno, y normalmente sus tornillos están muy apretados, así que es necesario tener llaves de calidad. Normalmente son tornillos allen de 8 mm o hexagonales de 12 mm, aunque te puedes encontrar ocasionalmente algo distinto. También es frecuente que las pastillas estén sujetas por un pasador que, o está atornillado en la propia pinza, o tiene una grupilla, que necesitará unos alicates para ser extraída. 

Este pasador normalmente hay que limpiarlo con un papel de lija para permitir que las pastillas se desplacen sin obstáculos y cambiarlo si se ha marcado. Antes de poner las nuevas piezas hay que limpiar bien, la mejor forma es emplear un spray adecuado, que limpia, desincrusta y extrae los residuos. 

Por último, hay que disponer de alguna herramienta para volver a introducir los pistones. Normalmente no vas a disponer de útiles especiales y se usa un destornillador grande, pero es importante no hacerlo con las pastillas nuevas para que no se queden marcadas y usar las que vas a quitar, aunque esto obligue a usar herramientas muy grandes.

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Por qué la cadena de la moto da tirones si está bien tensada?

El propietario de una Honda VFR800 de 2000 nos envió un e-mail a correo@motociclismo.es contándonos los problemas que estaba teniendo con la cadena de su moto. Nos indicaba que la cadena de su moto contaba con 20.000 kilómetros y que por más que la engrasa sigue dando tirones. Al tensarla escuchaba más despacio esos tirones, al igual que al moverla en parado, y al dejarla donde parece que la moto va mejor entonces da la sensación de que la cadena se queda destensada, aunque a veces unas veces parece estarlo más que otras. Lo más engorroso es que la Honda VFR800 tiene el basculante monobrazo.

La respuesta que le dimos a este usuario fue muy rápida: tu moto necesita una cadena nueva, es decir, un kit de transmisión nuevo (cadena, piñón y corona) porque es raro que no se hayan desgastado todos los componentes de forma similar.
Los síntomas de que una cadena está vieja son precisamente los que describes en tu consulta: la cadena parece estar muy tensa en unos tramos y destensada en otros, cuando la miras girando la rueda a mano. Otra cosa que debes comprobar es si está muy deteriorada, como se diría por tus comentarios: prueba a tirar hacia fuera de la cadena en la parte exterior o trasera de la corona (rueda), como queriendo despegarla de ésta. Si la puedes separar más de medio diente de corona, es que está ya muy mal y es un riesgo seguir usándola.
Date cuenta de que en el peor caso, si la cadena se llega a partir no podrás evitar el susto y puede pasar cualquier cosa (nada bueno vaya), incluso que se bloquee la rueda y que la cadena parta el cárter y te haga daño en la pierna derecha… Por otra parte andar con una cadena que da tirones imaginarás que no es lo mejor para el eje de salida del cambio ni sus rodamientos (ni los de la rueda). Echar mucha grasa o aceite no es la solución, salvo en una cadena muy mal mantenida en cuyo caso una limpieza y engrase pueden atenuar el problema, pero parece que no es tu caso ya que te preocupas y la cuidas. 

lunes, 4 de julio de 2016

¿Por qué no arranca mi moto en frío?

Un lector nos enviaba un e-mail a correo@motociclismo.es en el que mostraba su preocupación por los problemas de su Yamaha YZF-R1 para arrancar por las mañanas en frío. Ésta es la pregunta y a continuación os mostramos la contestación. 

Pregunta: Tengo una Yamaha YZF-R1 2006 con 35.000 km muy bien cuidada, el caso es que desde hace poco tiempo me dejó de arrancar en frío. Le doy al botón hasta que se queda sin batería (por cierto rápidamente), la arrancaba a empujón, la paraba, y al darle al botón ya arrancaba a la primera siempre; vamos que solo no arranca totalmente en frío. Me cambiaron la batería y sigue igual, y al decírselo al mecánico me dice que se la lleve para ver si pueden ser las bujías o hacerle un reglaje de válvulas, y la verdad que la moto está impecable y no quiero tocarle cosas sin necesidad... ¿Podríais darme algún consejo seguro? Muchas gracias de antemano.

Respuesta: Tu problema con el arranque en frío, es decir con el primer arranque del día, puede tener varios posibles orígenes. Es un mal momento para todo, la batería lleva horas o días reposando (descargándose lentamente) y fría genera menos corriente, las piezas del motor cuestan más de mover (frías y aceite escurrido), etcétera. Eso sí, de entrada nos gustaría saber exactamente qué entiendes por tener la moto «muy bien cuidada» o «impecable»... ¿Cuánto hace que no le cambias las bujías o el filtro de aire? Cuando el sistema eléctrico está funcionando bien aparentemente (más sobre eso más abajo) una de las causas más habituales de un mal arranque son las bujías.

En motores de deportivas, el grado térmico de las bujías se calcula pensando en el funcionamiento a máximo rendimiento, y si usas la moto por ciudad o a diario obviamente estarás muy lejos de eso, y no es difícil que las bujías se ensucien de forma que tengan dificultades para arrancar, o incluso tengas tirones a ciertos regímenes. El grado térmico de la bujía es la capacidad de ésta de disipar calor hacia la culata donde está montada: cuanto más «caliente», menos calor disipa (por eso está más caliente) y mejor se limpia de restos; pero si el motor es muy comprimido y rápido, debe ser más «fría» (disipa más calor a la culata) para evitar que se sobrecaliente en uso intensivo (podría fundirse y eso al pistón no le gustaría nada). Algunas motos deportivas agradecen que en uso diario montemos bujías más calientes, y si -por ejemplo- vamos a una rodada en circuito cambiamos a las suyas (más frías) igual que quizás cambiamos ruedas. De todas formas también es verdad que puedes complicarte menos y, sencillamente, desmontarlas y darles un repaso (cepillado metálico y comprobación de distancia entre electrodos, cosa rápida). En cuanto las veas en la mano sabrás si ése es tu problema... si están muy oscuras y con restos aceitosos o húmedas.

Dicho todo esto de las bujías, hay algo que me extraña: después de cambiar la batería, aparte de que el motor en frío o por la mañana no arrancaba... ¿también se agotaba bastante rápido esa batería nueva? Porque eso puede indicar una de dos cosas: que tu sistema de carga está débil (no muerto del todo porque en ese caso no te mantendría la batería durante la marcha) o que hay un problema en el motor de arranque. Lo primero lo compruebas con el motor en marcha y un voltímetro en bornes de batería: debe indicar entre 13'5 y 14'5 a medio régimen, no subir más de 14'7 ni más alto de vueltas (indicaría regulador mal) ni caer de 13'5 por encima de 1.500 ó 2.000 (alternador mal, ya habría que ver por qué). Lo segundo entra en lo posible porque algunas Yamaha (y algunas Yamaha YZF-R1 de esa época) han tenido problemas con el motor de arranque, que se estropea prematuramente perdiendo fuerza y derrochando energía de la batería (que por eso se queda «ko» enseguida); con el encendido quitado deberías poder activar el motor de arranque un rato (cinco o diez segundos) sin apreciar pérdida de capacidad de giro, si no es así habrá que revisarlo.

jueves, 30 de junio de 2016

Compraventa de una moto: cómo hacer la transferencia

Cuando se lleva a cabo una compraventa de una moto hay que seguir varios pasos para realizar de manera correcta la transferencia de la titularidad. Estos tramites varían dependiendo si el cambio de titularidad se realiza de forma simultánea o por separado.

Transferencia de titularidad simultánea

En el caso de realizarlo de forma simultánea, lo primero que se debe hacer es abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y cancelar cualquier carga que pudiera tener la moto. Para esto último, tendrán que pasar 15 días hasta que se anote la cancelación de cargas en el Registro de Bienes Muebles. 
A continuación, tanto el vendedor como el comprador deberán ir juntos a la Jefatura Provincial de Tráfico para rellenar la solicitud de transferencia, pagar la tasa y presentar el DNI de ambos, así como el contrato de compraventa y la documentación del vehículo. Por último, tendrán que acreditar el pago del Impuesto Municipal de Vehículos de Tracción Mecánica del año actual.

Transferencia de titularidad por separado

En el supuesto de que el cambio de titularidad se quiera llevar a cabo por separado, el vendedor deberá hacer la Notificación de Venta, para lo que cuenta con 10 días a partir de la firma del contrato de compraventa o título de transmisión. Para realizar la notificación, el vendedor deberá presentar los documentos que acrediten su personalidad y domicilio así como los del comprador, rellenar el impreso oficial, pagar la tasa, acreditar haber pagado el Impuesto Municipal de Vehículos de Tracción Mecánica del año en curso, presentar el contrato de compraventa o título de transmisión, el permiso o declaración y la cancelación de cargas si las hubiera.

A continuación, el comprador de la moto dispone de 30 días desde la compra para solicitar un permiso de circulación a su nombre, para lo que deberá presentar una serie de documentos en la Jefatura. Estos son aquellos que acrediten la personalidad y domicilio del vendedor, el impreso oficial relleno, la tasa abonada, la aceditación del pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, el Impuesto Municipal de Vehículos del año actual en caso de que no lo presente el vendedor, la documentación del vehículo y aquella que acredite la compra.

http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/compraventa-moto-como-hacer-transferencia?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Motociclismo-es+%28Motociclismo%29

Qué hacer si te llegan multas de tu antigua moto

Es posible que tras haber entregado tu moto como parte del pago de otra moto nueva, te sigan llegando multas o el recibo del impuesto municipal.

Si sigues recibiendo estas notificaciones significa que el concesionario no ha transferido tu moto aún a una tercera persona, por lo que la mantiene en estado de baja temporal, que puede prolongarse hasta un año como máximo.

Para solucionar esto, debes acudir al concesionario, pedir explicaciones para conocer el estado de tu moto y solicitar la notificación de venta en la Jefatura Provincial. Si no quisiera, el titular de la moto, con su documentación y su DNI o pasaporte puede hacer la propia notificación de venta. 

En resumen, para dejar de recibir multas y recibos de tu antigua moto, debes hacer la notificación de venta en la Jefatura Provincial.


http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/que-hacer-llegan-multas-antigua-moto?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Motociclismo-es+%28Motociclismo%29

Qué hacer si el comprador no realiza la transferencia

A la hora de realizar una compraventa de una moto, puede darse la situación de que el comprador no haya llevado a cabo la transferencia de la titularidad. Esto puede traer bastantes problemas, pues la moto podría volver a venderse a una tercera persona y acabar en manos de alguien que no es el titular.

Para evitar cualquier posible contratiempo, lo recomendable es que el vendedor intente contactar cuanto antes con el comprador para saber por qué no ha realizado la transferencia, ya que puede haberse debido a cualquier contratiempo que no tenga mayor importancia y podrían acordar hacer la transferencia simultánea.

Si el vendedor no localiza al comprador de ninguna forma, el siguiente paso que se recomienda es hacer una Notificación de Venta, para lo que tendrá que ir a la Jefatura Provincial de Tráfico y presentar la documentación del vehículo, así como una declaración con la identificación y el domicilo de ambos, y la fecha y el título de de transmisión, no sin antes haber acreditado la personalidad y la venta del vehículo y abonar la tasa indicada. De esta manera, la Jefatura registrará el cambio de titular.

http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/que-hacer-comprador-no-realiza-transferencia?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Motociclismo-es+%28Motociclismo%29

Qué hacer si tu permiso está caducado

Si tienes que renovar el permiso de circulación, lo más importante es revisar la fecha en la que caducó el permiso. Si desde esta fecha hasta ahora no han transcurrido 4 años, se prorrogará tras aportar el certificado de aptitud que podrás conseguir en un Centro de Reconocimiento de Conductores, acompañado de dos fotografías y un impreso cumplimentado junto al pago de las tasas (16'40€ para permisos y 7€ para licencias, auqnue existen descuentos disponibles). 

Si por el contrario han transcurrido más de 4 años, no será posible su renovación y habrá que examinarse nuevamente de la parte teórica y práctica. 

http://feedproxy.google.com/~r/Motociclismo-es/~3/uAA93UuScgg/que-hacer-permiso-conduccion-caducado?utm_source=feedburner&utm_medium=email

Cómo poner a mi nombre la moto de un familiar fallecido

Cuando un familiar fallece, hay que esperar un tiempo hasta que se adjunta el testamento. Por ello, se puede hacer una transmisión provisional en los 90 días siguientes a su fallecimiento y que se hará definitiva cuando se tenga la custodia.

En los 90 días posteriores, quien tenga la custodia de la herencia deberá notificarlo en la Jefatura Provincial de Tráfico. La persona adjudicatoria defenitiva, tras los 90 días siguientes a serlo, solicitará dicha transferencia para obtener el Permiso  de Circulación a su nombre.

En cuanto a la transmisión provisional nombrada anteriormente, habrá que rellenar una solicitud, además de acreditar la personalidad, pagar las tasas correspondientes y aportar tanto la documentación de la moto, como el certificado de defunción y la acreditación de la custodia de la moto. 

Tras esto y para hacer la definitiva, habría que añadir una declaración de herederos y el Impuesto de Sucesiones
Si por el contrario ningún heredero quisiera la moto, habría que tramitar una baja con la misma documentación que para una baja normal, además del documento que acredite que el heredero quiere proceder a la baja.

jueves, 23 de junio de 2016

¿Conoces tus derechos cuando compras una moto de segunda mano?


 


Si comprar una motocicleta/ciclomotor ya es toda una odisea (préstamos, gestiones y trámites, matriculación, impuestos, etc), las dudas asaltan aún más cuando se trata de una ya usada. Una moto seminueva, dicen. ¿Qué derechos tenemos ante la compra a un particular? ¿Cuál es la garantía de una moto de segunda mano?

Comprar cualquier tipo de vehículo ya usado es una buena manera de ahorrar en la compra, ya que tan sólo en el primer año de rodaje, las motos nuevas ya pierden alrededor de un 40% de su valor, pese a que sus condiciones sean como las del primer día. Aun así, la principal diferencia con la compra de una moto nueva, es que tendremos que andar con pies de plomo, tomándonos nuestro tiempo en estudiar cualquier oferta que encontremos y vigilar e informarnos sobre algunas cuestiones, como por ejemplo cuál es la garantía de una moto de segunda mano.

¿A quién compramos la motocicleta/ciclomotor?
Esta es una pregunta crucial a la hora de saber cuál será la garantía de nuestra motocicleta de segunda mano, ya que todo depende de si se lo adquirimos a un particular o, por el contrario, la compramos a una tienda o concesionario. Ambas opciones tienen sus ventajas, pero también sus contras.

Compra de una moto a un particular:
La principal ventaja de comprársela a un particular es que el precio suele verse ampliamente reducido y se pueden encontrar verdaderas gangas que están a la venta por motivos ajenos a sus condiciones, más cerca de cuestiones personales del vendedor o traslados por tarabajo, por ejemplo.

En contra de lo que se piensa habitualmente, un vendedor particular también está sujeto a ofrecernos una garantía durante los primeros seis meses posteriores a la compra. Y es que según la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, así como otras leyes que la complementan, indican que toda garantía de un vehículo ha de presentarse de manera formal y por escrito, e independientemente de la factura o el contrato de compra-venta, sea el vendedor particular o profesional. Un detalle, muy importante, que no suele hacerse entre particulares, pero siempre es muy conveniente tener un documento que refleje por escrito todas las cláusulas del intercambio.

El artículo 1461 de nuestro Código Penal recoge que “el vendedor está obligado a la entrega y saneamiento de la cosa objeto de la venta”, por lo que esta garantía de seis meses sólo será efectiva sobre defectos o vicios que el vendedor haya ocultado en el momento de la venta, lo cual es notablemente difícil de demostrar.

El cualquier caso, para la compraventa entre particulares, es obligatorio abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que suele ser el 4% del valor mínimo de la moto, según Hacienda.

Cuando actuamos como personas particulares, existe una gran diferencia en el tratamiento de los vicios ocultos, ya que no se aplica lo dispuesto en el Real Decreto Legislativo 1/2007, sobre garantías.

Requisitos para que se pueda exigir el saneamiento por vicios ocultos:
  • 1) Debe haber un vicio oculto en la moto que no está a la vista y no es cognoscible teniendo en cuenta la instrucción de la concreta persona del comprador.
  • 2) El vicio debe ser grave, de tal forma que haga impropia para su uso la moto o disminuya su utilidad tanto, que el comprador no la habría comprado o habría pagado menos de haberlos conocido.
  • 3) El vicio debe ser preexistente a la venta de la moto.
  • 4) La acción se extingue a los seis meses contados desde la entrega de la moto de ocasión (art. 1490 código Civil).
Este plazo supone que, si en seis meses desde la compraventa al particular no hemos exigido judicialmente el saneamiento, perdemos el derecho a exigirlo.


Compra de una moto a una tienda o concesionario:
Comprar una motocicleta/ciclomotor de segunda mano a un profesional presenta múltiples diferencias con lo anterior. Para empezar, el coste será más elevado, ya que ofrece mayores beneficios en el momento de la venta. La primera de ellas, claro está, es la garantía: el contrato de la misma no puede ser de duración inferior a un año desde la compra. Además, en este caso, sí es obligatorio que nos presenten la factura de compra-venta y el contrato de garantía, a través del cual podremos estudiar exactamente el límite de las coberturas que nos ofrece el concesionario y por cuánto tiempo, ya que algunos ofrecen periodos de garantía superiores en tiempo a un año. "En los bienes de segunda mano, el vendedor (profesional) y el consumidor podrán pactar un plazo, que no podrá ser inferior a un año desde la entrega..."

Si el vendedor es un establecimiento dedicado a la compraventa, se aplica el Real Decreto Legislativo 1/2007 (Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios), con más ventajas para el comprador.

Aspectos a tener en cuenta en este caso:
  • – Hay una obligación de ofrecer garantía por parte del vendedor, al menos de un año.
  • – Si la avería aparece durante los seis primeros meses, se presume que existían cuando se entregó el vehículo. Es decir, no es imprescindible el informe pericial aunque sí aconsejable.
  • - Si la avería aparece después de los seis primeros meses, sí habrá que demostrar que existía en el momento en que se transmite el vehículo.
  • – Una vez que aparece el vicio tenemos tres años para reclamarlo. Esto es muy importante porque tenemos más margen para reclamar. Por ejemplo: si compramos hoy una moto con un defecto que aparece dentro de ocho meses, tendremos de plazo para reclamar hasta dentro de tres años y ocho meses. Aunque lo aconsejable es ser rápido y comenzar cuanto antes para no perder pruebas.

Y recuerda que: "Aunque la moto esté a nombre de su anterior propietario y no al de la tienda en cuestión, ya que debido a costes administrativos en muchos casos se lleva a cabo una transferencia “paralela” en la cual en el mismo trámite la moto pasa del propietario a la tienda y de esta al nuevo usuario, el vendedor está obligado a responder a las averías de la moto".


Alternativas, para garantizar tu compra de segunda mano:
Otra opción que tienes es la de contratar tu mismo una garantía, que no es más que una póliza de seguro para averías mecánicas. Antes de comprar la moto asegúrate que cumple los requisitos que ofertan las diferentes compañías especializadas. Lo que hacen es un chequeo completo de la moto y en función de las características de la misma te ofertan unas coberturas, con unos máximos por avería y un precio a pagar que varía en función de la cilindrada, modelo, años, kilómetros  Supone un coste extra al de la moto, pero puedes tener la certeza que de surgir problemas en los meses posteriores a la compra en los elementos garantizados, no tendrás que gasta un euro de tu bolsillo.




miércoles, 22 de junio de 2016

COMO QUITAR ADHESIVOS

Una de las cosas que a veces debemos afrontar cuando limpiamos nuestra moto, es aprovechar para eliminar algún adhesivo que el tiempo y los elementos hayan degradado (el sol en particular es muy cruel con la tinta y el plástico de muchas pegatinas). O quizás fuimos muy entusiastas en su momento de algo o alguien, como un piloto, y las circunstancias han cambiado y preferimos cambiar de decoración nuestra moto... O, a lo mejor, hemos cambiado de patrocinadores y nos toca eliminar los anteriores para colocar los nuevos. Todos estos casos pasan por eliminar el adhesivo y, además, los restos de pegamento que muy seguramente quedarán una vez quitada la parte de plástico de éste. 


Lo primero para facilitar la eliminación de cualquier adhesivo es intentar aplicar un calor moderado: esto ayudará a que se ablande el pegamento y en algunos casos sólo con esta ayuda es posible eliminar el adhesivo y su pegamento dejando en carenado perfecto. También conviene recordar que, si nuestro carenado está pintado (no es plástico tintado o una laca resistente) y el adhesivo está encima, no es difícil que nos llevemos la capa de pintura con el adhesivo, y si nuestra intención era colocar otro encima (como con un "cambio de patrocinadores"...) esto no será muy grave pero si queríamos dejarla limpia... ¡sí! ¿Cómo lo calentamos? Muy sencillo, con un secador de pelo, y sin acercarse demasiado ni ponerlo muy fuerte de calor.   Una pistola de aire caliente (las que se usan en talleres o para decapar pintura) podria ser demasiado potente y quemar la superficie, pero un secador de pelo suele tener márgenes de temperatura menos extremos y será menos agresivo. Le daremos aire caliente al adhesivo moviéndolo en círculos y cuidando de no calentar demasiado (que pueda tocarse con la mano unos segundos sin quemarse). En caliente empezaremos a levantar el adhesivo y veremos cómo la cola caliente permite quitarlo suavemente. Si es necesario podemos ayudarnos con una paleta, pero nunca metálica que arañaría el carenado de la moto: podemos usar una paleta de madera o de plástico resistente al calor, de las usadas en la cocina. Cuando hayamos eliminado el adhesivo, posiblemente nos quedarán restos de pegamento: para esto, mucho cuidado con usar ningún disolvente (acetona, alcohol, aguarrás, etcétera) porque la mayoría son muy agresivos con la laca y pintura del plástico, de hecho incluso alguno que aparentemente no a rastro luego podrían aparece aureolas o zonas mates debido a su acción química a largo plazo. ¿Con qué podemos eliminar los restos de pegamento? Pues con un aceite tipo WD40 es una de las cosas que consigue hacer muy bien: echamos una pequeña cantidad, frotamos con un trapo y veremos cómo se elimina el pegamento de forma casi mágica del carenado de la moto. Además nos permitirá frotar bien una vez eliminado el pegamento, dejando un acabado pulido de la pintura, y si queremos después darle un lavado a la moto o a esa parte, remataremos el trabajo.

martes, 17 de mayo de 2016

¿Por qué es malo apurar las pastillas de freno?

El desgaste de las pastillas de freno es algo que es muy fácil de comprobar a simple vista y que nos puede ahorrar un disgusto, que podría ocurrir si nos descuidamos: si dejamos que se gasten demasiado, podemos llegar a dañar el disco. La mayoría de pastillas suele tener uno o más surcos que ayudan a eliminar restos (o el agua en caso de lluvia), y estos surcos suelen estar rebajados hasta la mitad o algo más del material de fricción: basta mirar, ayudados por una linternita (o el móvil) desde encima de las pinzas o en el otro extremo desde el eje hacia la pinza, y en la mayoría de los casos veremos directamente las pastillas apoyadas sobre el disco.
Si vemos que estamos con más material de fricción que esas ranuras (se ven claramente) las pastillas están perfectamente; pero si ya no apreciamos esas ranuras, o peor vemos que apenas quedan unos milímetros de material de fricción para que la base metálica de las pastillas alcance al disco, es momento del reemplazo.

Los daños en el disco por apurar el uso de las pastillas de freno

Si la parte metálica llega al disco lo arañará, eso lo sabemos todos, pero lo que no es tan conocido es que el final de la pastilla suele ser más agresivo y de forma menos homogénea con el disco: apurando las pastillas es cuando dejamos los discos desgastados de forma desigual (si pasas dos dedos en sentido radial notas la superficie del disco irregular). Cámbialas sin apurar, tus discos lo agradecerán a largo plazo, y tus frenadas serán más potentes y seguras.     
Si el disco está en mal estado, es posible rectificarlo en un tornero si queda suficiente material (todos los discos suelen indicar cuál es el espesor mínimo recomendado). Con un disco demasiado delgado aumenta el riesgo de que se alabee por cambios de temperatura, incluso que aparezcan fisuras: jamás debemos seguir usando un disco de freno fisurado (podría partirse provocando un accidente). El alabeo se aprecia por «bombeo» en la maneta al accionarla, una sensación similar a la del ABS en acción pero que cambia de ritmo con la velocidad.

jueves, 12 de mayo de 2016

REGLAJE DE VALVULAS

Poner a punto el reglaje de las válvulas de una moto es una de esas labores de mantenimiento que más asusta de realizar, pues hay que tener ciertas nociones de mecánica.
Reglaje de válvulas de la moto: así se hace
Jose Mª Torres-Acero. Fotos: Jaime de Diego | 11/05/2016 11:23
Votar
111 votos
En una moto de cuatro tiempos cuando las válvulas no están correctamente ajustadas el motor pierde rendimiento e incluso puede llegar a ni arrancar. Las válvulas son la compuerta que permiten al motor alimentarse en el momento idóneo y, por decirlo así, expulsar a continuación los gases que le ha producido la 'comida'.
Ese desajuste lo provoca el desgaste de las piezas. De las propias válvulas, de sus asientos en la culata, de ambas cosas al tiempo o del mismo mecanismo de regulación. Con el uso, poco a poco, el conjunto va perdiendo milésimas de material y se refleja en que la ranura de apertura de las válvulas deja de alcanzar el tamaño correcto. Es decir, la válvula puede no abrirse del todo e incluso, dependiendo del sistema de reglaje, hasta puede suceder que se quede 'pisada' -forma que define que no cierra del todo y por tanto deja escapar la corriente de admisión o de escape-. Por ello hay que ajustar el juego mecánico de las válvulas.
Para el reglaje de las válvulas existen diferentes sistemas. Pero nosotros nos centramos en el que actualmente es el más utilizado en los motores modernos, el que se efectúa mediante pastillas, o laminillas calibradas. Éstas, que son poco más o menos del tamaño de una aspirina, se han de reemplazar por unas nuevas de la medida que nos pide el desgaste del sistema. Una medición que tomaremos Lo calibrando válvula por válvula y culata por culata si el motor tiene más de un cilindro. ¿Lo vemos cómo se hace, paso a paso?
Antes de empezar verificar que el motor se encuentre frío. Y protegeros las manos con guantes –hacedlo siempre que manipuléis piezas que tengan aceite-. Desmontad el depósito de gasolina y las piezas de la moto que os impidan acceder a la parte alta de motor. Seguidamente, levantad la tapa de los balancines, o tapa de la culata, para tener acceso al árbol de levas y a las válvulas.
El PMS (Punto Muerto Superior) es el momento en el que el pistón en su recorrido por el cilindro se encuentra más próximo a la culata.Todos los motores llevan unas marcas grabadas –un punto o unas muescas-, bien en el volante del encendido o en otros componentes. Al hacer coincidir éstas con otra que van el cárter nos indican exactamente que el motor esta en ese PMS. ¡Importante!, hay dos PMS en un motor 4T. En el manual de usuario de la moto nos explicará claramente dónde encontrarlas.
En este caso, motor de Honda CRF 250, las marcas van sobre un piñón del cigüeñal que está en el lado contrario del encendido –hay que retirar una tapa de registro para verlas-.
Luego, con ayuda del motor o pedal de arranque, o girando la rueda posterior con una marcha engranada y la moto sobre un caballete,haremos rotar a al cigüeñal a golpecitos hasta confrontar las marcas, escogiendo el punto en el que observamos que las levas del árbol no oprimen las válvulas.
Confrontadas las marcas de la parte baja del motor, deberán quedar a la vista, y perfectamente enrasadas con el plano superior de la culata, las marcas que hay en el piñón del árbol de levas -las hemos destacado en rojo para que se vieran mejor-. Eso nos indica que la distribución está bien «calada». Fijaros muy bien, ya a que a la hora del montaje este reglaje debe quedar perfectamente igual a cómo estaba antes de empezar.
La cadena hace girar la distribución actuando sobre la corona que encastra con el árbol/es de levas. Y como hemos de desmontar éste para acceder a las pastillas de reglaje, hay que destensarla. Se hace como os mostramos: retirad el tornillo que cubre su tensor y, con ayuda de un destornillador y girando a izquierdas, destensad el mecanismo que empuja a la cadena de la distribución para que éste cobre tensión.
Antes de seguir verificad como están las válvulas de escape pues para ellas no hace falta sacar el árbol de levas. Introducid como mostramos la galga, o «delga», de calibración. Hemos de escoger dicha laminilla calibrada una vez que sepamos la tolerancia que da el fabricante de la moto -así se hace en este motor de Honda CRF aunque puede variar en otros-. Siempre hay un margen de tolerancia pero lo ideal es dejarlo en su medida exacta o, en e su defecto, la medida comprendida entre esas cifras.
Si no están las medidas dentro de las cotas toca desmontar el balancín que acciona las válvulas –en este caso, con el sistema UNICAM de Honda, la pieza en forma de «Y» común para las dos válvulas-. Se hace retirando el eje que lo sujeta en la culata. Dicho eje lo extraemos por un lateral de la culata.
Antes habremos retirado el tornillo/tapa que lo cubre y desenroscado los tornillos delanteros de los puentes que mantienen en su posición al árbol de levas sobre la culata.
Por fin las pastillas, las piezas que hay que remplazar, quedan a la vista, pudiendo extraerlas con la ayuda de un imán. Calibrad con las galgas la medida y esa es la pastilla que tenéis que poner, con la diferencia, a menos o a más, que toque. Es decir si, por ejemplo, la calibración idónea es 0,010 mm y sólo entraba la galga de 0,05 tocará pedir una pastilla con menos 0,05 mm respecto a lo que tenga la que saquemos. Las podéis comprar como recambio oficial o de alguna de las marcas auxiliares que las venden.
Las pastillas suelen tener grabada su medida. Si no fuera así las mediríamos con un calibre u otra herramienta de medida de precisión. ¡Atención!, que no necesariamente, aunque las válvulas sean parejas, han de pedir la misma pastilla de calibración. Recomendamos como medida preventiva marcar cada pastilla con su correspondiente cabeza de válvula y colocar un trapo, como se ve en las fotos, que impida que alguna pieza nos entre en el motor.
Repetid el proceso de calibración con la galga en las válvulas de admisión. En este caso cuesta un poco por la falta de espacio. Pero no hay otra solución. Comprobad que sus valores están dentro de lo que marca el fabricante -verificadlo en el manual de usuario- y si no lo está… tocará retirar el árbol de levas. Y una vez esté fuera y, tengamos las pastillas en la mano, tomad buena nota de la diferencia midiendo la pastilla para adquirir la idónea en la medida correspondiente.
En prácticamente todos los motores que recurren a reglaje de válvulas mediante pastillas calibradas hay que extraer en algún caso el árbol, o árboles, de levas para ajustar las válvulas. Retirad los puentes que fijan el árbol en la culata prestando especial atención a las piezas en forma de media luna que lleva cada uno de ellos debajo.
A la hora del montaje éstas han de quedar perfectamente ensambladas en los rodamientos del árbol de levas. La cadena de distribución hay que evitar que se caiga al cárter. La podéis sujetar con una goma.
Son esas piezas brillantes y redondas. Tirad de ellas con los dedos. Debajo, en este caso, se encuentran las pastillas de calibración. Recordad que es importante marcarlas. Aunque también se nos puede ocurrir que, en ocasiones, una pastilla de un lado nos sirva para dejar bien calibrada otra válvula.
Cada marca ofrece una amplia variedad de pastillas de calibración para sus motores. El manual de usuario de nuestra moto ha de especificar qué medidas comprende así como la calibración idónea. En ocasiones nos podemos encontrar con que no hay una pastilla que nos deje la media en la cota exacta. En tal caso habrá que buscar la que más se le aproxime.
Llegados a este punto, una vez ajustadas a su medida las válvulas, proceded a seguir los pasos hasta ahora dados pero en sentido inverso para montar todo correctamente. Recordar que siempre hemos de usar la llave dinamométrica para apretar todos los tornillos. La fuerza sin control no sirve de nada.

http://www.motociclismo.es/rss/motociclismo/articulo/reglaje-de-valvulas?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Motociclismo-es+%28Motociclismo%29

UNA DE BATERIAS

Trucos para la batería de tu moto

Algunos trucos para conseguir que tu moto no se quede sin batería, o para solucionar ese problema.
Trucos para la batería de tu moto
Josep Armengol | 11/05/2016 12:30
Votar
0 votos
¿Tienes cobertura de asistencia en carretera en el seguro de tu moto? Si es así (lo habitual) o incluso si tienes un seguro de asistencia aparte (tipo RACE o RACC) asegúrate de tener siempre la batería de tu móvil cargada… por si falla la batería de tu moto. La llamada para arrancar un vehículo sin batería es de las más frecuentes que reciben y no te supondrá ningún extra adicional en tu póliza, ni posible multa (lo que sí ocurre si te quedas sin gasolina por ejemplo).
Con el frío baja la actividad química y las baterías «heladas» son mucho menos capaces: es buena cosa -algunos vehículos lo llevan de serie- cubrirla con material aislante, incluso una mantita vieja cortada a medida puede valer. Si la batería está cerca del motor o puede recibir calor de éste (o de escapes/radiadores) ese mismo aislante ayudará a evitar sobrecalentamientos en verano, que tampoco vienen bien.
Si tu batería es «abierta», con tapones accesibles y visión del nivel, eso significa que debes comprobar con frecuencia ese nivel. Si algún vaso está bajo (hay que mirar uno a uno, son seis) añade agua destilada (no del grifo) hasta que el líquido cubra las placas, o donde indique el nivel. Asegúrate que el tubito de desagüe está bien conectado a la toma de la batería, que no está roto ni tiene aberturas en su camino, sobre todo cerca de partes metálicas o del chasis (las oxidaría y debilitaría).
Si tu moto tiene un batería «sellada» (sin visión de nivel ni tapones fáciles de abrir) no la abras nunca para mirar el nivel, y si se descarga ponla a cargar pero evita abrirla pues no evaporan y, si hubiera faltado líquido, el problema sería más grave y no se solucionaría añadiendo agua… Al abrir estas baterías se perjudica su equilibrio químico interno causando daños irreversibles.
Los bornes de la batería pueden ensuciarse o incluso oxidarse por pequeños efluvios ácidos de la propia batería: hay que mantenerlos lo más limpios posibles, y lo mismo se aplica a los cables que se conectan a ellos. De vez en cuando cepíllalos y asegura el apriete (si se aflojan el contacto empeora mucho) para saber que aprovechas toda la capacidad de tu batería sin perder en el primer contacto.
Un simple voltímetro es lo único que hace falta para saber cómo está el sistema eléctrico de tu moto. Si ésta lo tiene en su instrumentación (raro pero posible) perfecto, si no en cualquier tienda se encuentran «polímetros» sencillos pero perfectamente válidos. La primera medida es la de la batería en reposo, después de varias horas de haber usado la moto: por debajo de 12,8 V es que no está al 100%, y por debajo de 12,5 V es que está tocada. Menos de 12,3 V indicarían una batería prácticamente muerta o descargada. La segunda medida, es al probar el arranque: si cae por debajo de 10,5 V es que está en baja forma. Y la última medida es con el motor en marcha: por debajo de 13,5 V es que hay un problema de carga (alternador seguramente), y si mides más de 14, 5 V donde hay un problema es en el regulador (poniendo en riesgo la batería y después el sistema eléctrico entero).

Cargadores para batería de moto

¿Qué cargador comprar? Os damos consejos sobre cargdores de baterías de moto.
Cargadores para batería de moto
Josep Armengol | 11/05/2016 12:44
Votar
0 votos
Cargar una batería de moto o coche es bastante sencillo: basta alimentarla con una fuente capaz de darle una corriente en torno a la décima parte de su capacidad, es decir, para una batería de 10 Ah, sería 1 A, o para una de 45 Ah, pues 4,5 A. De esta forma y en unas 12 horas, la batería estaría completamente cargada, a esto se le llama una carga lenta o normal y es la de «toda la vida», la normal con cargadores de hasta hace unos 10 años.
La electrónica ha permitido optimizar este proceso y los cargadores modernos siguen un proceso ligeramente distinto: se empieza la carga a una corriente constante (que puede ser esa décima parte de la capacidad, pero suele ser hasta cinco veces mayor que ese valor) y se monitoriza el voltaje en bornes de la batería, que a medida que recibe carga va aumentando. Cuando ese voltaje llega a cierto punto (entre 14,1 y 14,6 V, depende del tipo de batería) el cargador empieza a disminuir la corriente de carga progresivamente para evitar superar ese umbral, evitando de esta forma provocar daños en la batería. La primera fase de la carga se conoce como «corriente constante» y la segunda «voltaje constante» (en los cargadores a veces se indica esto como CC y CV, respectivamente). Cuando la corriente que llega a la batería es ya muy baja (el umbral depende también del tipo de batería y del cargador) hemos llegado al 100% de la carga.
A partir de ese punto los cargadores modernos no se desactivan sino que pasan a una tercera fase de «mantenimiento»: no dan carga pero monitorizan el voltaje de la batería, y si éste baja de unos 13,5 V, reinician el proceso de carga brevemente. De esta forma se mantiene la batería cargada al 100% y en perfecto estado de forma, y es ideal para baterías que pasan mucho tiempo sin uso, por eso algunos cargadores llaman al proceso directamente «hibernación».
Todavía hay otra cosa que un cargador moderno o «inteligente» es capaz de hacer: cuando una batería se ha quedado muy descargada, al intentar cargarla pueden ocurrir dos cosas. Una, que el cargador sencillamente no arranque porque el voltaje es tan bajo que piensa que has conectado una batería equivocada. Otra, que el cargador empiece una carga normal y, dado el voltaje tan bajo de la batería, inyecte demasiada corriente inicial a ésta, que está en un momento frágil por su condición de profunda descarga. Los mejores cargadores actuales evitan ambas cosas con un proceso de «recuperación» que se activa al detectar una batería muy descargada o en mal estado químico interno.

¿Qué cargador de moto comprar?

Las baterías de moto rondan los 7 a 12 Ah de capacidad y las de coche están entre 45 y 75 Ah, siempre a 12 V en todos los casos. Un cargador capaz de corrientes entre 1 A (para baterías de moto) y unos 4 A (de coche) nos servirá, hoy y dentro de 10 (y 20…) años, para cualquier moto o coche que tengamos o compremos, de forma que es una buena inversión sobre todo si la moto (o el coche) pasan temporadas sin uso y tenemos forma de usarlo (porque tenemos garaje con enchufe, o porque desmontamos la batería y la tenemos en casa).
A partir de los 19 euros que cuesta uno (muy recomendable) que de vez en cuando está disponible en las tiendas Lidl y hasta los 50 ó 60 euros que cuestan los mejores del mercado, hay donde elegir. Por otro lado, no recomendamos ningún cargador «no inteligente» de los que todavía hay en venta o que aparecen en oferta, entre otras cosas porque no nos permitiría «hibernar» una batería dejándolo conectado a largo plazo, una opción muy interesante de los modernos. Cuidado también con algunos cargadores «de mantenimiento» cuyo principio es dar una corriente muy pequeña para compensar la descarga a largo plazo: si no tiene algún control pueden ser peor remedio que la enfermedad.

Qué significan las letras de las baterías

En las baterías de moto o sus catálogos encontramos varias letras y siglas... ¿qué significa cada una?
Qué significan las letras de las baterías
Josep Armengol | 11/05/2016 12:23
Votar
0 votos
V y Ah
El voltaje (en voltios o V) de la batería en nuestro caso será siempre «12 V» y lo pongo entre comillas porque realmente rara vez mediremos ese voltaje: una batería bien cargada tiene 12,8 V entre bornes, y con el motor en marcha (y por lo tanto el alternador cargando) lo normal es medir entre 13,5 y 14 V. La «capacidad» se mide en amperios-hora y representa cuánta corriente (amperios) nos puede dar esa batería durante una hora: una de 7 Ah daría 7 A durante una hora antes de quedarse descargada, por ejemplo. Es una medida de energía, y como un vatio es el producto de un amperio por un voltio, esa batería realmente tendría una capacidad energética de 7 * 12 = 84 Wh. El vatio-hora es una medida más correcta de energía, pero no da idea de cuánta corriente puede dar una batería o cuánta necesita para cargarse, de ahí el uso de los «Ah», más prácticos.
LiPo/LiIo/LiFePO
Existen muchos tipos de baterías bastante distintas que usan litio en su química, pero todas pueden llamarse correctamente como de «iones de litio» porque a fin de cuentas son exactamente eso. Pero la clave está en qué otro metal se usa con el Litio (cobalto, hierro, manganeso…), con qué construcción física y qué tipo de electrolito: eso definirá diferentes voltajes de trabajo, densidad energética (peso por capacidad), estabilidad (las hay muy potentes pero poco estables y por tanto no recomendables en vehículos para personas), etcétera. A nosotros nos interesan las que usan litio con fosfato de hierro (de donde su denominación, LiFePO4) puesto que cuatro elementos de este tipo coinciden en voltajes de uso y carga con las baterías de seis celdas de plomo, es decir, las «de toda la vida» de motos y coches. Gracias a eso se puede cambiar una por otra sin modificar nada del sistema eléctrico.
VRLA
Estas siglas vienen del inglés, por Valve-Regulated Lead-Acidbattery, es decir, batería de ácido y plomo controlada por una válvula. Eso significa que la batería no está «abierta» sino «sellada», es decir que no necesita que le añadamos agua porque no sufre evaporación y además al emitir menos gases puede funcionar en espacios reducidos o mal ventilados. Además de la evaporación, estas baterías necesitan menos agua porque recombinan el oxígeno e hidrógeno generados durante la reacción química del ácido y el plomo, formando así agua internamente. Y precisamente por eso no deben ser abiertas una vez activadas, porque se pierde el equilibrio de esos gases y con ello parte de su capacidad. Existen dos tipos de estas baterías: las de «gel» y las «AGM».
Gel
En estas baterías el ácido está mezclado con algún material conglomerante con el que forma un gel inmóvil. Se usan mucho en SAI informáticos y cada vez más en motos de pequeña o mediana cilindrada porque permiten un montaje muy libre al no necesitar estar verticales ni ventiladas. El gel las hace teóricamente resistentes a las vibraciones, pero su capacidad de corriente en el arranque no es alta y a la larga hemos visto que estas baterías no resultan tan bien en este uso: por eso no las recomendamos, aunque muchas motos las traigan de serie.
AGM
También son siglas del inglés, por Absorbed Glass Matt o Tela impregnada de Fibra de vidrio: impregnada precisamente del ácido de la batería para, de esta forma, mejorar su estabilidad física. Aquí sí se consigue buena resistencia a las vibraciones y buena, incluso muy buena, capacidad de corriente en el arranque, incluso se mejora la resistencia a la degradación tras descargas profundas. Este tipo de baterías se desarrolló para la aviación militar y hay algún vídeo que muestra cómo resisten impactos de bala sin derramar ácido y funcionando... La contrapartida es que son caras y es raro encontrarlas en tamaños para moto (sí para coche o todoterreno, son populares entre los aficionados a eso o al car-audio).

¿Qué batería de moto me compro?

Un tipo de batería para cada tipo de motorista: nuestros consejos según el uso.
¿Qué batería de moto me compro?
Josep Armengol | 11/05/2016 12:57
Votar
0 votos
La verdad es que lo fácil es responder a esa pregunta «una de litio» y olvidarse. Pero no es tan fácil: no hay una oferta tan amplia de baterías de litio, sus precios no son precisamente asequibles y en los tiempos que corren cualquier ahorro cuenta. Además, en algún caso es preferible invertir en un sencillo cargador de mantenimiento y la batería de litio no es la solución. Veamos algunos ejemplos…

El piloto

Decía Mick Doohan que es mejor un kilo menos que un caballo más: con ese lema, si te dedicas a rodar en circuito con frecuencia o incluso participas en carreras locales, está claro que lo tuyo es la batería de litio, que ahorra unos cuantos kilos. Ahora, si no eres de los que se gasta dinero en tornillería de titanio, o no crees que notarás la diferencia, entonces en tu moto de circuito puedes seguir tirando con una batería barata, a fin de cuentas siempre podrás arrancarla con otra batería en boxes…

El ocasional

Si usas la moto solo con buen tiempo seguramente se pasa mucho tiempo parada, sobre todo en invierno. Te interesa tener una batería equivalente a la original y comprar un cargador para tenerlo enchufado permanentemente, y si no hay enchufe en tu garaje tocará sacar la batería y tenerla con el cargador en algún rincón por casa. Una de litio podría ser una solución, desde luego, pero a muy largo plazo también podría quedarse descargada... y necesitarías ese cargador que comentamos igualmente. Así que el cargador es la mejor opción.

El viajero

En una moto de turismo o trail grande se usan baterías de cierto tamaño, para alimentar con seguridad los sistemas auxiliares de iluminación o calefacción, y para asegurar el arranque en condiciones complicadas o lejos del mundo civilizado. Baterías grandes que, o no existen todavía en litio, o serían muy caras. Ahí es mejor solución una de plomo pero del tipo AGM, más cara que una normal pero no tanto y muy segura a largo plazo (son buena inversión sobre todo si las cuidamos para que no se queden a cero). 

El manitas

Si eres manitas, lo suyo es que montes litio pero no una batería comercial sino «algo» que puedas montar tú mismo: busca en eBay «A123 battery» y compra una que tenga 4 elementos y, según qué moto sea, que sean 2 ó 3 conjuntos en paralelo, es decir lo que se suele denominar 4s2p o 4s3p respectivamente para aumentar la capacidad (rondan los 60 a 90 euros, respectivamente). Además de ahorrar y ganar peso o seguridad, ganarás espacio al montarlas según te convenga, incluso puedes ganar una guantera si es fácimente accesible.

El ciudadano

Para los scooter es un problema quedarse sin batería: es imposible arrancarlos empujando y en muchos modelos la batería está muy escondida, lo que complica también que alguien nos ayude con unos cables. El primer consejo si en tu scooter la batería tiene difícil acceso es montar unos cables remotos, porque tarde o temprano lo usarás. El segundo, invertir en una batería de litio: el peso no será (tan) importante pero la fiabilidad sí y el arranque no requiere mucha corriente, podrás usar una ligera (no tan cara) sin problemas.